• martes, 23 de mayo de 2017.

Etapa Lítica (30000 - 2500 a.C.)

Se trata del periodo más antiguo de la historia de México. En este dilatado lapso llegaron a territorio nacional los primeros pobladores, los 
que paulatinamente fueron ocupando distintas zonas y desarrollando las prácticas culturales que
 les permitieron una cada vez mejor adaptación a las diversas condiciones ambientales. La Etapa
Lítica ha sido dividida en cuatro 
grandes periodos. El más antiguo
 es el Arqueolítico (30000-9500
a.C.). En ese entonces se utilizaban instrumentos cuyas características indican una incipiente destreza tecnológica y, en vista de la
 casi total ausencia de puntas de
 proyectil, un uso orientado más 
que nada a la recolección y procesamiento de vegetales y al aprovechamiento de pequeños animales. El Cenolítico Inferior (9500 -7000 a.C.) se caracterizó por un fuerte cambio climático y la consecuente transformación en las pautas de aprovechamiento del medio y, posiblemente, hasta en las maneras en que se organizaban los grupos. Otro elemento notable de este periodo es el desarrollo de mejores técnicas para la elaboración de instrumentos, lo que redundó en una mayor variedad y en una gran eficiencia. Así, aunque la recolección siguió siendo una actividad importante, la caza se convirtió en un componente esencial del sistema de obtención de recursos. El Cenolítico Superior (7000-2500 a.C.) es un periodo en el que la organización y las pautas de subsistencia seguían siendo las propias de grupos nómadas de cazadores-recolectores. Para esta época la llamada megafauna, como el mamut y el mastodonte, se había extinguido, por lo que de nuevo la recolección fue la vía primordial para satisfacer la mayor parte de los requerimientos alimenticios, los que se completaban con los productos de la caza de ciertas especies menores. El Protoneolítico (5000-2500 a. C.) fue un periodo en el que en ciertas zonas se dio el desarrollo de la agricultura y se empezaron a fabricar objetos asociados al procesamiento de plantas, como muelas y morteros.

Tomado de Enrique Vela, Arqueología Mexicana, Especial 34, Culturas prehispánicas de México.

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