• domingo, 24 de junio de 2018

La costa norte del Golfo en la península de Baja California

Antonio Porcayo Michelini, Juan Martín Rojas Chávez

Esta región fue y es un territorio agreste y ambientalmente extremoso. En contraste, la riqueza biótica de su mar, aunada al agua dulce que escurre desde sus sierras, permitieron la vida humana prehistórica así como diversas adaptaciones y manifestaciones culturales únicas en México y el continente.

 

La costa norte del Golfo de California, en el hoy estado de Baja California, se extiende desde el paralelo 28 hasta al sur del paralelo 32. Al norte se encuentra el sistema deltaico del río Colorado que desemboca en el Alto Golfo, y cuyas aguas mezcladas trajeron como resultado una gran cantidad de fauna marina que no fue desaprovechada en la época prehistórica por los antiguos pobladores, quienes también usaron las aguas que escurrían en los arroyos de las sierras aledañas para permanecer tanto como fuera posible en sus áridas y secas costas, y así subsistir de esa riqueza de recursos alimenticios. Algunas islas del Golfo en el estado de Baja California fueron también habitadas, y una de las más grandes de todo el país, Isla Ángel de la Guarda, albergó una población que arribó al final de la última glaciación quizá por un antiguo corredor terrestre, ahora sumergido en las aguas marinas, pero después por medio de embarcaciones diseñadas por los antiguos californios.

 

El paisaje en la región costera

Hace cinco millones de años la actividad tectónica de las placas del Pacífico y Norteamérica separó la península 260 km del continente, formando el batolito de la parte central serrana y la depresión del mar de Cortés o Golfo de California. Las rocas dominantes son ígneas extrusivas volcánicas, como riolita, obsidiana y basalto, e intrusivas, como el granito, que en algunos lugares de las sierras que bordean la costa del Golfo sirvieron como resguardos naturales para sus antiguos pobladores. Los procesos de intemperización produjeron la sedimentación que cubre una cuarta parte del paisaje costero, y también la formación de las bahías de San Felipe, San Luis Gonzaga, de los Ángeles y de las Ánimas.

Hace 18 000 años el nivel marino cayó 135 m, exponiendo la plataforma continental a lo largo de las costas del Golfo de California. Las islas estuvieron conectadas por canales de agua, lo cual permitió el paso de los primeros pobladores. El nivel del mar actual se estableció hace alrededor de 5 000 años. Para el Holoceno, la extinción de la megafauna dejó como especies mayores al venado bura, borrego cimarrón, puma, coyote, cóndor gigante, numerosos reptiles y roedores. La fauna marina en el Golfo está compuesta por diversos mamíferos marinos, una gran variedad de peces y moluscos, todos ampliamente explotados y consumidos por los antiguos californios. Las especies vegetales son comunes al desierto sonorense, predominando el matorral espinoso y el chaparral californiano, además del bosque de coníferas y encinos en las sierras aledañas hacia el  oeste de la costa.

 

Antecedentes arqueológicos

Los trabajos arqueológicos hasta principios del siglo XXI, pocos y ocasionales, fueron hechos por arqueólogos estadounidenses, enfocados principalmente en las bahías de los Ángeles y San Felipe. Los trabajos se vuelven frecuentes hasta que se consolida el Centro INAH Baja California, y a partir de 2006, al comenzar el Proyecto Registro y Rescate de Sitios Arqueológicos de Baja California -Fase Municipio de Mexicali (PRRSABC-FMM), se realizan trabajos sistemáticos de superficie y excavación anuales, aunados simultáneamente a una serie de salvamentos y rescates arqueológicos a lo largo de toda la costa de la entidad, que desde entonces han dado en conjunto un panorama más completo de lo acontecido aquí durante la prehistoria. Como resultado de esto, actualmente es posible distinguir siete zonas con características culturales y cronológicas muy propias, determinadas e influidas por las condiciones ambientales prevalecientes en cada uno de esos paisajes culturales, y que se pueden enumerar de norte a sur de esta forma: Alto Golfo, Laguna Percebú, Puertecitos, San Luis Gonzaga, Sierra de Calamajué, Bahía de los Ángeles y San Francisquito.

 

Antonio Porcayo Michelini. Arqueólogo por la ENAH. Investigador del Centro INAH Baja California. Director del Proyecto Registro y Rescate de Sitios Arqueológicos de Baja California: Fase Municipio de Mexicali.

Juan Martín Rojas Chávez. Arqueólogo por la ENAH. Investigador de la Subdirección de Arqueología y del Museo Nacional de Antropología. Director del Proyecto Misión de San Fernando Velicatá, Baja California.

 

Porcayo Michelini, Antonio, Juan Martín Rojas Chávez,  “La costa norte del Golfo en la península de Baja California”, Arqueología Mexicana  número 147, pp. 62-67.

 

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