“La Joven de Amajac”

María Eugenia Maldonado Vite

El hallazgo

El primer día de 2021, la comunidad de Hidalgo Amajac, municipio de Álamo Temapache, en Veracruz, fue testigo de un gran hallazgo arqueológico. Aprovechando la celebración de año nuevo, las familias de César Cabrera Cruz y de su compadre, Alejandro Céspedes, fueron a sus labores del campo y después de la jornada por fin le dieron vuelta a una gran piedra que hacía tiempo se había “desenterrado” en su parcela. Cuál fue la sorpresa de todos al ver que no era una simple piedra, se trataba de un trabajo humano, una escultura que, al elevarse con las cintas planas pendientes del tractor, por primera vez dejaba ver el rostro de una mujer con un peculiar peinado, testigo de una antigua ocupación del lugar.

De manera ejemplar, dieron parte a las autoridades locales y municipales, las cuales lo hicieron del conocimiento del Centro INAH Veracruz, al mismo tiempo que, gracias a las redes sociales, el descubrimiento empezaba a diseminarse rápidamente.

El lunes 4 de enero realizamos la visita de inspección y constatamos que se trataba de una escultura prehispánica asociada a un sitio arqueológico, el cual fue visitado en los cuarenta del siglo pasado por Ekholm, durante su recorrido por la cuenca del río Tuxpan.

La escultura femenina

Se trata de una escultura de 2 m de largo. La figura humana mide 1.45 m de pies a tocado, y la espiga, 55 cm. El ancho máximo es de 49 cm y el espesor promedio es de 25 cm. Su estado de conservación es muy bueno, aunque presenta un despostillamiento en el extremo derecho del tocado.

Representa a una joven mujer de pie, con rostro pequeño y ojos ahuecados, indicados por un reborde –usualmente rellenos con incrustaciones de concha para simular el globo ocular y fragmentos de obsidiana para representar el iris–; la nariz es mediana y recta, la boca se presenta abierta y ligeramente ahuecada, con las comisuras caídas. La oreja derecha es poco definida pero es similar a la izquierda, y de ambas penden orejeras consistentes en dos círculos, uno debajo del otro.

Porta un tocado alto que consta de varias partes: un gorro sobre la cabeza, cuyo frente está adornado con cinco círculos concéntricos a manera de chalchihuis; en ambos extremos porta dos aros más grandes, de donde salen dos tiras o listones que cuelgan por debajo de los hombros y se interrumpen por dos bandas horizontales. De la parte superior del gorro se sostienen, a cada lado, un trapecio adornado con un gran círculo; de cada uno de esta especie de sujetadores sale un largo mechón dividido en cinco partes, posiblemente de plumas, que cae a todo lo largo del tocado hasta la altura de la boca, atados casi en el extremo por dos bandas horizontales de distinta anchura.

De su cuello pende un collar largo y ancho que cae al centro de sus pequeños pechos, en cuyo centro va unido un adorno en forma de gota horizontal, conocido como oyohualli, posiblemente elaborado en concha.

El torso se presenta desnudo; ambos brazos están pegados a los costados y los antebrazos doblados hacia el centro del cuerpo con las manos extendidas sobre el abdomen, y porta una pulsera en cada muñeca; viste una larga falda o enredo que llega hasta los tobillos, por lo que es posible ver sus dos pies desnudos, cada uno con una fila de cinco barras verticales, a manera de dedos. Al centro de la falda y por arriba de ambas manos se nota el ovillo del centro doblado de una faja vertical angosta, adornada con tres nudos alineados verticalmente y cuatro listones horizontales de cada lado. Debajo de la representación de los pies cuenta con una espiga que sirvió para erguirla.

Tiene, probablemente, restos de pintura roja a la altura de la banda de círculos y, posiblemente, también de chapopote en la zona de las orejas y el tocado.

Las mujeres en la estructura política huasteca

Con base en las recientes investigaciones arqueológicas, ahora sabemos que en el sur de la Huasteca la estructura política correspondió a un Estado segmentario, formado por un pequeño territorio central rodeado por otros periféricos y semiautónomos. En el central, el jefe o rey mantiene la superioridad ritual sobre el territorio completo, pero su poder político está limitado sólo a su territorio; tanto éste como los jefes de cada territorio menor combinaban sus poderes en un solo puesto hereditario, como lo plantean Fargher y Blanton (2012). Dentro de este bichou –estructura política equivalente al altépetl nahua–, donde reside el gobernante o tzalle, está el núcleo de población principal y sede de los actos públicos, alrededor del cual se asentaban los barrios o pueblos menores llamados quamchalab, a cargo de oficiales menores. El bichou abarcaba este tipo de asentamientos, así como casas dispersas y las áreas naturales entre ellos, incluidas las áreas de cultivo.

