En la época prehispánica, el territorio de México, sur de Estados Unidos y parte de Centroamérica albergó una gran diversidad de culturas cuyo desarrollo estuvo condicionado por distintos entornos naturales. Durante miles de años, sus habitantes fueron grupos nómadas de cazadores-recolectores, pero en algunas regiones la adopción de la agricultura transformó su forma de vida y dio origen a dos grandes áreas culturales: Mesoamérica y Aridamérica.
En Mesoamérica se desarrollaron sociedades sedentarias agrícolas con un alto nivel de complejidad cultural, mientras que en Aridamérica persistieron grupos nómadas adaptados a las condiciones del norte. Más tarde, parte de esta última región también fue ocupada por pueblos sedentarios vinculados con Oasisamérica.
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