Tlatelolco ha suscitado a lo largo del tiempo el interés de diversos cronistas e investigadores por lo que representa para la historia de México. Mención de ella la hacen, por ejemplo, cronistas soldados como Hernán Cortés y Bernal Díaz del Castillo. Su importancia en la etapa virreinal es evidente: ahí está el Relato de la Conquista, escrito por un autor anónimo de Tlatelolco a pocos años de aquel suceso, donde relata desde la llegada de los españoles hasta la caída de la ciudad (Anónimo, en Sahagún, 1956). Las menciones de don Antonio de León y Gama no dejan de ser interesantes (León y Gama, 1991) y, después de la Independencia, hubo excavaciones como las de Hamy en 1884 y las del coronel Manuel Ticó en 1892, motivadas estas últimas por el interés de la Junta Colombina por obtener datos de la antigua ciudad para la exposición conmemorativa en España (Matos, 2021).
El siglo XX fue testigo de investigaciones como las de don Pablo Martínez del Río, por sugerencia de Robert Barlow, y la invaluable presencia de la arqueóloga Antonieta Espejo, entre 1944- 1958, que tuvieron un carácter multidisciplinario (Martínez del Río, et al., 2018). Un investigador que nos ha dado muchos estudios acerca de los mexica-tlatelolcas es, sin lugar a dudas, Robert Barlow. Varios investigadores aunaron esfuerzos para lograr reunir los materiales publicados por el autor sobre diversos temas, entre los que tenemos aquellos escritos sobre Tlatelolco, hasta completar siete volúmenes con su obra (Barlow, 1989). No podemos dejar de mencionar el estudio del doctor Eusebio Dávalos Hurtado sobre La deformación craneana entre los tlatelolcas, que fue la primera tesis presentada en la ENAH (Dávalos, 1944). El Proyecto Tlatelolco, a cargo de Francisco González Rul, en la década de los sesenta produjo información importante sobre el recinto ceremonial ya que se encontraron diversas estructuras arquitectónicas y gran cantidad de entierros acompañados de su ajuar mortuorio y, más tarde, los trabajos emprendidos a partir de 1987, tanto desde la perspectiva del rescate arqueológico como de proyectos de investigación, aportaron nueva información.
Consciente de la importancia histórica del lugar, en 2008 la revista Arqueología Mexicana circuló el número regular 89, dedicado a la ciudad mexica de Tlatelolco. En él se incluyeron artículos de diferentes investigadores para dar un panorama general de la historia y la arqueología de tan importante asentamiento. Así, me correspondió escribir una “Breve historia de Tlatelolco”, donde hablaba desde la fundación de la ciudad, tras su separación del grupo mexica de Tenochtitlan en 1337, hasta las conquistas que se llevaron a cabo y el surgimiento del mercado que se constituyó en lugar de intercambio de diversos productos.
También me referí a los gobernantes tlatelolcas, desde Cuacuahpitzáhuac hasta Moquíhuix. A continuación hice una relación titulada “La arqueología de Tlatelolco, de la Colonia a los sesenta del siglo XX”. Para complementar el panorama, invité al arqueólogo Salvador Guilliem, quien se refirió a “Exploraciones arqueológicas en Tlatelolco, 1987-2007”, donde incluye los trabajos emprendidos durante ese lapso de los cuales fue protagonista. Por cierto, en el libro Tlatelolco, Felipe Solís y David Morales comentan: “En la fachada de esta estructura… Salvador Guilliem descubrió una pintura mural trascendental, en la que están presentes la pareja original de los mitos de la creación de los pueblos náhuatl: Oxomoco y Cipactonal” (Solís y Morales, 1990, p. 18). “Salvamento arqueológico en Tlatelolco”, de Margarita Carballal, María Flores y María del Carmen Lechuga, completaba lo referente a la arqueología y daba a conocer hallazgos relevantes en el predio en que se ubicarían instalaciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores, lo que se llevó a cabo entre 1990 y 1993.
