• domingo, 20 de mayo de 2018

Códice de Xiquipilco-Temoaya

Xavier Noguez

 

Contenido

Véase la descripción del documento.

 

Fecha de elaboración

Fue presentado en 1559, fecha que aparece en el documento pictórico.

 

Lugar de origen

Xiquipilco, en el actual estado de México, es una población de tradición otomiana situada al noreste de Toluca. En la etapa colonial fue cabecera de pueblo de indios, y de ésta dependía Temoaya.

 

Características físicas

Actualmente sólo conocemos una sola hoja en papel europeo de 31 por 43 cm. En ambos lados se registraron elementos gráficos y glosas en español en caracteres latinos. Se utilizaron dos tipos diferentes de tinta: una negra de tradición nativa y una café o sepia para los textos. Las roturas son producto de constantes dobleces. Afortunadamente la falta de papel no afectó la lectura general del contenido.

 

Formas y colores

Aún se debate si existió un estilo gráfico particular de los pueblos otomianos de origen prehispánico, y que continuó desarrollándose en la etapa colonial temprana. Han sobrevivido varios ejemplos de pictografías novohispanas procedentes de comunidades de esta filiación, como el Códice de Xilotepec, el Códice de Huichapan, los fragmentos de Huamantla o las extravagantes ilustraciones de la pictografía procedente de Chapa de Mota. Sin embargo, estos y otros ejemplos no muestran un claro desprendimiento formal del estilo predominante que conocemos como Mixteca-Puebla. El último ejemplo, de Chapa de Mota, más bien parece una clara y completa absorción de patrones del estilo europeo, reinterpretados localmente. En el caso del Códice de Xiquipilco-Temoaya predominan tanto las formas como la iconografía de tradición centro-mexicana nahua del Posclásico Tardío (ca. siglos XII-XV). Muy pocos documentos pictóricos se asemejan al aquí estudiado. Por ejemplo, la Matrícula de Tributos (copia tardía), fechada en 1792 que, según algunos especialistas, procede del pueblo otomí de Acámbaro, en el actual estado de Guanajuato, posee ciertas similitudes con la pictografía de Xiquipilco-Temoaya, como la repetición de cabezas de tributarios y el registro particular de la autoridad indígena receptora del tributo. Sin embargo, en el documento de Acámbaro se incluyó un mayor número de objetos tributados.

 

Breve historia del códice

No existe información sobre su llegada al Archivo General de la Nación, en la Ciudad de México. El documento de Xiquipilco-Temoaya no se acompaña de algún documento asociado. Las glosas que fueron agregadas a la pictografía tuvieron como propósito dar noticia del contenido gráfico. Esta pictografía, junto con otras del mismo repositorio, fue incluida en el Programa de Memoria del Mundo de la UNESCO.

 

Principales estudios

El estudio monográfico más completo fue publicado por el doctor René García Castro, en 1999, bajo el título de Códice Xiquipilco-Temoaya. La edición se acompaña de un facsímil, además de una paleografía completa. Se incluyeron también otros documentos relacionados con estas poblaciones, elaborados entre los siglos XVI y XVIII. Una buena reproducción de la pictografía se encuentra en la obra Derechos, tierras y visión del mundo de los pueblos indígenas, publicada por el Archivo General de la Nación y la Cámara de Diputados.

 

Otros títulos

En la obra previamente citada del Archivo General de la Nación y la Cámara de Diputados se describe el documento como “Pedro Ramírez, signatario. Censo de tributos, hacienda de Comalco, Metepec, Estado de México, año de 1691”. Desconocemos el origen de esta información. Podría referirse a un uso posterior del mismo códice. En el texto del reverso de la pictografía se hace referencia a Comalco. García Castro le asigna el subtítulo de “Moderación tributaria al tlaxilacalli (barrio) de don Pedro Hernández Ocotochtin, 1559”.

 

Lugar donde está depositado

Archivo General de la Nación, número de catálogo 1175.1.

 

Descripción del contenido

Gracias a la integración de la información en el registro pictórico y las glosas en español que fueron agregadas, conocemos con detalle el contenido de la pictografía: se trata de una moderación de tributos que pagaban los habitantes de Xiquipilco a su gobernador indígena, y probablemente también a los miembros del cabildo, en 1559. El espacio pictórico se dividió en tres sectores horizontales. En el superior se registran siete cabezas y la figura de un tlatoani o gobernante representado de cuerpo completo, ocupando un icpalli o asiento de tule; viste una tilma con adorno en el borde; porta un adorno de plumas en el colodrillo, y se cubre con lo que parece ser una túnica española. Sabemos su identidad gracias a otros documentos que mencionan a un personaje de Xiquipilco, de nombre Pedro Hernández Ocotochtin. El glifo onomástico que se encuentra en la parte superior correspondería a un ocotochtli (literalmente conejo-ocote) o lince, aquí representado con la cabeza de este mamífero félido y lo que parece una línea de enlace. Se han interpretado las siete cabezas que acompañan al tlatoani como sus colaboradores en el gobierno (¿tequitlatos?). En la siguiente sección se muestra un sector de tributarios consistente en 11 filas de tres categorías, todos representados mediante cabezas. Las primeras siete filas corresponden a 140 contribuyentes varones. Una octava fila sólo presenta siete individuos encerrados en un óvalo que podrían asociarse a los que se encuentran en la parte superior. La siguiente fila es de ancianos con la cara arrugada, que suman 36, y más abajo se notan 11 cabezas de mujer con su típico tocado de dos prolongaciones de cabello hacia el frente. Sabemos por la información de la glosa en español que se trata de viudas y que, como los ancianos, se contabilizaban como medio tributario cada uno. Suman en total 181.5 personas. La razón de diferenciar estos grupos se debe a que ancianos y viudas pagaban un menor tributo y estaban exentos del servicio personal. En la tercera sección, la inferior, se dio a conocer lo que se tributaba en especie y trabajo. Ahí aparecen 20 mantas de henequén (la cantidad se deriva de la glosa), diez “gallinas de la tierra” (guajolotes), un cacaxtli (“armazón de varas para llevar carga a cuestas”), que significa una carga de leña y, en el plano inferior, una parcela o sementera (tequitlalli) que medía cinco por dos o más pantlis (banderas de cómputo correspondientes a 20 unidades) que debía ser trabajada por los tributarios. La moderación de tributos cambió la periodicidad de estas entregas: los productos del cultivo de la parcela y las mantas debían de entregarse anualmente. Un guajolote se entregaría cada diez días y la leña se remitiría diariamente. Se agregaba el trabajo de una india o un indio de servicio que deberían de ser remplazados cada semana. Llama la atención la forma de contar tributarios y productos. A pesar del conocimiento del tlacuilo del glifo de pantli o pámitl que hemos mencionado previamente, prefiere la repetición. Esto podría tener una razón práctica que vemos en otras pictografías: la adición o substracción de individuos o tributos con el paso del tiempo, que se hacía a través de tachar o agregar individuos o productos. Como ejemplo en este códice vemos una tachadura de las imágenes de la manta y los guajolotes.

 

Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, dedicado al estudio y publicación de códices coloniales del centro de México.

Noguez, Xavier, “Códice de Xiquipilco-Temoaya”, Arqueología Mexicana 138, pp. 8-9.

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