• sábado, 25 de noviembre de 2017

Chalchihuites

Baudelina García Uranga

Escenario de uno de los primero estudios realizados este siglo bajo criterios científicos, el actual estado de Zacatecas es una región cuya investigación resulta necesaria para comprender el desarrollo no sólo de las culturas situadas al norte
de México sino el del área mesoamericana, de la que en algún momento constituyó su frontera septentrional. Las exploraciones llevadas a cabo en los sitios de Chalchihuites, La Quemada y sus zonas circundantes han venido conformando un conjunto de datos
cuya interpretación permitirá dar respuesta a varias interrogantes fundamentales de la historia antigua de México.

 

 En agosto de 1908, un alumno de la clase de arqueología del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnología de México, Manuel Gamio, fue comisionado por dicha institución para explorar la región del noroeste del estado de Zacatecas y sur del de Durango. El área seleccionada, por su ubicación entre zonas culturales aparentemente distintas y por la información de fuentes históricas y diversas obras en las que aparecen referencias sobre vestigios prehispánicos en la región, comprendía los alrededores de la población de Chalchihuites, Zacatecas.


Gamio hizo descripciones de los sitios conocidos como cerros de Moctezuma y el Chapín, en las oquedades que denominó "cavernas", y realizó el hallazgo y la primera excavación científica del que es considerado hasta la fecha como el centro ceremonial de mayor importancia de la temprana rama Súchil de la cultura de Chalchihuites. A ese sitio lo llamó Alta Vista o Buena Vista, por estar en los terrenos del antiguo rancho del mismo nombre, aunque actualmente es conocido como Chalchihuites.

En cuanto a las “cavernas”, distinguió dos tipos: 1) naturales, en las que observó escasos fragmentos de cerámica y lítica, y 2) excavadas, las que consideró como refugios de los habitantes prehispánicos en tiempos de peligro. El segundo tipo corresponde en realidad a conjuntos de minas prehispánicas, varios de los cuales han sido investigados posteriormente. Gamio consideró los cerros Moctezuma y el Chapín como fortificaciones, por su ubicación sobre elevadas mesetas con pronunciados escarpes. En el caso del Chapín. también señaló la presencia de trincheras de mampostería que circundan la parte media de las laderas. Los reconocimientos y limitadas excavaciones posteriores, llevados a cabo por el Dr. Charles Kelley y sus colaboradores, durante los años sesenta, evidenciaron que ambos sitios pertenecieron a la cultura de Chalchihuites y fueron contemporáneos, al menos durante algún tiempo, de la ocupación de Alta Vista. Asimismo, el cerro Moctezuma pudo haber sido más bien un centro ceremonial, mientras que el Chapín probablemente fue también un observatorio astronómico. Según Gamio, la existencia de fortalezas en la cima de escarpadas eminencias indica el peligro continuo en que vivieron los antiguos habitantes, quienes contaban con un vasto sistema defensivo conformado por las fortificaciones y los refugios en las cavernas excavadas. Tal sistema tuvo como objeto la protección de los poblados de los valles, de los que probablemente Alta Vista es un buen ejemplo.
Debido a algunos rumores sobre la existencia de "grandes tesoros" y al saqueo limitado realizado por unos vecinos, a consecuencia del cual se hallaron restos humanos y fragmentos de cerámica, Gamio decidió realizar un reconocimiento en los terrenos del rancho Alta Vista, cuyo resultado fue el hallazgo de un conjunto de montículos de diversas formas y arreglos. Además de elaborar un croquis en el que bosquejó el grupo principal de montículos, Gamio llevó a cabo la excavación de varios elementos arquitectónicos a los que denominó como Salón de las Columnas, Terrazas y Escaleras Orientales y Departamentos y Escaleras Occidentales. La monografía de esos trabajos, publicada en 1910, en la que Gamio describió los monumentos excavados, los materiales y técnicas constructivas empleados, así como las evidencias arqueológicas recuperadas, representa el primer estudio científico llevado a cabo en un sitio de la que luego sería conocida como la cultura arqueológica de Chalchihuites y punto de partida para subsecuentes estudios.

Los edificios excavados fueron enterrados intencionalmente, según Gamio, pues encontró los dos accesos clausurados; asimismo, halló indicios de que, antes de que el salón fuera rellenado, en su interior ocurrió un incendio, indicado por las huellas de fuego que mancharon las capas de los aplanados. Además, en los depósitos removidos aparecieron abundantes cenizas, maderos carbonizados, restos óseos humanos semicalcinados y fragmentos de almenas escalonadas que según Gamio debieron coronar los remates de los muros del salón. En realidad. el incendio tuvo lugar en el proceso de construcción y modificación de la estructura, como lo indican las excavaciones del Dr. Kelley en Alta Vista.

El salón presenta una planta cuadrangular limitada por muros interrumpidos por dos accesos y en su interior fueron erigidas cuatro hileras de siete columnas.

Respecto a las escaleras excavadas, Gamio hizo notar que, en el mismo edificio e inmediatas entre sí, se presentaron de tres tipos: huella menor que el peralte, huella mayor que el peralte y huella prácticamente igual al peralte; además, consignó las diversas técnicas y materiales constructivos utilizados.

Todas las superficies de los elementos arquitectónicos fueron cubiertas con una capa inferior de barro mezclada con filamentos, probablemente de cactáceas, y una capa superior de arcilla con una capa inferior de barro mezclada con filamentos, probablemente de cactáceas, y una capa superior de arcilla con cal. Para el reforzamiento de los muros del salón, se emplearon estacas parcialmente enterradas bajo el nivel del piso, incrustadas verticalmente entre las capas de aplanados.

Durante la excavación del lado este se recupero una gran cantidad de restos óseos humanos, algunos quemados; un fragmento de cráneo presentaba una perforación circular. Se hallaron piezas de cerámica de distintas formas correspondientes a los tipos Súchil y Michilía, ambos correspondientes a la fase Alta Vista. Asimismo, se recuperaron copas de cerámica decoradas con engobe rojo pulido mediante la técnica cloisonnné.

Hacia la parte suroeste del salón, marcada sobre la superficie del piso alterado, Gamio encontró una oquedad, dentro de la cual fue colocada una ofrenda que contenía, entre otras cosas, dos mosaicos formados pm pequeñas piezas de turquesa, esteatita y berilo trabajadas en diversas formas –uno de ellos, un pectoral, tenía un núcleo compuesto por un disco de barro circundado por un anillo de madera y su anverso  presentaba motivos muy semejantes a los representados en una vasija de cerámica decorada con la misma técnica y hallada por Lumholtz en La Estanzuela, Jalisco-; otros materiales recuperados durante las excavaciones fueron un metate ápodo, una gran cantidad de mazos y hachas de garganta, algunas con efigies de animales en uno de los extremos y pulidores.

Gamio concluyó que los monumentos de Alta Vista constituyen el límite septentrional de construcciones que cuentan con elementos arquitectónicos distintivos que las relacionan con construcciones mesoamericanas y con otros elementos que muestran la influencia de la civilización del Suroeste Americano, por lo que constituyen una verdadera transición cultural entre las regiones situadas al norte y al sur.

 

Baudelina García Uranga. Arqueóloga. Investigadora del Centro INAH Zacatecas.

 

García Uranga, Baudelina, “Chalchihuites”, Arqueología Mexicana núm. 30, pp. 30-33.

 

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