• sábado, 19 de mayo de 2018

Las pirámides: procesos de edificación. Tecnología constructiva mesoamericana

Alejandro Villalobos

Grandes señores del paisaje urbano mesoamericano, los edificios y complejos arquitectónicos prehispánicos han sido objeto de todo género de estudios, que han privilegiado aspectos tales como el estilo y forma construida resultante. Aquí se combinan arqueología y arquitectura con el objeto de proponer alternativas para el conocimiento de sus procesos de edificación, exploración y conservación.

 

Emplazamiento, dimensiones, geometría y tecnología constructiva de los edificios arqueológicos domésticos y monumentales han constituido, sin lugar a dudas, un profundo empeño de la investigación antropológica, arqueológica y naturalmente arquitectónica. El propio Ignacio Marquina afirma en sus memorias que fue la monumental dimensión de la Pirámide del Sol lo que tempranamente (como joven arquitecto del equipo de Manuel Gamio en 1917) le sobrecogiera de tal forma, que jamás pudo separarse del estudio y conocimiento de los monumentos arqueológicos. Frente a los ejemplares de la arquitectura monumental del México antiguo el sentimiento de asombro es inmutable y las preguntas sobre su origen se suceden interminablemente, desde la expresa voluntad que materializan, hasta los mecanismos sociales necesarios para su construcción.

La edificación es un segmento en el proceso de producción de los complejos arquitectónicos que contienen al espacio comunitario; debemos reconocer que una estructura arqueológica es el resultado de complejos sistemas de organización social que se articulan mediante los procedimientos constructivos necesarios para la final obtención de un satisfactor a necesidades de escala colectiva: plataformas, drenajes, plazas y espacios públicos, circulaciones, pirámides o templos.

 

Visiones alternas

 

La arquitectura y el urbanismo mesoamericanos, a diferencia de lo que muchos estudiosos han aportado con sus valiosos análisis de estilo y forma construida resultante, pueden ser estudiados por medio de las condiciones específicas de sus materiales constitutivos, lo cual nos dirige hacia un estudio más profundo de la geología, la geomorfología, la mecánica estructural y la tecnología constructiva que de la historia del arte.

Las provincias geológicas de nuestro país están demarcadas por las características de sus rocas y la forma como éstas se distribuyen en el territorio, generando así el espacio físico asociado a la provisión de materiales para la edificación. Las características y particularidad de estas materias primas inorgánicas no sólo condicionan la geometría resultante de las estructuras arqueológicas de escala monumental y uso público sino que, extensivamente, inciden directamente en las formas de organización social necesarias para generar y multiplicar los procesos de producción de arquitectura doméstica familiar o comunitaria y aquella que atiende la escala de la sociedad.

 

Villalobos, Alejandro, “Las pirámides: procesos de edificación. Tecnología constructiva mesoamericana”, Arqueología Mexicana núm. 101, pp. 56-63.

 

 Alejandro Villalobos. Arqueólogo por la enah, arquitecto, maestro en restauración de monumentos y doctor en arquitectura mesoamericana por la UNAM. Especialista en conservación de piedra arqueológica por el Getty Conservation Institute y el ICCROM de la UNESCO. Premio Eduardo Torroja, Madrid; distinción “Universidad Nacional” y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt.

 

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