La capital olmeca en una meseta

Ann Cyphers

A partir de la primera etapa de nivelaciones y rellenos, la actividad constructiva en la capital  olmeca de San Lorenzo, Veracruz, se incrementó entre 1400 y 1200 a.C. El aumento en la construcción y modificación periódica de las terrazas que circundan la cima de la meseta tuvo el propósito de proporcionar más terreno horizontal para las viviendas y reorganizar la distribución de los habitantes. Posteriormente, durante los últimos dos siglos del apogeo, se realizó un gran esfuerzo constructivo para nivelar las terrazas más altas con la cima de la meseta, mediante la aplicación de una gruesa capa de arcilla amarilla.

La gran meseta, que abarca un área de 90 ha, llegó a tener un volumen de entre seis y ocho millones de metros cúbicos de sedimentos que fueron traídos de las llanuras y los cercanos lomeríos. Según el Libro Guinness de los Récords de 2017, las pirámides más grandes del mundo son la de Cholula y la de Khufu, de 3.3 y 2.4 millones de metros cúbicos, respectivamente. Con base en las investigaciones en San Lorenzo es necesario que se actualice esa información, ya que la meseta de la primera capital es una construcción artificial sin paralelo en el mundo entero.

Los significados cosmológicos de la montaña sagrada rodeada por agua y el monstruo primordial se impregnaron en la meseta. Es una muestra de la naturaleza indivisible de la cosmovisión y la jerarquía sociopolítica, ya que este monstruo fue emblema de los gobernantes y de sus capitales en el mundo olmeca y también a lo largo del tiempo y espacio en Mesoamérica. Durante su apogeo, los residentes de la capital vivieron de manera muy organizada, respetando un patrón en el cual la gente residía en el sector que correspondía a su estatus social. De acuerdo con la zonificación, la posición social se incrementa con una mayor elevación del terreno y cercanía a la cima de la meseta, lo cual produce una organización espacial que parece replicar el concepto cosmológico de la montaña sagrada. Se reconocen tres sectores generales de la capital de acuerdo con las características del asentamiento vistas en las excavaciones extensivas y en otros estudios arqueológicos del subsuelo.

Imagen: La meseta de San Lorenzo con las ubicaciones de las cabezas colosales que forman una gran escena (numeración en naranja) y las cabezas colosales aún no terminadas (numeración en negro). Dibujo: Ann Cyphers y Virginia Arieta. Fotos: Marco Antonio Pacheco / Rafael Doniz / Raíces.

 

Ann Cyphers. Doctora en historia por la UNAM. Investigadora en el Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM. Especialista en el periodo Preclásico (Formativo) y, en particular, en la civilización olmeca.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Cyphers, Ann,  “Los olmecas  de San Lorenzo”, Arqueología Mexicana, núm. 150, pp. 18-25.

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