• martes, 26 de septiembre de 2017.

Máscaras teotihuacanas. De Teotihuacan a Filadelfia en 1830

Teotihuacan fue descrita por los europeos, por primera vez, alrededor de 1580; un siglo más tarde, Carlos de Sigüenza y Góngora cavó un túnel en la Pirámide de la Luna para ver si era hueca. No hubo ninguna otra exploración oficial hasta los años sesenta del siglo XIX, cuando Antonio García Cubas limpió de escombro la pirámide. Sin embargo, el lugar ha sido excavado, sin autorización, cuando menos desde tiempos de los aztecas.

“Al avanzar hacia la Pirámide del Sol, 
aparecían ante nuestros ojos, por doquier, fragmentos de toda índole; los 
campos están colmados de cerámica,
máscaras, figurillas, lares, ofrendas, 
idolillos, vasijas rotas, hachas de piedra, etcétera” (Charnay, 1887. p. 132); esta descripción de Désiré Charnay, realizada a fines del siglo XIX, da cuenta del resultado de décadas, si no es que siglos, de excavaciones no autorizadas, buscadores de tesoros o saqueo descarado. La excavación oficial y la no autorizada en Teotihuacan y en otros sitios surtió de piezas prehispánicas a las colecciones de todos los museos de cierto rango del mundo. Aquí me interesan las colecciones tempranas, porque son ejemplos concretos del grado de conocimiento sobre las culturas prehispánicas que se tenía en el siglo XIX, ya que ilustran la cantidad y el tipo de objetos que por entonces se podían conseguir; además, con frecuencia contenían objetos que pretendían parecer prehispánicos aunque en verdad no lo fueran. Estas colecciones permiten el avance de mi investigación sobre lo que considero una industria masiva de piezas falsas, la cual comenzó en México en los primeros 25 años del siglo XIX, para satisfacer las demandas de Europa y Estados Unidos.

 

La colección de Poinsett

Una de las primeras colecciones no autorizadas sobre Teotihuacan se encuentra en el Museo de la Universidad de Pennsylvania en Filadelfia, y fue reunida, entre 1828 y 1830, por Joel Roberts Poinsett, primer embajador de Estados Unidos en México. En su calidad de miembro de la Sociedad Filosófica Americana se dedicó a coleccionar, para esta institución, “ejemplares de historia natural y reliquias antiguas del país” (Poinsett, 1828). La colección de Poinsett, según un inventario de 1830, incluía 200 muestras de minerales, nueve figuras de piedra, “siete máscaras de rostros humanos, bellamente labradas en alabastro, pórfido y verde-antiguo”, máscaras de cerámica, vasos de alabastro, una amplia gama de cerámica y varios cientos de cabezas y figurillas de barro, así como ornamentos de oro procedentes de una tumba. Los objetos provenían de “la ciudad de México, las planicies colindantes con las pirámides de San Juan Teotihuacan, Cholula, Tescuco, e Isla de Sacrificios” (vol. III, 511).

Conocí la colección Poinsett en 1995, mediante 81 dibujos de objetos prehispánicos hechos por Maximilian Franck entre 1829 y 1830. En 1994, Hugo García redescubrió esta serie de dibujos en el Museo Británico. Franck vivió en la casa del embajador en la ciudad de México y viajó a Filadelfia en 1830; llevaba una carta de Poinsett en la que se le presentaba como el artista que “dibujó con la mayor fidelidad todos los ejemplares de escultura... colectados en la capital” (Poinsett, 1830).

Franck dibujó 570 objetos prehispánicos pertenecientes a seis colecciones de México y una de Estados Unidos.  La mayor parte, 368, estaban en el Museo Nacional y más
de la mitad son figurillas y cabecitas aztecas de cerámica.
Le sigue en tamaño la colección de Poinsett con 120 objetos, aproximadamente. Casi la mitad ele la colección está
compuesta por cabecitas, casi todas teotihuacanas; a diferencia de la colección del Museo Nacional, cuenta con
grandes máscaras de piedra y esculturas labradas. También hay en la colección piezas olmecas, aztecas y de Mezcala, que pudieron formar parte de una ofrenda recuperada en una excavación del siglo XVIII o del siglo XIX en la
ciudad de México, pues el conjunto es semejante a los que
se hallaron entre las ofrendas del Templo Mayor.

Traducción: Elisa Ramírez

 

Jane M. Walsh. Doctor en antropología por la Universidad Católica de Washington, D.C. Investigadora del Departamento de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano.

 

Walsh, Jane, “Máscaras teotihuacanas. De Teotihuacan a Filadelfia en 1830”, Arqueología Mexicana 64, pp. 62-64.

 

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