Se han podido documentar más de 2 570 canchas en Mesoamérica y en el Suroeste de Estados Unidos, y con la publicación de este número, esta cifra sigue creciendo.
En Michoacán, en Guerrero, en la Huasteca o en la región de Puebla-Tlaxcala, gracias a las investigaciones se ha logrado la identificación de numerosas canchas.
Si nuestro trabajo se enfoca sobre el patrón arquitectónico y urbanístico del juego de pelota, es necesario mencionar algunos aspectos de su valor simbólico.
Estos grupos tenían un patrón de construcción específico al momento de edificar sus ciudades, y daban especial atención a la construcción de las canchas del juego de pelota.
Christopher S. Beekman y Verenice Y. Heredia Espinoza
Los centros ceremoniales en toda esa región incluyen juegos de pelota y templos circulares distintivos, los cuales aparecen frecuentemente después de 100 a.C.
Al recorrer los sitios de Ranas y Toluquilla en la abrupta Sierra Gorda de Querétaro, el visitante puede apreciar con claridad la relevancia del juego de pelota en la planeación de tales asentamientos.
En el imaginario de diversas culturas de Mesoamérica el cerro del origen, el de los mantenimientos, el Tonacatépetl mexica o el Witz maya, contenía en su interior el origen de la vida.
El ego alterno que entre los mixtecas tuvo el título de yahui, y entre los nahuas el de xiuhcóatl, representó en el contexto del juego de la pelota al nagual de muchos gobernantes antiguos.
Durante mucho tiempo ha persistido la idea de que el juego de pelota en Teotihuacan no se practicaba en canchas cerradas, como las que existían en otros sitios contemporáneos.