En esta publicación exploramos la historia de Tlatelolco a través de fuentes etnohistóricas y recientes hallazgos arqueológicos. Se presentan entierros descubiertos en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco, ofrendas localizadas en el Gran Basamento y el estudio de tres mujeres inhumadas que permite conocer sus condiciones de salud, alimentación y el vínculo entre madres e hijos más allá de la muerte.
Las piezas forman parte de la exposición temporal del Museo del Templo Mayor “Repatriación de Nueva York. Piezas mexicas de vuelta a casa”. La directora del MTM, Patricia Ledesma Bouchan, resaltó que la pieza de basalto (de 1.64 m de alto por 57 cm de ancho, y media tonelada) personifica a un guerrero estelar, hermano de la diosa Coyolxauhqui. Dichas esculturas (de las que en Templo Mayor se han localizado siete) se consideraban guardianes de espacios sagrados y solían estar en pares.
La tumba, de 600 d.C., está localizada en los Valles Centrales de Oaxaca, en el Cerro de la Cantera, en San Pablo Huitzo, y, por su riqueza arquitectónica y pictórica, aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de la civilización zapoteca.
Hoy tengo el privilegio de recibir el diploma del Premio Shanghai Archaeology Forum en la rama de “Descubrimiento de Campo 2025”. En diciembre pasado se entregaron estos galardones en la ciudad de Shanghai, pero me fue imposible asistir al evento ya que mis médicos –que son muchos– consideraron que era un viaje muy largo y podía afectarme.
El siglo XVIII representa un momento seminal para la arqueología mexicana. Palenque, Mitla, El Tajín, Teotihuacan, Xochicalco, Cantona, El Cerrito y otras insignes capitales de tiempos precolombinos sirvieron entonces de mudo escenario a viajeros deslumbrados por los vestigios de las civilizaciones extintas y por las antiguas glorias de sus constructores.
Tlatelolco ha suscitado a lo largo del tiempo el interés de diversos cronistas e investigadores por lo que representa para la historia de México. Mención de ella la hacen, por ejemplo, cronistas soldados como Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo.
La historia de los mexicas es un cordel formado por dos hilos enlazados: el tenochca y el tlatelolca, y es necesario intentar desenredarlo para comprenderlo, ya que las fuentes etnohistóricas del siglo XVI presentan diferencias, aunque las realizadas por manos indígenas son más fidedignas. Sin duda el mexica fue el pueblo que concretó la maravillosa herencia mesoamericana y el objetivo de la conquista europea.
Durante el salvamento arqueológico en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (ccut), en 2023 se localizó en el desplante de un templo prehispánico la Ofrenda 1 con los entierros 1 y 2, conformados por una mujer adolescente y un infante. Gracias a las evidencias del contexto arqueológico de sus ofrendas, se propone que puede tratarse de una cihuapipiltin.
Las excavaciones arqueológicas en el Gran Basamento han permitido encontrar evidencias de 35 ofrendas prehispánicas, compuestas por almenas, braseros, cajetes, vértebras cervicales y mandíbulas humanas, comales, cuchillos de pedernal y obsidiana, sahumadores, navajillas prismáticas, mandíbulas de cánidos y puntas de proyectil.
Como es bien sabido, la ciudad de Chichén Itzá representó uno de los centros religiosos y de poder político más importantes durante el Posclásico Temprano en la península de Yucatán. La pirámide conocida como El Castillo, por su belleza y el simbolismo de sus elementos arquitectónicos, se ha convertido en un emblema de gran exaltación de la cultura maya en México.











