Se trata de una de las tradiciones culturales de mayor duración. De hecho, su historia no se limita a la época prehispánica, sino que su presencia se mantiene en la actualidad; un buen número de hablantes de lenguas mayas aún habitan el mismo territorio que ocuparon sus ancestros prehispánicos.
Las primeras poblaciones mayas se remontan al Preclásico Medio. A partir del Preclásico Tardío comienza el surgimiento de un numeroso grupo de ciudades que a lo largo del Clásico protagonizarían uno de los desarrollos más notables de la época prehispánica. Para finales de este periodo, hacia 900 d.C., la mayoría de aquellas grandes ciudades habían sido abandonadas, si bien los mayas no desaparecieron y se adaptaron paulatinamente a las nuevas circunstancias; así, aunque se abandonaron algunas prácticas, como el uso del calendario de cuenta larga, mantuvieron la esencia de su cultura. El Posclásico Temprano fue una época en la que los movimientos migratorios dieron lugar a profundas transformaciones.
El mejor ejemplo de esto es Chichén Itzá. Para el Posclásico Tardío, la península de Yucatán se encontraba dividida en varios señoríos, mientras que a lo largo del litoral maya se había desarrollado un complejo sistema de intercambio marítimo con puertos como Tulum.
En las Tierras Altas, de donde provienen importantes fuentes para el estudio del pensamiento maya, como el Popol Vuh, se localizaban grupos de habla maya que conservaban prácticas culturales de notable profundidad histórica.
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