• miércoles, 22 de noviembre de 2017

El origen del jardín mexica de Chapultepec

María De La Luz Moreno, Manuel Alberto Torres

 

Cuando los aztecas por fin lograron imponerse sobre los demás grupos que habitaban la Cuenca de México, decidieron reescribir su historia para justificar su hegemonía y así poder considerarla digna, y se auto-nombraron sucesores del gran imperio tolteca. El que Chapultepec fuera considerado un sitio sagrado se vincula con la muerte de Huérnac, último rey tolteca, quien se ahorcó en la cueva de Cincalco, cercana a Chapultepec. Este hecho fue determinante para que, años después, el sitio adquiriera un simbolismo mítico relacionado con la morada de algunos dioses, en panicular el del agua de lluvia (Tláloc) y la del agua que emana de la tierra (Chalchiuhtlicue). Por ello es que, en tiempos de Moctezuma I, Chapultepec obtuvo esplendor como lugar de alojamiento y recreo de los gobernantes. Las bondades naturales de Chapultepec fueron siempre reconocidas por todos los grupos humanos que poblaron las inmediaciones del lago de Texcoco. Sin embargo, fueron pocos los que tuvieron la fortuna de dominar para su provecho toda esta área - la más verde de la cuenca, debido al brote de manantiales de agua dulce-, entre los que destacan teotihuacanos, toltecas, tepanecas y chichimecas. Se sabe que durante su gobierno, Itzcóatl (cuarto tlatoani mexica) mandó grabar su efigie en las rocas del cerro (1435). Así comenzó la tradición de grabar la figura del gobernante en turno junto con fechas y símbolos relacionados con hechos históricos sobresalientes, la cual fue seguida por los gobernantes que vinieron después. En 1459, cuando ocurrió la gran hambruna que asoló al gobierno de Moctezuma I o Ilhuicamina, se edificaron templos en la cumbre del cerro. Posteriomente, este mismo gobernante y Nezahualcóyotl (rey de Texcoco) construyeron en Chapultepec sitios de descanso para disfrutar de la tranquilidad que brindaba este paraje, de la misma manera en que se hiciera en Tetzcotzinco y Huaxtépec. En el jardín de Chapultepec se edificaron construcciones para alojar a los gobernantes, entre ellas un pequeño palacio al oriente del cerro. Para realizar festividades a los dioses, como la de panquetzaliztli, dedicada a Huitzilopochtli, en el bosque se crearon calzadas, escaleras y caminos bordeados de ahuehuetes y otras plantas de ornato, como rosales y nochebuenas. Además, se construyó el primer zoológico y, casi al mismo tiempo, se cercó el ojo de agua y se mandaron construir canales –y posteriormente acueductos-, aprovechando los tres manantiales (llamados “baños” o “albercas” de Moctezuma), fuentes naturales que se conectaban entre sí y nutrían de agua dulce y fresca a Tenochtitlan. El ahuehuete y el ahuejote fueron especies vegetales utilizadas en la construcción de acueductos, canales y albercas, como las localizadas por los arqueólogos en los baños de Moctezuma y al pie de la escalera de Carlota. Además. el a huehuete tuvo un uso ceremonial, pues se le consideraba un árbol sagrado relacionado estrechamente con el agua. Se han encontrado huellas de enormes árboles junto a las albercas y al acueducto prehispánico. Al oriente del cerro se encuentra un aposento con símbolos, fechas calendáricas y un monolito con la efigie de Moctezuma tallada en el cerro. Aún se pueden apreciar petroglifos, un estanque o posa tallado sobre la roca y restos de una enorme víbora, los cuales son fiel testimonio del poderío del imperio mexica.

 

María de la Luz Moreno. Arqueóloga. Investigadora en la Dirección de Salvamento Arqueológico, INAH.

Manuel Alberto Torres. Investigador en el Museo Nacional de Historia. INAH.

 

Moreno, María de la Luz, Manuel Alberto Torres, “El origen del jardín mexica de Chapultepec”, Arqueología Mexicana núm. 57, pp. 41.

 

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