• viernes, 21 de junio de 2019

Trecena 3 ce mázatl o 1 venado

Hoy comienza la trecena 3, ce mázatl o 1 venado

Del 14 al 26 de mayo de 2019

 

Posición en la secuencia de trecenas: 3.

Posición en la serie de 20 días: 7.

Patronos: Tepeyolohtli, “corazón de la montaña”: dios de la tierra selvática, representado como jaguar, nahual de Tezcatlipoca. Quetzalcóatl, “serpiente de plumas verdes”: dios creador y benéfico.

Decían que cualquiera que nacía siendo hijo de principal en el dicho signo, sería también noble y principal y tendría qué comer y beber, y con qué dar vestidos a otros, y otras joyas y atavíos. Y si nacía un hijo de hombre de baxa suerte en aquel día, decían que sería bien afortunado y que merecería ser hombre de guerra y sobrepojaría a todos los de su manera, y sería hombre de mucha gravedad y no cobarde ni pusilánime. Y si nacía hembra en aquel día, siendo hija de noble o de hombre de baxa suerte, lo mesmo merecía ser bien afortunada, varonil y animosa, y no daría pesadumbre a sus padres. Y más, decían que cualquiera que nacía en este signo ce mázatl era temeroso y de poco ánimo y pusilánime. Cuando oía tronidos y relámpagos o rayos, no los pudía sufrir sin gran miedo y se espantaba. Y alguna vez le acontecía que moría del rayo, aunque no lluviese ni fuese noblado, o cuando se bañaba ahogábase, y le quitaban los ojos y uñas algunos animales del agua, porque decían que nació en tal signo ce mázatl, porque es su natural del ciervo ser temeroso.

Y el que nacía en este signo era temeroso demasiadamente, y los padres, como sabían el signo donde había nacido, no tenían cuidado, por tener averiguado que había de parar en mal. Y en este dicho signo decían que las diosas que se llamaban cihuateteu descendían a la tierra, y les hacían fiesta y las daban ofrendas, y vestían con papeles a sus estatuas. (…)

La segunda casa o día deste signo se llama Ume tochtli. Decían que cualquiera que nacía en este signo sería borracho, inclinado a beber vino, y no buscaba otra cosa sino el vino. Y en despertando a la mañana bebe el vino; no se acuerda de otra cosa sino del vino. Y ansí cada día anda borracho; aun lo bebe en ayunas. Y en amaneciendo luego se va a las casas de los taberneros, pidiéndoles por gracia el vino. Y no puede sosegar sin beber vino. Y no le hace mal ni le da ascos, aunque sean heces del vino, con muscas y pajas; ansí lo bebe. (…) La tercera casa deste signo se llama ei atl.

Decían que era indiferente, o bien o mal afortunada, porque cualquiera que nacía en este día. que sería rico y próspero y tendría mucha hacienda, que ganaría por su trabajo, y que lo perdería presto, y se desharía como agua o como cosas que lleva el río. Y nunca saldría con nada ni tendría reposo ni contento; todo se le desharía entre las manos y todo su trabajo saldría en vano. La cuarta casa deste signo se llama nahui itzcuintli. Decían que cualquiera que nacía en esta casa sería rico y venturoso, y tendría qué comer y beber, aunque no trabajase un solo día. Ni sabría dónde le venía lo que comía. En cualquiera casa se hallaría contento en todo el día, y aun ganaría algo para sustentación de sus hijos. Y ansí estando descuidado, se le viene lo que ha de comer, y no sabe de dónde y de qué manera se hace esto. Aunque trabaje poco, gana algo para sustentarse. Y más, decían que si el que nacía en este signo se daba a criar perritos, todos cuantos quisiese criar se le multiplicarían y los gozaría, y sería rico con ellos, porque era granjería que se usaba. Y decían que era de un mesmo signo é1 y ellos.

Y unos vende y otros se le nacen. Y con ellos ganaba ropas que se llaman cuachtli, y se hacía rico del precio de los perros, porque era costumbre antiguamente comer los perros y venderlos en el mercado. Y los que los criaban traían al mercado muchos perros, y los compradores a su placer y contento buscaban el que era mejor, o de pelo chico, o de pelo largo. Cuando vendían estos perros en el tiánquez, unos ladraban y otros carleaban. Y los ataban los hocicos porque no mordiesen. Y cuando los mataban hacían un hoyo en la tierra, y metían en él las cabezas de los perros, y los ahogaban.

Y el dueño del perro, que le vendía, poníale un hilo de algodón floxo en el pescuezo. Y halagábale trayéndole la mano por el cuerpo, diciéndole: “Aguárdame allá, porque me has de pasar los nueve ríos del Infierno.” Y algunos ladrones mataban estos perros armándolos con lazos.

La quinta casa deste signo se llama macuilli ozomatli. Decian que el que nacía en esta casa era inclinado a placeres y regocijos y chocarrerías, y con sus donaires y truhanerías daría contento y alegría a los que le oían, y decían donaires y gracias sin pensarlos.

Y decían que esto tenía por razón del signo en que había nacido. La sexta casa deste signo se llama chicuacen malinalli. Decian que era casa mal afortunada, porque los que en ella nacían vivían siempre en pobreza y trabajos, y sus hijos todos morían, y ninguno se lograba, y venían a tanta bajeza estos que se vendían por esclavos.

Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, tomo I, 2000, pp. 355-362.