En el pasado, la obsidiana fue transformada de diversas formas para realizar herramientas, armas o joyería. Cada objeto implica habilidades técnicas difíciles de observar; afortunadamente por medio de la técnica Reflectance Transformation Imaging (RTI), las hemos podido identificar, registrar e interpretar. Lo anterior nos permite entender, dimensionar y dar a conocer de mejor manera la maestría de los especialistas que las realizaron. La técnica de RTI ha permitido ver más allá de lo evidente y apreciar la gran habilidad de las personas que trabajaban la obsidiana y mostrarla con lujo de detalle. Los especialistas que emplearon esta materia prima sabían aprovecharla perfectamente, conocimiento que se fue formando por medio de la observación, la enseñanza y la práctica constante.
Sin lugar a dudas, la obsidiana fue uno de los materiales más versátiles que se utilizaron en el México prehispánico, no sólo por la cantidad de artefactos que se elaboraron con este material, sino también porque fueron muchos los pueblos que recurrieron a esta materia prima y usaron diferentes formas de trabajarla, demostrando así una maravillosa capacidad manual y un amplio conocimiento de sus características físicas.
Muestra de lo anterior es que la arqueología cuenta con una gran variedad de objetos elaborados en este material. Con la intención de representar esta variedad, en este escrito se muestran diversos tipos de piezas que forman parte del acervo del Departamento de Colecciones Arqueológicas Comparativas del INAH, procedentes de diferentes sitios arqueológicos del país y que han sido analizados por medio de la técnica conocida como RTI.
Seguramente el atento lector se preguntará en estos momentos, ¿qué es la RTI? Básicamente es una técnica de fotografía digital que, por medio del procesamiento en un equipo de cómputo, permite formar modelos digitales donde es posible modificar de forma interactiva el ángulo de iluminación, además del rango de color a una escala de grises Todo deriva en un juego de luces y sombras con el que se logra observar de manera más clara aspectos poco visibles y casi imperceptibles de las piezas arqueológicas. Esta técnica de trabajo resulta especialmente buena con la obsidiana, la cual generalmente suele ser difícil de fotografiar, ya que al ser un vidrio produce muchos reflejos; sin embargo, con ayuda de esta forma de trabajo se logran ver detalles impresionantes, como se podrá ver más adelante. Así, los ejemplos presentados muestran que se pueden estudiar aspectos como la manufactura y el uso de los objetos, además se pueden implementar para aplicaciones como la autentificación de piezas.
Las puntas de proyectil son, sin duda, de los artefactos más característicos cuando se habla de obsidiana; si bien se realizan en diversos tamaños, es inevitable asombrarse con los ejemplares más pequeños, pues la dificultad para su elaboración debió ser muy grande. Analizarlos actualmente se vuelve una tarea difícil que se ha resuelto aplicando la técnica de RTI, que permite apreciar los detalles de manera clara. En el ejemplo que procede de la Cueva Tepeyolo, en Puebla, que mide poco menos de 2 cm, se aprecian los retoques para formar la pieza, que son menores a 2 mm de ancho, además de la dirección de los golpes para configurarla y los retoques finos para lograr la forma final.
Esta clase de piezas se realizaban por medio de presión con un objeto (astas de venado, por ejemplo) que puntualiza la fuerza, lo que es más evidente en las huellas que quedaron al realizar los aserrados laterales, en el que fue necesaria una mayor aplicación de fuerza por una de las caras. Además se ve que la punta es recta en lugar de aguda, lo que indica que el objeto fue perdiendo penetración por el uso.
Siguiendo con el trabajo en pequeño formato, hay piezas de forma circular perforadas en el centro procedentes de Isla de Sacrificios, Veracruz. Autores como Alejandro Pastrana han propuesto que este tipo de objetos son cuentas elaboradas por talla que tenían como base navajas prismáticas, lo cual se puede corroborar por medio de los modelos. Es evidente que el trabajo de retoque fue mayoritariamente llevado a cabo desde una de las caras, y llama la atención que se aprecian áreas con desprendimientos sucesivos bien definidos y otras zonas con evidencias de golpes repetitivos, lo cual seguramente se debía a que se estaba buscando afinar la forma del objeto.
En ambos ejemplos es importante resaltar el tamaño del producto final, ya que con ayuda de la RTI puede apreciarse el detalle del trabajo por medio del aumento de la imagen. Las personas que las elaboraron debieron tener una gran precisión y cuidado al momento de realizarlas.
Edgar Israel Mendoza Cruz. Arqueólogo encargado de la Litoteca del Departamento de Colecciones Arqueológicas Comparativas, cuyas líneas de estudio son los procesos de manufactura y uso de materiales, la etnoarqueología y la digitalización del patrimonio cultural.
Mauricio Jesus Salazar Segura. Pasante en arqueología por la ENAH, su trabajo se enfoca en la digitalización del patrimonio para interpretar iconografía y reconocer procesos de manufactura, además del estudio y difusión comunitaria de la arqueología e historia de la zona norponiente de la Cuenca de México.
Salvador López Cisneros. Pasante en arqueología por la ENAH, su línea de investigación se enfoca en la digitalización del patrimonio con la intención de analizar, interpretar y registrar procesos de manufactura con énfasis en restos en riesgo de pérdida, como lo son los pigmentos.
Tomado de Edgar Israel Mendoza Cruz, et al., “Reflejos del pasado. Analisis de objetos arqueológicos de obsidiana por medio de la Reflectance Transformation Imaging”, Arqueología Mexicana, núm. 198, pp. 42-47.

