Discurso de Eduardo Matos Moctezuma por el premio del Shangai Archaeology Forum

Eduardo Matos Moctezuma

Hoy tengo el privilegio de recibir el diploma del Premio Shanghai Archaeology Forum en la rama de “Descubrimiento de Campo 2025”. En diciembre pasado se entregaron estos galardones en la ciudad de Shanghai, pero me fue imposible asistir al evento ya que mis médicos –que son muchos– consideraron que era un viaje muy largo y podía afectarme. Le solicité a la directora del Museo del Templo Mayor-INAH, mi colega Patricia Ledesma, que si podría ir en mi representación. Accedió amablemente y de inmediato avisamos a las autoridades de la Academia China de Ciencias Sociales dicha determinación.

En dos ocasiones he visitado China Popular: en 1974, como parte del grupo del INAH encabezado por el doctor Guillermo Bonfil y en compañía de mis maestros Román Piña Chán y Jaime Litvak, además de Enrique Florescano, Francisco González Rul, Salomón Nahmad y el arquitecto Sergio Saldívar. El segundo viaje fue a principios de este siglo, cuando fui invitado para visitar la famosa tumba del emperador Qin Shi Huan Di, cerca de la ciudad milenaria de Sian. También pude conocer museos de la ciudad de Shanghai, que me sorprendieron por la tecnología empleada en sus salas de exhibición. Las experiencias vividas en ambos viajes las considero como de las más estimulantes en mi vida académica. Imagínense lo que significó para mí recibir este premio después de estas maravillosas vivencias.

El premio se otorga por un jurado de arqueólogos que analizan cada una de las propuestas, es decir, es un premio de arqueólogos para arqueólogos, lo que le da un realce aún mayor. Considero importante comentar que varios investigadores mexicanos lo han recibido. Son ellos: Sergio Gómez Chávez, por su Proyecto Tlalocan en Teotihuacan, quien tuvo a bien proponerme para esta ocasión; Linda Manzanilla, por sus trabajos en la misma antigua ciudad; Pilar Luna y su labor en la arqueología subacuática, y Leonardo López Luján. A este último se le otorgó hace algunos años, en el rubro de “Investigación”, por su trabajo en el Proyecto Templo Mayor. Con el reconocimiento que hoy recibo en la rama de “Descubrimiento de campo”, creo que no me equivoco si comento que es el único proyecto galardonado con dos de los aspectos considerados en la convocatoria.

Recibir el premio resulta altamente estimulante y, como siempre lo he dicho, no sólo se le otorga al coordinador o responsable de los trabajos de investigación, sino a la labor de los integrantes del grupo, lo que implica a trabajadores manuales, restauradores, historiadores, historiadores del arte y especialistas de otras disciplinas como biólogos, geólogos, físicos y otros más, que desde la perspectiva de sus que haceres apoyan con una rica información sobre lo que se está investigando. A todos ellos, nuestro agradecimiento, así como al INAH, institución a la que pertenezco hace 65 años y que ha llegado a sus 87 años de existencia.

Tomado de Eduardo Matos Moctezuma, “Premio del Shangai Archaeology Forum a Eduardo Matos Moctezuma”, Arqueología Mexicana, no. 197, p. 10.