• viernes, 23 de junio de 2017.

El mundo de la Sierra Gorda

Margarita Velasco Mireles

La Sierra Gorda es un mundo de contrastes: paisajes imponentes de montañas que esconden ricos minerales, bosques húmedos de olorosa madera, pero a la vuelta del camino el chaparral espinudo se extiende en el horizonte. La vida es dura en las montañas: hay frío, lluvia y empinadas cuestas; largas jornadas en el interior de las minas. El esfuerzo de los antiguos agricultores-mineros de la Sierra Gorda quedó plasmado en obras monumentales, como las ciudades de Ranas y Toluquilla. Conocer la Sierra Gorda es un privilegio.

 

Medio ambiente

La Sierra Gorda es un vasto paisaje de montañas, donde la vista alcanza los picos de la Sierra Alta de Hidalgo, el pinar del Zamorano, la profunda cañada del Extorax y más allá de la cuesta de Huazmazontla, los valles intermontanos de las cinco misiones y, a la distancia, los lomeríos de la Huasteca.

Un acercamiento a la historia prehispánica de la Sierra Gorda debe incluir las características fisiográficas de la región, determinantes para entender el desarrollo cultural de los pueblos que la habitaron. La Sierra Gorda es un ramal de la Sierra Madre Oriental que abarca la parte noreste del estado de Hidalgo, toda la norte de Querétaro, el este de Guanajuato y el sur de San Luis Potosí. Está conformada por una serie de cadenas montañosas paralelas con dirección noroeste-sureste, principalmente de rocas calizas, formadas por antiguos lechos marinos durante el Jurásico y el Cretácico, y la intrusión de rocas ígneas en etapas tardías, que dieron origen a los yacimientos minerales en la sierra. A su vez, la composición calcárea de las rocas afectadas por la disolución kárstica ha formado gran cantidad de cavernas y sótanos, algunos de ellos de cientos de metros de profundidad y que han alcanzado fama mundial. Asimismo, la Sierra Gorda presenta alturas que sobrepasan los 3 000 msnm y cañones que llegan a los 700 msnm. La serranía crea una barrera natural que frena el paso de la humedad que viene de la zona del Golfo, produciendo el efecto conocido como “sombra de montaña”, por lo cual el sector oriental es favorecido por la humedad y el occidental sufre de sequía.

La topografía, con fuertes cambios de altitud, crea una gran variedad de microambientes: bosques de coníferas y encinares en las cumbres de las montañas y platanares y caña de azúcar al abrigo de las profundas cañadas; hacia la vertiente oriente, bosques caducifolios; y hacia la parte occidental de la sierra, en colindancia con el Altiplano norte, vegetación xerófita y chaparral en el semidesierto, como efecto de la sombra pluvial.

Las tres principales corrientes fluviales que cruzan la Sierra Gorda forman parte de la cuenca del río Pánuco y corren por profundos cañones: al norte, el río Santa María Acapulco y sus afluentes, que marca el límite entre San Luis Potosí y Querétaro; en la parte media, el río Peñamiller-Extorax, que une su caudal al río Moctezuma, el cual corre por la parte meridional de la región y marca el límite entre Querétaro e Hidalgo.

 

Velasco Mireles, Margarita, “El mundo de la Sierra Gorda”, Arqueología Mexicana núm. 77, pp. 28-37.

 

• Margarita Velasco Mireles. Pasante de la maestría en arqueología. Investigadora en la Dirección de Estudios Arqueológicos del INAH. Directora del Proyecto Arqueológico-Minero de Sierra Gorda.

 

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