En la estructura social y política huasteca, las mujeres podían acceder al gobierno. Gracias al visitador Gómez Nieto se sabe que estas unidades políticas eran hereditarias y a la muerte de cada gobernante pasaban al hijo mayor, aunque en caso de no tener descendencia masculina el puesto era ocupado por un principal o pascole; sin embargo, también informa que, en algunos casos, una mujer podía asumir esa función, posiblemente para continuar la línea dinástica de prestigio o linaje gobernante, tal como lo cree Gerardo Gutiérrez. Este debió ser el caso en Tamazunchale, “lugar de la mujer gobernante” (tam uxum tzalle, en teenek). Un ejemplo de tal práctica se plasmó en la escultura llamada la señora de Tempoal, escultura femenina que representa a una mujer con hombros escarificados, práctica que sólo era permitida a los señores y personajes de alto rango.

Por ello, se propone que la escultura de Hidalgo Amajac representa a una mujer de la elite, una joven gobernante más que una deidad, ya que está ataviada como las esculturas que representan a otras mujeres de alto rango de cada población, cuyos diferentes tocados, seguramente, denotan su posición y linaje.

Las diosas teem, tlazoltéotl y la legitimación del poder

A diferencia de las demás esculturas femeninas huastecas que tradicionalmente han sido identificadas como diosas Teem –deidades femeninas de la madre tierra y la fertilidad–, esta mujer no porta el típico tocado semicircular de hojas de palma o plumas, con el elemento cónico al frente que las caracteriza; tampoco es una representación de Tlazoltéotl, como se ha interpretado a la gran mayoría de las esculturas huastecas, ya que no usa la nariguera en forma de media luna y tocado de husos y borlas de algodón, atributos propios de la deidad, por lo que asumimos que tampoco es una de ellas.

Además, son relativamente pocas las representaciones de esculturas femeninas con este tipo de tocado con dos mechones. Existe una escultura semejante en el Museo Británico de Londres, la cual procede de la región del río Pánuco, pero se desconoce su contexto exacto; su manufactura es mucho más fina y el material, quizá, de mejor calidad. Tales elementos no son propios de la tradición huasteca, sino más bien de las tierras altas y de época más tardía.

No obstante, la postura del cuerpo y la combinación de elementos simbólicos puede obedecer a la intención de asemejar a las mujeres de alto rango con las diosas Teem. Estas mujeres asumirían así esta representación, legitimando su posición social y política en los principales asentamientos de la Huasteca.

La tradición escultórica del río Tuxpan

Esta escultura no ha sido la única encontrada en la región. En la Sierra Doctor Montes de Oca, ubicada justo al sur de Álamo, se recuperó una columna de piedra que representa una serpiente. La famosa Lápida de Huilocintla es una de tres esculturas que tienen la representación de un personaje con tatuajes o escarificaciones del recientemente identificado complejo Venus-lluvia-maíz, cuyos sellos abundaron en Tabuco, la capital más temprana del Tochpan prehispánico. Esta escultura procede de las cercanías de una vieja hacienda ubicada entre Álamo y Tuxpan, cercana también a dicha sierra. Las similitudes entre las tres esculturas llevaron a Nelly Gutiérrez a proponer, en 1982, la existencia de una escuela escultórica en Huilocintla, un taller especializado en relieve que se distinguió por la gran calidad de sus obras, así como por ciertos rasgos tanto formales como iconográficos. En la segunda estela, conocida como Echaniz, junto al personaje principal aparece uno menor, al parecer un ancestro, con un oyohualli al cuello.

De Tuxpan procede una escultura con la representación de Tláloc que porta, igualmente, un oyohualli al cuello, por lo que dicho ornamento debió ser simbólicamente significativo en la región, aunque todavía se desconoce su significado.

Conclusiones

El hallazgo de esta escultura pone de manifiesto la posibilidad de la existencia de un taller especializado en la cuenca baja del río Tuxpan, principalmente en la zona de Tuxpan-Álamo, donde se ubicó Huilocintla. Este sector especializado de la población constituiría uno de los principales rasgos de esta sociedad estatal segmentaria, en la que las mujeres también participaban activamente en la vida social y política de sus comunidades, lo que, por su importancia, quedó plasmado en esculturas de bulto y lápidas con mensajes políticos y rituales.

