• lunes, 27 de marzo de 2017.

ce xóchitl (1 flor)

Posición en la secuencia de trecenas: 4.

Patronos: Huehuecóyotl, “coyote viejo”: dios de la danza. Ixnextli, “rostro ceniciento”.

 

El último y veinteno signo que era xochitl que quiere decir rosa que era día último del mes era signo que se aplicaba a los oficiales mecánicos y así a los que en él nacian inclinaban a pintores, plateros, tegedores escultores entalladores en fin a todo oficio que imita la naturaleza. En las mugeres a labanderas a tejer labores a hacer pan pintado inclinaba a pulirse y a aderezarse amigas de camisas labradas de mantas labradas limpios curiosos trabajadores para tener lo necesarios ganándolo por sus manos en sus oficios etc.

Fray Diego Durán, Historia de las Indias de Nueva España

 

 

Del cuarto signo, llamado ce xúchitl. Los hombres que nacían en él decían que eran alegres, inginiosos y inclinados a la música y a placeres, decidores, y las mujeres grandes labranderas, y liberales de su cuerpo si se descuidaban. Decían este signo ser indiferente a bien y a mal. […]

También decían que eran indiferentes. Decían que cualquiera que nacía en algunas destas casas, ahora fuese noble, ahora fuese popular, serían truhán y chocarrero y decidor. Su ventura era su consolación, y recibiría gran contento en estas cosas si fuese devoto a su signo. Y si no tenía en nada a su signo, aunque fuese cantor o oficial y tuviese de comer, hacíase soberbio y desdeñoso y mal acondicionado, y presumptuoso, y no tenía en nada a los mayores, ni a los iguales, ni a los viejos, ni a los mozos. Con todos hablaba con soberbia y con desdén.

A este tal todos le tienen por desatinado, y dicen que Dios le ha desamparado, y que por su culpa ha perdido su ventura. Y ansí, todos le menosprecian. Y él, viéndose menospreciado de todos, de pena y congoja cae en alguna enfermedad, y con ella se empobrece, y se hace solitario, olvidado de todos, y desea su muerte, y desea salir desta vida porque nadie le ve ni visita ni hace cuenta dél. 

Y todo cuanto tiene se le deshace como la sal en el agua, y muere en pobreza, que apenas tiene con qué se amortajar. Y esto le acontece por ser indevoto y mal agradecido a su signo, y por ir tras sus malas inclinaciones, desgarrándose y despeñándose por sus vicios. Y decían que esto le acontecía por haber perdido la ventura de su signo.

Y si alguna mujer nacía en este signo que se llama ce xúchitl, decían que sería buena labrandera; pero era menester para gozar desta habilidad que fuese muy devota a su signo y hiciese penitencia todos los días que reinaba. Y si esto no hacía, su signo le era contrario y vivía en pobreza y en desecho de todos. Y también era viciosa de su cuerpo, y vendíase públicamente. Y decían que aquello hacía por razón del signo en que había nacido, porque era ocasionado a bien y a mal.  […]

Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España