• sábado, 23 de septiembre de 2017.

Funciones de los dioses

Integrantes del cosmos

1. Creadores de los componentes cósmicos. Todos los dioses derivaron de la Divinidad Suprema, a menudo representada como Pareja Divina. Posteriormente, los dioses fueron creando las distintas partes de la gran maquinaria cósmica.

2. Piezas del cosmos. Ellos eran los componentes cósmicos personificados, cumpliendo así funciones de pisos celestes, columnas sustentantes del cielo, elementos naturales, astros y meteoros.

3. Regentes. Al mismo tiempo, eran la voluntad que gobernaba en cada uno de los componentes de la gran maquinaria.

4. Guardianes. Eran los encargados de mantener la sacralidad y la integridad de los distintos ámbitos del cosmos, contra las profanaciones y abusos de los mortales.

 

Dinamizadores del cosmos

5. Esencias de las fuerzas naturales. El juego de los fenómenos naturales era concebido como las luchas personales entre los dioses.

6. Causantes de la alternancia. El desgaste paulatino de las fuerzas divinas que dominaban el mundo provocaba combates jamás equilibrados, y con ello la alternancia de las victorias. Esto daba lugar a los ciclos del tiempo.

7. Componentes del tiempo. Ellos mismos eran la sustancia del tiempo, que llegaba ordenadamente sobre el mundo para transformarlo todo. Los dioses eran días, trecenas, veintenas, años, siglos, etcétera.

 

Rectores del mundo

8. Creadores. Cada clase de criaturas debía su origen a una divinidad que había intervenido en una aventura mítica al principio del mundo.

9. Formadores. Los dioses mismos se habían convertido en la esencia o “corazón” de cada criatura, el “alma” que proporcionaba a los individuos las características de su clase.

10. Perpetuadores. Tras la muerte o destrucción de los individuos, viajaban como “corazones” al mundo subterráneo para reciclarse y volver a dar la esencia de clase a los nuevos individuos. Así, permitían la conservación de lo creado, a pesar de la naturaleza mortal de las criaturas.

11. Generadores de los ciclos de vida y muerte. Producían las fuerzas de la fecundación, nacimiento, nutrición, crecimiento, maduración, enfermedad y muerte de las criaturas.

12. Gobernantes. Regían, desde sus moradas divinas, el destino de las criaturas. Su delegado en el mundo del hombre era el Sol.

 

Rectores de la existencia humana

13. Patrones de grupos humanos.

a) Creadores. Cada grupo humano había sido formado por un dios patrono en una aventura mítica y con la sustancia de su creador.

b) Formadores. La sustancia del patrono constituía el “alma-corazón” de cada individuo del grupo. Con ella todo individuo era coesencial con el dios, y recibía como herencia derivada raza, lengua, oficio y costumbres.

c) Guías. Los patronos sacaban a sus protegidos del vientre de la Montaña Madre, los guiaban hacia la tierra prometida y los instalaban, marcando el sitio elegido con un milagro.

d) Protectores. Desde su encierro en un monte próximo al pueblo, el patrono protegía a sus hijos, dándoles salud, descendencia, lluvia, riquezas, y vigilaba el orden y la moral del grupo.

14. Invasores. Los dioses podían tomar posesión de los seres humanos y alterar su conducta con pasiones, inspiraciones, facultades extraordinarias, enfermedades o locura.

15. Justicieros. Premiaban o castigaban la conducta humana.

16. Gobernantes en el más allá. La máxima forma de posesión divina era la muerte. La existencia del poseído en el otro mundo lo hacía un servidor del dios, con tareas muy específicas, según el ámbito de pertenencia.

 

Vela, Enrique, “Funciones de los dioses”, Arqueología Mexicana 20, pp. 18.

 

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