El juicio inquisitorial del noble texcocano don Carlos Ometochtli Chichimecatecuhtli (1539)

Xavier Noguez

Entre 1536 y 1543, fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México, ocupó el cargo de inquisidor apostólico en la Nueva España. De los 21 juicios en contra de indios que atendió durante ese lapso, destaca el seguido a don Carlos Ometochtli Chichimecatecuhtli (1539), por ser el único que tuvo una sentencia de muerte en la hoguera.

 

Entre 1536 y 1543, fray Juan de Zumárraga (¿1469?-1548), primer obispo y arzobispo de la Nueva España, fungió como el primer inquisidor apostólico, con muy amplios poderes. En 1535 Zumárraga había recibido el cargo del arzobispo Alonso Manrique, inquisidor general en Sevilla. Durante el lapso de sus funciones atendió, a veces junto con el oidor de la Audiencia Francisco de Loaysa, cerca de 131 procesos a mujeres y hombres españoles, mestizos e indios. De este número, en 21 expedientes se procesó a 23 indígenas, la mayoría miembros de o asociados a la nobleza (pipiltin). Las principales acusaciones fueron herejía, idolatría, hechicería dogmatizante, encubrimiento de ídolos, poligamia, amancebamiento y superstición. Hubo sonados casos, como el de los sacerdotes (“hechiceros”) Martín Océlotl, Andrés Mixcóatl, su hermano, y Cristóbal Papálotl (1537-1540). El primero, quien residía en Texcoco, fue condenado a la vergüenza pública, a los azotes, a la confiscación de sus bienes y, finalmente, al destierro a España, para ser nuevamente juzgado por las autoridades correspondientes. Otro juicio notable  fue el proceso en contra de Miguel Puchtecatlaylotla  (Pochtecatlailótlac), vecino de la ciudad de México, por idolatría y herejía (1539-1540) y en el que también estuvo involucrado don Baltazar, cacique de Culhuacan. A Puchtecatlaylotla y otros indígenas se les interrogó sobre el paradero de los bultos de los dioses del Templo Mayor de Tenochtitlan. Estos procesos generaron tres interesantes “pinturas”, como la de las “Joyas de Martín Océlotl” (1537), la descripción gráfica de los tlaquimilollis o bultos sagrados que se guardaban en el Templo Mayor de Tenochtitlan y  la curiosa denuncia contra Martín Xuchímitl, natural de Coyoacán, por concubinato. Sin embargo, el juicio más famoso, y que ha sido motivo de recientes estudios desde diversos puntos de vista, fue el de don Carlos Ometochtli Chichimecatecuhtli. De trágico destino, don Carlos fue un noble texcocano a quien, de manera excepcional, se le condenó a la incautación de todos sus bienes y a la hoguera, por los cargos de ser hereje y dogmatizador.

 

Don Carlos

Las noticias sobre la vida de este personaje provienen de muy pocas fuentes. Una en particular, su Proceso inquisitorial… de 1539, nos proporciona una serie de valiosos datos que nos ayudan a reconstruir su actitud de noble insatisfecho por ciertas restricciones, actitudes y valores que se les habían impuesto después de la conquista hispana, pero, a la vez, era un cacique ya establecido con firmeza en la nueva economía novohispana, como lo reflejan las pictografías conocidas como Mapa de Oztotícpac (Arqueología Mexicana, núm. 88), el Fragmento Humboldt No. 6 (Arqueología Mexicana, núm. 107). Además del Proceso… citado, datos adicionales se encuentran en esas pictografías que se elaboraron con el objeto de aclarar el estatus de las propiedades patrimoniales que se le habían asignado a don Carlos en su calidad de pilli o noble, conectado directamente con la familia gobernante de Texcoco-Acolhuacan. Como un procedimiento rutinario, la Inquisición las había confiscado. La existencia de don Carlos hubiera pasado desapercibida, como la de muchos nobles indígenas del siglo xvi que no llegaron a ocupar puestos políticos de relevancia, o que no escribieron alguna crónica o documento de valía. Sin embargo, el hecho de haber sido el único noble indígena condenado a muerte por la Inquisición apostólica, lo hace acreedor de una nota especial.

No se tienen noticias de la fecha de su nacimiento, aunque se calcula que en 1539 tenía aproximadamente 30 años. Don Carlos Ometochtli era hijo “natural” de Nezahualpilli y  hermano de otros descendientes también “naturales” como Antonio Pimentel Tlahuitoltzin, Pedro Tetlahuehuetzin y Hernando Pimentel Ihuan, quienes llegaron a ocupar la gubernatura del reino texcocano. En 1524 fue bautizado y, más tarde, educado en un ambiente de frailes franciscanos, donde se ocupaban particularmente de cristianizar a los hijos de los nobles indígenas. De la lectura del Proceso inquisitorial… salta a la vista un cacique resentido, inconforme –como muchos otros–, pero que no manifestaba conductas peligrosas en contra del régimen hispano, como líder de algún movimiento político-religioso. Casos contrarios parecen ser los de Martín Océlotl, Andrés Mixcóatl y Cristóbal Papálotl. En el juicio a Mixcóatl se da noticia de que visitó diferentes pueblos y realizó actividades de “hechicero”. Como pago pidió 1 600 puntas de tepuztli (cobre) para hacer flechas y enfrentar a los cristianos. Entonces su hermano Océlotl regresaría de España y expulsaría a los españoles. A Mixcóatl y Papálotl, después de pedir perdón y solicitar su reconciliación, les fueron confiscados sus bienes y se les condenó a recibir diez azotes en los pueblos que habían visitado, además de la reclusión en un monasterio durante un año. En ninguno de los castigos a estos tres “hechiceros” se solicitó la pena de muerte. Como se prueba en el Mapa de Oztotícpac, don Carlos ya estaba involucrado, con un socio español, en el floreciente negocio de injertar ramas de árboles frutales europeos en  tejocotales y plantar vides. En el Mapa se registraron 426 árboles injertados y 37 parras (xocomécatl). Sin embargo, y afirmamos lo siguiente como una hipótesis, como consecuencia de una lucha interna por el poder local en Texcoco, don Carlos fue denunciado por idolatría ante el Santo Oficio por uno de sus sobrinos, Francisco Maldonado, con el apoyo de Lorenzo de Luna, denuncia que tuvo un excepcional eco, en especial en el obispo Zumárraga. En el proceso en contra de don Carlos se menciona a Luna, un descendiente lejano asociado a Nezahualpilli, por medio de la línea de sus hijos ilegítimos, como gobernador (tlatoani) de Texcoco. A Luna se le encarga resguardar los bienes que se le confiscaron a don Carlos (más tarde se menciona a Sancho López de Aburto como testigo y depositario de los mismos). Sin embargo, en las listas de gobernantes texcocanos procedentes de fuentes indígenas no aparece el nombre de Luna. En cambio, se registra a Antonio Pimentel Tlahuitoltzin, medio hermano de don Carlos, como el décimo quinto ocupante del trono, de ¿1539-1540? a 1546. Es muy probable que Tlahuitoltzin haya sido el promotor de la elaboración del Mapa de Oztotícpac y también del Fragmento Humboldt No. 6 donde, significativamente, aparece su imagen.

 

Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, dedicado al estudio de la cultura náhuatl y la publicación de códices coloniales del Centro de México.

 

Noguez, Xavier, “El juicio inquisitorial del noble texcocano don Carlos Ometochtli Chichimecatecuhtli (1539)”, Arqueología Mexicana núm. 127, pp. 54-57.

 

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