• viernes, 24 de noviembre de 2017

Artesanías hechas con maguey y otras plantas xerófitas en Oaxaca

En la década de 1990 enfocamos nuestra atención en El Palmillo, uno de los sitios más grandes del Clásico, situado sobre una cima en la extensión oriental del Valle de Tlacolula. Los antiguos habitantes del sitio construyeron más de 1 400 terrazas sobre una elevada cima rocosa, la mayoría de ellas habitacionales. Excavamos terrazas o conjuntos de terrazas dispersos por el cerro, comenzando por la base y terminando en el centro cívico ceremonial del lugar. Los complejos residenciales constan de una serie de cuartos situados alrededor de patios con piso de estuco. La mayor parte de los complejos se reconstruyeron a lo largo del tiempo y hay evidencia de que fueron ocupados durante varios siglos. La basura doméstica, los entierros, las hogueras de las terrazas que incluyen dos hornos grandes para cocer magueyes, en una de las terrazas inferiores- indican que se trata de residencias, como en el caso de Ejutla. En la basura doméstica encontramos restos de varios objetos manufacturados.
El Palmillo se encuentra en un hábitat muy distinto al de Ejutla y encontramos un conjunto de actividades artesanales muy diferente, centrado en la producción de herramientas de piedra con cuarzos de la región. Muchas se utilizaron para la elaboración de alimentos y fibras a partir de plantas xerófitas. La vegetación de El Palmillo incluye muchas plantas xerófitas útiles, que incluso ahora, siglos después del abandono del lugar, son más abundantes en el sitio que en los cerros circundantes. Buena parte se usó como alimento; se consumían hojas o frutos de nopal (Opuntia pilifera) y de garambullo (Myrtillocactus schenckii). Varias especies de maguey (Agave), yuca (Yuccapericulosa) y de una especie de palma conocida como palmillo -comunes en el lugar- se utilizaron como alimento o por sus fibras.

Los raspadores son frecuentes en El Palmillo y otros sitios secos de la parte oriental de Oaxaca. Aunque frecuentemente son burdos, los raspadores sirven para sacar las fibras de ixtle de las pencas del maguey. Con esas fibras se elaboraron gran número de objetos, que incluyen textiles, cuerdas, sandalias y redes.

En El Palmillo, la extracción de las fibras del maguey y el hilado del ixtle para fabricar fueron ocupaciones domésticas relevantes. En todas las casas encontramos malacates para hacer hilo y en varias terrazas se excavaron pequeños cuencos de piedra que servían para apoyar uno de los extremos del huso, algo semejante a lo que se ve en los códices Mendoza y Florentino. Otros objetos usados para tejer son aplanadores de hueso, punzones, agujas y diversos discos perforados, tal vez malacates.

 

Variantes de casas en El Palmillo

Si bien en las casas de El Palmillo se llevaban a cabo trabajos relacionados con la piedra o las plantas xerófitas, cada unidad doméstica se ocupó de diferentes procesos en la cadena productiva y no todas las casas le concedieron igual importancia. La abundancia de fragmentos de piedra en las terrazas inferiores indica que en esas casas se producía mayor cantidad de objetos de piedra, y por ello se deduce que se intercambiaban con otras casas.

También varían los trabajos de casa a casa. En algunas terrazas son más abundantes los raspadores; en otras los husos, malacates, aplanadores, punzones y agujas. Otra variante está determinada por el
tipo de material que se hilaba. El tamaño
del hueco de un malacate afecta el grosor
y la calidad del hilo que se obtiene. Los malacates más grandes se usaron para hilar fibras burdas de maguey y los de huecos más
pequeños eran más adecuados para hilos
de maguey más finos o de algodón. Los residentes de las casas de las terrazas superiores utilizaron malacates más ligeros y
con agujeros de diámetros menores, que
tal vez se usaron para hilar algodón silvestre -que aún crece en el lugar- o bien fibra de maguey más fina. En gran número
de terrazas inferiores encontramos malacates para fibras de maguey más burdas.
Los trabajos en piedra parecen haberse
realizado solamente en una casa.

 

Tomado de Gary M. Feinman y Linda Nicholas, “La producción artesanal en Oaxaca”, Arqueología Mexicana núm. 80, pp. 36-43.

 

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