• domingo, 17 de diciembre de 2017

El Monte Sagrado

 

El poder que se representa con tanta fuerza en la Plaza Principal de Monte Albán es un poder sagrado, que va más allá de las capacidades y escala humanas, cuya expresión física estuvo presente para trascender los tiempos y los hombres.

Monte Albán es la encarnación del monte sagrado (López y López, 2009, p. 21) y la Plaza Principal su corazón, su axis mundi. En la Plaza Principal se vive el espacio sagrado, el espacio de los dioses, donde los humanos ofrendan y reciben doctrina y protección divinas. De esta manera, la escala monumental de sus construcciones le otorga constantemente al humano esa condición sacra (Jansen y Pérez, 2007, p. 53). Hoy en día, es el ejemplo arqueológico de un espacio físico que fue elemento indispensable en las ciudades mesoamericanas; así entendido, se define el espacio sagrado como un componente urbano, cuya característica fue enmarcar la arquitectura del poder. Sin duda, en Monte Albán estamos frente a la consolidación de ese concepto mesoamericano.

 

Tomado de Nelly M. Robles García, “Monte Albán”, Arqueología Mexicana núm. 107, pp. 34-38.

 

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