La recuperación de la escultura en un contexto arqueológico no perturbado ofrece una gran ventaja para indagar aspectos poco conocidos, como la probable manufactura local, así como su ubicación cronológica, espacial y funcional, datos de los que carecen la mayoría de las esculturas huastecas, lo que contribuye al conocimiento de la vida cotidiana y ritual de esta zona fronteriza sureña.

Para leer más…

Fuente, Beatriz de la, y Nelly Gutiérrez, Escultura huasteca en piedra. Catálogo, IIE, UNAM, México, 1980.

Gutiérrez Solana, Nelly, “Estudio sobre un relieve identificado como huasteco”, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, núms. 50-51, UNAM, México, 1982, pp. 19-22.

Maldonado Vite, María Eugenia, “Vida y creencias del Posclásico huasteco en la frontera sur. Una visión desde la arqueología en la unidad política de Tochpan”, en Vida y creencias en la huasteca posclásica, Claude Stresser-Péan y Sara Ladrón de Guevara (coords.), Secretaría de Cultura/ INAH/Fundación Stresser-Péan/UV/CEMCA, México, 2021, pp. 345-362.

Ochoa, Lorenzo, y Gerardo Gutiérrez, “Notas en torno a la cosmovisión y religión de los huastecos”, Anales de Antropología, núm. 33, 2000, pp. 91-163.

Pérez Zevallos, Juan Manuel, Visita de Gómez Nieto a la Huasteca (1532-1533), CIESAS-COLSAN/ CEMCA/AGN, México, 2001.

Richter, Kim N., “Intercambio interregional y materialidad del arte huasteco”, en Lourdes Budar, Marcie L. Venter y Sara Ladrón de Guevara (eds.), Arqueología de la Costa del Golfo. Dinámicas de interacción política, económica e ideológica, Universidad Veracruzana, Xalapa, México, 2017, pp. 35-48.

Imágenes: Fig. 1 Hidalgo Amajac, y otros sitios mencionados en el texto, ubicado sobre la cuenca media y baja del río Tuxpan. Elaboración: María Eugenia Maldonado Vite; Ilustración Digital: Raíces. Escultura femenina de Hidalgo Amajac, Veracruz, que representa a una joven gobernante con un tocado de dos mechones y un collar de oyohualli. Foto: María Eugenia Maldonado Vite. Fig. 2 a) Escultura femenina de Hidalgo Amajac, Veracruz, que representa a una joven gobernante con un tocado de dos mechones y un collar de oyohualli. Foto: María Eugenia Maldonado Vite. b) La señora de Tempoal tiene escarificaciones en el pecho y los hombros con la iconografía del complejo Venus-lluvia- maíz. Tempoal, Veracruz. Museo de Antropología de Xalapa. Foto: Museo de Antropología de Xalapa / Catálogo Digital, Universidad Veracruzana. c) Escultura femenina con tocado de dos mechones, la cual procede del extremo noreste del Valle de Pánuco, Tamaulipas. Actualmente se encuentra en el British Museum, Londres. Foto: Tomada de: De la Fuente y Gutiérrez, 1980, P. 47. Archivo de María Eugenia Maldonado Vite. Fig. 3 a) En la Lápida de Huilocintla se representa a un personaje con escarificaciones en las extremidades, propias del complejo Venus-lluvia-maíz. Huilocintla, Veracruz. Museo Nacional de Antropología. Foto: Archivo Digital de las Colecciones del MNA / INAH-CANON. b) En la Estela Echaniz el personaje principal también tiene escarificaciones del complejo Venus-lluvia-maíz, y el personaje menor lleva un pendiente de oyohualli. Huilocintla, Veracruz. Foto: Tomada De Gutiérrez Solana, 1982, Fig. 2. Archivo de María Eugenia Maldonado Vite. c) Escultura con la representación de Tláloc, que lleva un pendiente de oyohualli. Tuxpan, Veracruz. Museo de Antropología de Xalapa. Foto: Museo de Antropología de Xalapa / Catálogo Digital, Universidad Veracruzana.

 

María Eugenia Maldonado Vite. Doctora en arqueología por la Escuela Nacional de Antropología e Historia, profesora investigadora del Centro INAH Veracruz. Directora de diversos proyectos arqueológicos en la Huasteca.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Maldonado Vite, María Eugenia, “La señora de Amajac. Escultura de una mujer gobernante en el sur de la huasteca”, Arqueología Mexicana, núm. 168, pp. 84-89.