El cuerpo humano y la enfermedad entre los mayas yucatecos

Mónica Chávez Guzmán

 

El cuerpo

 

Ool. "Centro"; origen, esencia del hombre. Al igual que ik y píxan, se acerca a nuestro concepto de “alma” o “componente del alma”, aunque no se refiera a lo mismo. Se encontraba en las entrañas, en la sangre y, posiblemente, al igual que el teyolía entre los nahuas -de acuerdo con López Austin-, el lugar en que se concentraba más era el corazón (puczikal). Ool podría haber sido el componente que faltaba en los primeros hombres, en los experimentos de los dioses, como en el hombre de madera. Éste era capaz de hablar y multiplicarse, pero carecía de entendimiento y caminaba sin rumbo y a gatas, según se cuenta en el Popol Vuh, documento maya en el que se narra el origen del hombre. Parece haber actuado como una "conexión" con los dioses, como "cordón umbilical", capaz de permitir al hombre de maíz enderezarse y desarrollarse en la Tierra. Se encuentra en numerosas expresiones en maya que determinan características anímicas y aspectos de la personalidad del individuo, como brío, salud, estados momentáneos, voluntad, juicio, prudencia, ingenio y sagacidad.

Cal-koch. "Cuello-garganta". Cal es una región con connotaciones de fuerza y poder "para hacer algo"; también es “voz”, por lo
que parece referirse al lugar donde se encuentran las cuerdas bucales. origen de las palabras, consideradas como elementos de poder. Cal se relaciona con los padecimientos causados por los hechizos y koch se liga con la entrada de la enfermedad. Es decir, cal-koch es clave para que la enfermedad ataque al individuo.

Pixan. Se relaciona con la dicha y la buenaventura. Era "algo" redado o devanado en el hombre que se ¿irradiaba? o interactuaba con otras personas, a manera de empatía o rechazo, como se manifiesta en la expresión: tin pixantah in haan. tu pixntahenix in haan xan: “enredé a mi suegro, le tengo ganad voluntad a mi suegro y él a mí”. Al momento de la muerte hombre, el pixan se abría, se descascaraba, se desmarañaba lo enredado, se aflojaba, se desalaba (ppal ba pixan tu cucutil ppal chahal pixan tu cucutil). La expresión hanal pixan,"comida de las almas", se refiere a la famosa fiesta celebrada hasta nuestros días en la que los finados bajan a convivir con hombres, a finales de octubre y principios de noviembre.

Ik. "Aire, hálito'. Se asociaba con la enfermedad, la muerte, el ingenio, la habilidad, la destreza y la capacidad de gobierno, como se observa en la palabra ikal, “rico, poderoso, señor principal”. Junto con el "centro", se relacionaba con la facilidad para aprender (ik· tan ool) y se encuentra en numerosas expresiones mayas referentes a la pérdida de la conciencia o al desmayo.

Kinam. “Calor" solar característico del hombre, los animales, las plantas y las piedras. Se relaciona con la fortaleza. Las personas que se comunicaban con frecuencia con las deidades, como los sacerdotes y los viajeros, lo acumulaban con el transcurrir de los años y eran poseedor de gran "calor", el cual se ligaba con la sabiduría e inspiraba respe veneración. Sin embargo, esta fuerza también infundía temor, pues podía dañar a los individuos débiles que no podían resistir sus emanaciones, como los niños.

Entre los mayas yucatecos de inicios del periodo colonial, los componentes de la persona estaban relacionados de manera especial con la salud, la enfermedad y la muerte. El cuerpo humano se alineaba con los puntos cardinales, como una continuidad del cosmos: el este era rojo; el norte, blanco; el oeste, negro; el sur, amarillo, y el centro, verde. La posición de las entrañas se determinaba de acuerdo con su relación con el tippte, "punto central" cercano al ombligo.

 

Elementos del individuo asociados con la enfermedad

La persona que gozaba de salud se encontraba en contacto permanente con sus deidades, principalmente a través de su ool, ''centro". Mediante éste los dioses manifestaban su contento o descontento con el individuo, de acuerdo con su comportamiento y con el seguimiento de las normas sociales y obligaciones religiosas, como “alimentar” a sus creadores con ofrendas y oraciones.

De no cumplirse el pacto de intercambio, los seres supremos cobraban al hombre la ''inversión" hecha al otorgarle la vida y los recursos para su sustento con, entre otras cosas, la enfermedad, el deterioro de su comunicación, su sangre y su fuerza. Por ello, las expresiones en maya que hablan de los padecimientos incluyen el término ch'a, que  significa "tomar, llevar, cobrar o recobrar lo perdido", como en eh “alíec ool," 'centro' aprovechado", “que sirve temporalmente a los dioses”. Los dioses también recibían su pago con ik, el "aire", el “hálito” del hombre, y, al igual que con ool, corrían el peligro de ser encerrados, presos, atascados, asidos, de quedar livianos, inertes o derribados y en el peor de los casos se podían perder.

 

Mónica Chávez Guzmán. Maestra en etnohistoria por la Universidad Autónoma de Yucatán. Ha realizado estudios sobre medicina indígena entre los totonacas de Puebla y los mayas yucatecos. Investiga sobre medicina en el Yucatán colonial como parte del doctorado en estudios mesoamericanos en la UNAM.

 

Chávez Guzmán, Mónica, “El cuerpo humano y la enfermedad  entre los mayas yucatecos”, Arqueología Mexicana 65, pp. 27-29.

 

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