• 18-sep-2020

Pacificación de la Sierra Gorda

Diego Prieto Hernández

Las misiones de fray Junípero en la Sierra Gorda de Querétaro

La resistencia indígena y la campaña de Escadón

Llama la atención que en un área tan céntrica de la geografía novohispana, como la de la Sierra Gorda, haya sido hasta mediados del siglo XVIII, casi dos siglos y medio después de comenzada la conquista de México, que se establecieron estas misiones franciscanas, con un proyecto misionero que incorporaba elementos del mensaje franciscano naturalista y mendicante, del humanismo renacentista y de la exaltación mística del horizonte barroco.

A la caída de México-Tenochtitlan en 1521, las tribus chichimecas seminómadas, que ocupaban buena parte del norte de la zona central del México antiguo, opusieron una resistencia denodada a la conquista y al sometimiento. Fue así que en 1550 se entabló la llamada Guerra Chichimeca, mediante la alianza de distintas tribus para hacer frente a los españoles y sus aliados indios. La confrontación se alargó hasta 1591, cuando el virrey decidió suscribir unas “capitulaciones” de paz. A partir de entonces tuvo lugar un proceso paulatino de desplazamiento, despojo, asimilación, mestizaje y reducción en misiones de una buena parte de los grupos que ocupaban el norte de la zona central de la Nueva España, los cuales progresivamente fueron perdiendo fuerza y presencia. En vista de las características de la zona, los últimos reductos de la resistencia chichimeca se confinaron en la Sierra Gorda.

Fue entonces que, a mediados del siglo XVIII, el capitán José de Escandón, primer conde de la Sierra Gorda, decidió emprender una campaña de cerco y aniquilamiento de estas tribus paganas e indómitas, para facilitar el control del territorio por las autoridades virreinales y la ocupación de la tierra por los hacendados españoles y criollos en ascenso. Así, entre 1742 y 1748 tuvo lugar la expedición militar dirigida por José de Escandón, que habría de culminar en la sangrienta batalla de la Media Luna. En 1744, desde el colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz de Querétaro –matriz de la que dependía el colegio de San Fernando de México–, acudió a la Sierra Gorda el franciscano fray Pedro Pérez de Mezquía para encontrarse con Escandón, a fin de recibir de los agustinos las misiones de Jalpan y Tilaco y formalizar la fundación de las misiones de Concá, Landa y Tancoyol.

 

Diego Prieto Hernández. Antropólogo social por la ENAH. Estudios de Maestría en ciencia política, UNAM. Profeso investigador del INAH y de la UAQ. Director del Centro INAH Querétaro. Investigaciones y publicaciones en etnografía, movimientos sociales, gestión cultural y análisis político. Coautor de Los pobres del campo queretano y del Expediente técnico para la postulación de las misiones franciscanas de la Sierra Gorda como patrimonio cultural de la humanidad.

Prieto Hernández, Diego, “Las misiones de fray Junípero en la Sierra Gorda de Querétaro”, Arqueología Mexicana, núm. 77, pp. 54-61.

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