• miércoles, 25 de abril de 2018

Exposición compendia más de 20 años de trabajo arqueológico en Cantona, Puebla

Cantona, cuyo significado en español deriva de la palabra náhuatl Caltonal “La casa del Sol”, está enmarcada por altos y gruesos muros hechos de piedra volcánica que conducen a un área ceremonial, lo que le da la connotación de ciudad-fortaleza. Parte de los objetos recuperados durante más de 20 años de excavaciones en este lugar, conforman la exposición temporal Cantona. Espacio, tiempo y materiales. 

 La muestra, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), abre al público el 9 de marzo en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica Cuicuilco; está integrada por alrededor de 50 piezas que aluden a la tecnología, costumbres, características arquitectónicas y aprovechamiento de recursos de la antigua urbe que se desarrolló en lo que hoy es el noreste del estado de Puebla.

 Cantona fue descrita por el arqueólogo Ángel García Cook como una ciudad enorme, ubicada al pie de una loma, de 1,453 hectáreas, con numerosas estructuras y donde se han encontrado 27 juegos de pelota. La población, al parecer de clase media y alta, vivía en unidades cerradas que se comunicaban por calles construidas. Tuvo una ocupación desde 1000 a.C. y hasta 900 d.C. Cabe mencionar que toda su vida dependió de la producción de obsidiana. 

 Javier Martínez González, director del Proyecto Especial Cantona, informó que la colección que se exhibe en esta ocasión está integrada por vasijas cerámicas; cuchillos y puntas de proyectil, desechos de talla, núcleos y navajas de obsidiana; punzones, agujas y espátulas, y también ornamentos elaborados con huesos de distintos animales; herramientas de molienda y azadas utilizadas en trabajos agrícolas. 

 Asimismo, añadió, se muestran modelos de esculturas y la recreación de uno de los muchos enterramientos humanos que se han descubierto en las zonas habitacionales del sitio prehispánico.

 Dividida en tres módulos temáticos, la muestra abre con información de la ubicación geográfica  del sitio, localizado en una zona volcánica al norte de la Cuenca de Oriental, entre los municipios de Tepeyahualco de Hidalgo y Cuyoaco, Puebla.

 El segundo apartado describe la arquitectura de la ciudad, sus principales características y etapas de desarrollo.

 Para representar gráficamente la arquitectura que caracteriza a Cantona, se muestran varias imágenes aéreas obtenidas mediante un dron, en las que se aprecian diferentes conjuntos intervenidos y otros aún sin restaurar.

 El tercer módulo explica la forma como los habitantes de Cantona aprovecharon los recursos existentes en su entorno. Se exhiben piezas de diferentes industrias, como la cerámica, lítica y ósea, así como de basalto, toba, tezontle y pómez.

 Entre la cerámica hay floreros y jarras de los tipos Xaltipanapa Poleo y Mancuernas, pertenecientes a la fase Cantona I Tardío (circa 300 a.n.e a 50 d.n.e.), cajetes tipo Poleo de la Fase Cantona II (circa 50 a 600 d.n.e.) y un vaso con soportes de botón tipo Xaltipanapa esgrafiado, también de la fase Cantona II. 

 De obsidiana, además de artefactos como grandes cuchillos bifaciales y puntas de proyectil, se muestran piezas de diferentes momentos de la secuencia extractiva para obtener navajillas prismáticas, que inicia desde el trabajo sobre un bloque natural, su transformación en un núcleo, la presencia de desechos de diferente clase y las navajillas.

 Asimismo, se presenta una serie de instrumentos elaborados con huesos largos de diferentes especies animales, entre las que destacan —por su número— punzones y agujas, trabajados por técnicas de corte, pulido e incisiones.

 Otros objetos que destacan son los realizados sobre toba o cantera, roca suave que facilita su labrado, entre ellos un vaso ritual y pequeñas esculturas.

Cantona. Espacio, tiempo y materiales permanecerá hasta el 18 de mayo próximo, en el Museo de Sitio de la Zona Arqueológica Cuicuilco (Avenida Insurgentes Sur, esquina Periférico). Entrada libre.

 

Dirección de Medios de Comunicación (INAH)