• domingo, 28 de mayo de 2017.

La muerte en Mesoamérica

Patrick Johansson K.

En este artículo se abordan, de manera general, los aspectos más relevantes de la muerte tal y como la concebían los pueblos mesoamericanos. Se hace énfasis en la naturaleza regenerativa de la muerte y en la respuesta mítico-ritual que daba el indígena al enfrentarse a la inexorable finitud de la existencia.

 

La muerte es parte constitutiva del programa genético de los seres. Desde tiempos inmemoriales, las colectividades humanas se relacionaron con ella mediante imágenes, mitos, ritos, cantos y, más generalmente, mediante un discurso religioso que justificaba la finitud de la existencia individual, la inscribía en un ciclo vital más amplio y establecía una dicotomía entre elementos reales, que pueden desaparecer, y principios anímicos considerados como perennes.

En lo que concierne a Mesoamérica, desde el periodo Preclásico la muerte ocupó un lugar preponderante en las culturas nativas. La arqueología, la antropología física, la iconología, así como el análisis de las fuentes escritas, revelan una actitud funcional del indígena frente a la muerte. En efecto, al inscribirla en el devenir cíclico del tiempo, como origen y transición, como espacio-tiempo de generación y regeneración, y al establecer un eficaz aparato luctuoso, las culturas indígenas de Mesoamérica integraron armoniosamente la muerte a su programa de vida.

Ahora bien, antes de abordar algunos de los aspectos más relevantes de la muerte mesoamericana es preciso considerar brevemente ciertas interpretaciones erróneas y alteraciones que generó la recopilación de textos y claros por parte de los religiosos españoles en el siglo XVI, lo cual desvirtuó a veces las ideas originales.

 

¿Se viene a vivir una sola vez en la Tierra?

Si atendemos a los cantares tal y como figuran en los manuscritos, el hombre viene una sola vez a existir en la Tierra. Es lo que expresa la parte final de un canto de Nezahualcóyotl:

Niquilnamiqui in tocnihuan

¿Cuix occeppa huitze

in cuix oc nemiquihui

zan cen ti ya polihuia

zan cen ye nican in tlalticpac.

(Romances de los Señores

de la Nueva España, f. 22v)

 

Yo recuerdo a nuestros amigos

¿Acaso vendrán otra vez?

¿Acaso volverán a existir aquí?

Sólo una vez perecemos

Sólo una vez aquí en la Tierra.

 

El libro X del Códice Florentino, sin embargo, da otra visión de la muerte:

Ce iuh mitoaia; in jquac timiqui, ca amo

nelli timiqui ca te tiyoli, ca ie titozcalia, ca ie

tinemi, ca liça.

(Códice Florentino, lib. X. cap. XXIX)

 

Pues así decían: cuando morimos, no es

verdad que morimos, pues todavía vivimos, pues

resucitamos, existimos, nos despertamos.

 

Este texto es de origen tolteca y se refiere a los gobernantes que eran sepultados en la para entonces abandonada ciudad de Teotihuacan. Una resurrección y otra existencia son patentes en este testimonio indígena, el cual, visiblemente. no fue interpolado, es decir, se dispuso tal como lo expresaron los informantes indígenas.

En este mismo rubro figura la idea ele un "retorno" expresado en un adagio del libro VI del mismo documento.

Oc cepa iuhcan yez oc ceppa iuh

tlamaniz in jquin, in canin.

In tlein mochioaia cenca ye vecauh

in aiucmo mochioa: auh oc ceppa mochioaz,

oc ceppa

iuh tlamaniz, in iuh tlamanca ie vecauh: in iehoantin

in axcan nemi, oc ceppa nemizque, iezque.

(Códice Florentino, lib. VI, cap. XLI)

 

Otra vez así será, otra vez se extenderá

el aquí y d ahora

Lo que se hacía hace mucho tiempo ya no se hace

pero otra vez se hará, otra vez pasará

como pasó hace mucho tiempo: aquellos que hoy

existen, otra vez existirán, serán.

Estos últimos testimonios parecen contradecir al primero y confirman la idea que se desprende de las manifestaciones culturales indígenas referentes a la muerte: conforme el modelo de los astros y de las plantas, se viene a existir más de una vez aquí en la Tierra.

Es muy probable que los cantare:; hayan sido interpolados para que el contenido de textos hermosos, que no se debían desperdiciar, se ajustaran los dogmas cristianos concernientes a la muerte. El canto original expresaba quizás la cantidad de veces que un ser volvía a existir en la Tierra o la idea más difusa de un retorno, pero todo aquello fue censurado y remplazado en el texto por una noción cristiana sobre la muerte.

 

Patrick Johansson K. Doctor en letras por la Universidad de París (Sorbona). Investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas y profesor de literatura náhuatl en la Facultad de Filosofía y Letras, ambos en la UNAM. Profesor del Instituto Mexicano de Tanatología.

 

Johansson K., Patrick, “El oro de las ofrendas y las sepulturas del Recinto Sagrado de Tenochtitlan”, Arqueología Mexicana núm. 60, pp. 46-53.

 

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