• lunes, 21 de mayo de 2018

Trepanaciones y lesiones suprainianas

La trepanación del cráneo es un tema de gran interés en el campo de la osteología antropológica en nuestro país. Se efectuaba mediante las técnicas de raspado y taladrado; la primera , la más antigua, se realizó desde el Preclásico Medio (1100 a 600 a.C.); la del taladro surgió en el Posclásico (900 a 1000 d.C.) y al parecer es una técnica circunscrita, hasta ahora, a México. En ocasiones se les encuentra juntas, aunque el empleo de la primera fue más restringido.

Hay ejemplos de trepanación de cráneo que corresponden al Preclásico Medio (Montenegro y Tilantongo, Oaxaca) y al Preclásico Tardío (Tlatilco, estado de México), que abarcan desde el Norte de México (Pino Gordo y Nararachic, Chihuahua) hasta Monte Albán, Oaxaca. La edad de los individuos va de los 20 a los 60 años, aunque los más frecuentes son adultos de entre 30 y 35 años, con predominio de las mujeres. La zona en la que más se practicó la trepanación fue en Monte Albán, Oaxaca, en donde hasta el momento se han encontrado 12 cráneos trepanados. Muchas de las operaciones realizadas no fueron exitosas; la mayoría de los pacientes murió poco tiempo después. Sólo dos de los 12 individuos sobrevivieron por un tiempo largo y uno de ellos murió después de la quinta operación. En cuanto a su estatus, los estudiosos piensan que correspondían a una clase social relativamente baja y que la cirugía obedeció más a motivos rituales que a fines estrictamente terapéuticos.

La lesión suprainiana se llevaba a cabo en la región occipital, un poco por arriba del ínion (punto más prominente de la protuberancia occipital externa), de ahí su nombre. Se realizaba, al parecer, por raspado del hueso. La forma y magnitud variaban, aunque el aspecto más frecuente que presenta el lugar afectado es el de un hundimiento, delimitado por un borde en bisel y con un menor espesor del hueso en su parte media. Se ha encontrado principalmente en cráneos de hombres y mujeres adultos y en algunos niños. Su asociación a la deformación tabular erecta ha llevado a algunos investigadores a considerarla como producto de la acción del aparato deformador, pero el hallazgo de dos cráneos infantiles de menos de un año de edad, encontrados en Cholula hacia 1967-1970, con la región abierta corrobora de manera definitiva el carácter intencional, quirúrgico, de la lesión.

Su distribución en Mesoamérica es amplia: abarca desde el Centro de México (Cholula) hasta la región maya, en Centroamérica (Zaculeu y Tzicuay, en Guatemala). Se han encontrado abundantes ejemplos en Cholula, Puebla, y·en el Cenote Sagrado de Chichén Itzá, Yucatán. La información disponible hasta ahora permite decir que la mayor parte de los ejemplares corresponde al Posclásico, aunque se han encontrado algunos del Clásico, lo que probablemente indica que se originó si no en el Preclásico cuando menos en el Clásico Temprano. Se cree que su práctica estaba condicionada por ciertas circunstancias "especiales", de índole diferente a la terapéutica; pudo haberse tratado de un rito con un significado simbólico semejante al del bautizo, de un acto de iniciación o de un medio profiláctico. La deformación craneana, la mutilación e incrustación dentaria intencionales, la trepanación y la lesión suprainiana implican un conocimiento profundo de la anatomía humana y de especialización por parte de quienes las realizaban; éstas se efectuaban en un ritual y una ceremonia especiales. Debe recordarse que en las sociedades prehispánicas, medicina, magia y ceremonia eran aspectos que se entremezclaban, por lo cual no debe hacerse una separación tajante respecto a las razones por las cuales se practicaron.

 

Tomado de Zaid Lagunas Rodríguez, “El uso ritual del cuerpo en el México prehispánico”, Arqueología Mexicana 65, pp. 42-47.

 

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