De ahí pasamos a la presencia virreinal. No podía faltar el referirse a “El Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco”, en la pluma del historiador Pablo Escalante, quien nos brinda datos relevantes sobre esta primera instalación educativa franciscana. De igual manera, Salvador Guilliem trató lo referente a “La caja de agua del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco”. Incluimos, por considerarlo importante, el trabajo de Perla Valle acerca del “Códice de Tlatelolco”, pictografía en nueve láminas elaborada hacia 1562 y que cubre hechos históricos entre 1542 y 1560. Para terminar el número 89, el etnólogo Sergio Raúl Arroyo nos habla sobre “El Centro Cultural Universitario Tlatelolco”, cuyas puertas se abrieron en 2007 y en el que se exhibió el “Memorial del Movimiento Estudiantil de 1968”. De esta manera se manifestaba lo que fue y es Tlatelolco hoy día, lo que me llevó a decir:
Cosas del destino, mientras que Tlatelolco se convirtió en el último reducto de la heroica resistencia mexica, también sería al paso del tiempo lugar de infortunio. Allí ocurrió la matanza de estudiantes de 1968 y el temblor de 1985 dejó su trágica secuela de muerte. Sin embargo, en tanto que Tenochtitlan perdía su nombre, el de Tlatelolco perduró en el tiempo… (Matos, 2008, p. 33).
Hoy, el Comité Científico-Editorial de la revista aprobó un nuevo número dedicado a Tlatelolco. Coordinado por Salvador Guilliem –quien ha perseverado en realizar trabajos en el sitio con el fin de conocer más sobre los antiguos mexicas tlatelolcas y acerca de los inicios de la etapa colonial–, en sus páginas se dan a conocer diversos aspectos en los que los lectores encontrarán nuevos datos, que se complementan con el número anterior dedicado a Tlatelolco. En efecto, una rica y variada información nos proporciona este número, lo que permitirá a quienes se adentren en sus páginas trasladarse en el tiempo para llegar a las entrañas de una ciudad que, gracias a la arqueología y la historia, nos habla de la gloria y del infortunio que dejaron su huella en los muros y vestigios varios.
Para leer más...
Anónimo de Tlatelolco, en fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, t. IV, Editorial Porrúa, México, 1956.
Barlow, Robert, Tlatelolco, fuentes e historia, Obras de Robert H. Barlow, vol. II, Jesús Monjaráz-Ruiz, Elena Limón, María de la Cruz Paillés (eds.), INAH/UDLA, México, 1989.
González Rul, Francisco, Urbanismo y arquitectura en Tlatelolco, Colección Científica, núm. 346, INAH, México, 1998.
Guilliem, Salvador, Ofrendas de Ehécatl-Quetzalcóatl en México-Tlatelolco, Colección Científica, núm. 400, INAH, México, 1999.
_____, “El templo calendárico de México-Tlatelolco”, Arqueología Mexicana, núm. 34, 1998, pp. 46-53.
León y Gama, Antonio, Descripción histórica y cronológica de las dos Piedras…, versión facsimilar, INAH, México, 1990.
Martínez del Río, Pablo, Antonieta Espejo et al., Tlatelolco a través de los tiempos, Andrés Lira González (comp.), introducción de Eduardo Matos Moctezuma, El Colegio de México/Academia Mexicana de la Historia/El Colegio Nacional, México, 2018.
Matos Moctezuma, Eduardo, “Breve historia de Tlatelolco”, Arqueología Mexicana, núm. 89, enero-febrero de 2008, pp. 28-33.
_____, Tlatelolco, la última ciudad, la primera resistencia, Serie Ciudades, FCE, México, 2021.
Solís, Felipe, y David Morales, “El período indígena de Tlatelolco. Arqueología e historia”, en Tlatelolco, Secretaría de Relaciones Exteriores, México, 1990.
Valle, Perla, y Xavier Noguez, Códice de Tlatelolco, Secretaría de Relaciones Exteriores, México, 1989.
Eduardo Matos Moctezuma. Maestro en ciencias antropológicas, especializado en arqueología. Fue director del Museo del Templo Mayor, INAH. Miembro de El Colegio Nacional. Profesor emérito del INAH.
Tomado de Eduardo Matos Moctezuma, “Presentación”, núm. 197, Arqueología Mexicana, pp. 37-39.

