• 21-sep-2019

Pintura de la búsqueda
de los bultos de los dioses. Juicio inquisitorial (1539-1540)

DOCUMENTO

Xavier Noguez

 

Contenido

Véase la descripción más adelante.

 

Fecha de elaboración

Posiblemente julio de 1539.

 

Lugar de origen

México-Tenochtitlan.

 

Características físicas

El juicio inquisitorial contiene 26 fojas. La pintura se registra en papel “nativo” que puede ser amate o de maguey. Mide 22 por 43 centímetros. En general está en buen estado.

 

Formas y colores

Se nota un estilo híbrido en las representaciones gráficas donde se combinan lo tradicional indígena, más conceptual, con las formas perceptuales europeas. Llama la atención el uso de un color vino (burgundy) en el bulto que se asocia a Huitzilopochtli y en el coatopilli o bastón de serpiente ondulante. Este color es una rareza en los códices y otras manifestaciones plásticas prehispánicas del Centro de México.

 

Breve historia de la pintura

Sabemos que la pintura acompañó al expediente del juicio inquisitorial en contra de Miguel Tlaylótlac o Pochtecatlaylótlac. Sin embargo, lo que no se menciona es la autoría de dicha pintura. Sabemos que Mateos, un pintor indígena de la ciudad de México, fue quien denunció a Tlaylótlac ante las autoridades españolas, pero no se le adscribe el trabajo. Parece ser que el tlacuilo que produjo estas imágenes debió de haberlas pintado con base en una descripción de alguno de los testigos del juicio. La identificación de las deidades y personajes indígenas supuestamente involucrados en ocultar los valiosos bultos, fue también producto de las declaraciones de alguno de los indígenas llamados por la Inquisición. Incluso, y sólo como una hipótesis, el mismo Tlaylotla pudo haber sido el informante. En la pintura es el único que aparece con los ojos abiertos, para indicar que aún está vivo.

 

Principales estudios

Zelia Nuttall, en 1911, escribió el primer artículo extenso sobre el juicio inquisitorial y la pintura que lo acompaña. Un año más tarde, se publicó completo el documento, junto con otros también vinculados con indios ante las autoridades españolas. Siguieron referencias dentro del marco de la Inquisición novohispana, como la de Greenleaf en 1988. Recientemente se dieron a conocer los trabajos de León Rivera (1997) y Castañeda de la Paz (2015). En este último se avanzan nuevas ideas sobre la identidad de deidades y personajes representados.

 

Otros títulos

“Manuscrito tradicional indígena, ídolos del Templo Mayor de Huitzilopochtli”; “Los ídolos del templo de Huitzilopochtli”; “Los principales ídolos del Templo Mayor de Huitzilopochtli”; Códice Miguel León-Portilla.

 

Lugar donde está depositada

El legajo pertenece a la colección del Archivo General de la Nación, ramo Inquisición, tomo 37, expediente 3bis. Aparece bajo el título de “Proceso del fiscal del Santo Oficio de la Inquisición, contra Miguel indio bezino de México que en su lengua se dice Pochteca Tlaylótlatl, secretario Miguel López. Idolatría”. La pintura fue removida del expediente y ahora se guarda en la mapoteca de la misma institución, con el número de catálogo 4.848, 979/2652.

 

Pintura de la búsqueda
de los bultos de los dioses


La pintura es un caso excepcional de información gráfica en torno a la búsqueda que promovió fray Juan de Zumárraga, primer obispo de la Nueva España, para localizar –y destruir– los bultos que contenían las imágenes de antiguas deidades patronas, quizá procedentes de más de un señorío o altépetl. Además de la ilustración de los bultos y algunos elementos rituales asociados, también aparecen los personajes indígenas que, supuestamente, estuvieron involucrados en ocultar tan importantes reliquias. Ellos procedían de México-Tenochtitlan, Azcapotzalco- Mexicapan, Tula y Ecatepec. A pesar de las contradicciones que contiene, lo que sabemos del juicio y la pintura se deriva del documento guardado en el Archivo General de la Nación.

El 20 de junio de 1539, Mateos, un pintor indígena de la ciudad de México, denuncia con cargos de idolatría a Miguel Tlaylótlac (Pochteca- tlaylótlac). Se le acusa de ser el custodio de la imagen de Huitzilopochtli, deidad patrona de los mexicas. Y aquí comienzan las averiguaciones de la Inquisición. Fue en ¿1524? cuando se menciona que Hoquicin (Oquitzin), tlatoani de Azcapotzalco-Mexicapan, y Tlilacin (Tlilatzin), “gran principal” –aquí representados en la parte superior izquierda, junto con otros dos personajes secundarios llamados Naueca (¿Nahui Ehecatl?) y Maçatl (Mázatl)–, poseían el bulto de Huitzilopochtli. Los dos primeros le encargan a Tlatólatl teopixqui (abajo a la izquierda) que guarde el bulto, probablemente porque en ese año fueron obligados a viajar a las Hibueras (Honduras) con Hernán Cortés. Aquí los testimonios de los testigos no son claros respecto al número de imágenes que estaban siendo resguardadas. Además del bulto del numen tribal de los mexicas, en la pintura aparecen otros cuatro, con sus respectivas identificaciones a través de breves textos. De esta forma tenemos, de izquierda a derecha a Uiçilopochtli (Huitzilopochtli), Ciuacohua (Cihuacóatl), Telpochtli, Tlatlauhqui Tezcatlipoca y Tepehua. A este último parecen pertenecerle una serie de objetos rituales que se adjuntan: ¿un depósito acuático en forma de cerro ilustrado al revés?, una cabeza de ave, ¿un colgante compuesto de bandas de tela?, un cohuatopilli (bastón de serpiente ondulante), como se especifica en la glosa, posiblemente asociado a deidades pluviales, y una especie de estandarte compuesto de plumones (íhuitl) sostenidos con un mástil. Hacia el lado derecho, en la parte superior, se agregaron cuatro personajes: Tlacochcálcatl Nanauhacaci (Nanahuatzin), Ixcuecueci Tollan tlatohuani (Ixcuecuetzin Tula tlatoani). Ambos muestran los ojos cerrados y vírgulas de la palabra. Unidos a ellos, en la parte inferior, se encuentran Coyoci (Coyotzin) y Canáhuatl, dos mensajeros enviados a Azcapotzalco-Mexicapan para recoger los bultos, según la versión de uno de los testigos. En la parte inferior aparece Pochteca-tlaylótlac (de nombre Miguel), el principal acusado ante la Inquisición. A pesar de haber sido atormentado no confesó haber tenido los bultos en su posesión. Es posible que para este tiempo las reliquias habían sido transportadas a Tula, a donde las llevaron ciertos “profetas”. Y en ese proceso de cambio de lugar se involucró a don Diego Huanitzin o Panitzin, el primer gobernador de México-Tenochtitlan procedente del linaje real prehispánico. Ésta es la última noticia que se tuvo de los bultos.

 

Noguez, Xavier, “Pintura de la búsqueda
de los bultos de los dioses. Juicio inquisitorial (1539-1540)”, Arqueología Mexicana núm. 141, pp. 12-13.

 

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