• martes, 14 de agosto de 2018

La ciudad de México: el trazado y su primer asentamiento

“En la ciudad de México se ha perpetuado por siglos la idea de que un presente vigoroso debe por fuerza nutrirse de las cenizas de su pasado”.

 

A principios de 1522, en calidad de gobernador y capitán general de la Nueva España, Hernán Cortés decidió “fundar sobre las ruinas de Tenochtitlan el centro neurálgico de lo que sería la colonia más próspera del poderío español”. Debido a que los monumentos prehispánicos no tenían, en la mentalidad de los españoles, ningún fin práctico para levantar su arquitectura religiosa, en poco tiempo el recinto sagrado de Tenochtitlan fue destruido, “paradójicamente, por las manos indígenas que durante casi doscientos años lo habían construido”; así, con las piedras del Templo Mayor habría de construirse la primera catedral, “símbolo inequívoco de la dominación espiritual y militar”.

 

Alonso García Bravo fue el artífice de la joya de la corona española, pues se le encomendó la tarea de planificar la nueva ciudad. El destacado geómetra y alarife concibió un núcleo urbano conocido como “la traza”, que, en palabras de Leonardo López Luján, era el lugar “donde residirían los españoles y cuyos linderos corresponden aproximadamente con las actuales calles de Apartado y Perú al norte, la Santísima al este, San Juan de Letrán al oeste y San Jerónimo al sur. En torno a ese espacio central y en una suerte de apartheid, se asentarían los indígenas en los antiguos cuadrantes urbanos de Tenochtitlan, ahora bautizados como San Sebastián, Santa María, San Juan y San Pablo. Además, García Bravo crucificó el Templo Mayor al prolongar y hacer que se intersectaran las cuatro grandes calzadas que confluían en tiempos prehispánicos hasta los accesos del recinto sagrado”; a estas intersecciones se les conoció como cardo maximus, de norte a sur por “las actuales calles de Argentina, Seminario y Pino Suárez” y decumanus maximus de este a oeste por Guatemala y Tacuba. 

 

Tomado de Leonardo López Luján, “Ruinas sobre ruinas: de los aposentos de Tezcatlipoca a las aulas de la Universidad”, en Fundación Herdez, una restauración ejemplar, Fundación Herdez, México, 2015, pp. 21-39.