• viernes, 19 de abril de 2019

La primera misión arqueológica mexicana en Egipto

Angelina Macías Goytia

Durante siete temporadas hemos realizado investigación, salvamento y restauración en el complejo funerario de Puimra, sacerdote de Amón y tesorero de Hatshepsut y Tutmes III, de la Dinastía XVIII. En el edificio que resguarda su tumba se localizaron figuras y textos glíficos con valiosa información sobre la sociedad egipcia de la época.

 

Nuestros trabajos arqueológicos en Egipto estuvieron basados en excavaciones con un cuidadoso control estratigráfico. Logramos obtener datos, elementos y objetos para la investigación del sitio, los que posteriormente se analizaron y catalogaron en gabinete. Este mismo criterio se aplicó en la liberación de las estructuras del complejo funerario.

Otra fuente de investigación muy importante para el conocimiento del lugar fue el estudio iconográfico y epigráfico, ya que en los muros del edificio del complejo funerario, tanto en el interior como en la fachada, se encuentran figuras y grandes textos glíficos que proporcionaron abundantes datos sobre la vida social, económica, tecnológica y ritual de los egipcios durante la Dinastía XVIII. Así supimos que los obreros de esa época elaboraban el vino o papel de papiro, desde el corte de las plantas hasta el traslado de los paquetes; supimos que había ceramistas y lapidarios, así como escribas, pescadores y arrieros. Pudimos estudiar las procesiones de esa época, en las que se llevaban ofrendas, jarras de vino, canastas, pieles de felino y piezas de oro.

Los materiales culturales que se rescataron en todas las temporadas fueron analizados y catalogados en gabinete y, posteriormente, incluidos en una base de datos donde se especifica el sitio y fecha del hallazgo, número de catálogo, una breve descripción del objeto, así como materia prima, técnicas de manufactura, decoración y dimensiones. Para tener un mejor control de los materiales y alimentar la base de datos, elaboramos cédulas de campo para registrar entierros, elementos y objetos, basándonos en las que utilizamos en México, ya que los métodos y técnicas de investigación de esta ciencia son aplicables a cualquier área geográfica y a cualquier momento histórico. En todo el mundo la finalidad de la arqueología es conocer las sociedades del pasado por medio de sus vestigios materiales.

 

La Tumba Tebana 39

En 2003 el Supremo Consejo de Antigüedades de Egipto formalizó la autorización para que la Sociedad Mexicana de Egiptología A.C. (SME), con el apoyo institucional de la Universidad del Valle de México, realizara los trabajos de investigación, consolidación y restauración en la Tumba Tebana 39. En 2005 se efectuaron los primeros trabajos en campo.

La tumba que se nos autorizó a investigar pertenecía a Puimra, Segundo Sacerdote de Amón, tercer hombre en la jerarquía del poder en el imperio egipcio y cuyo nombre significa “el que está en Ra”. Puimra trabajó bajo el mando directo de dos de los faraones más importantes de la historia de Egipto durante la Dinastía XVIII (1539-1069 a.C.), la reina Hatshepsut y Tutmes III.

La zona de Khokha, situada en el Valle de los Nobles, fue el lugar adecuado para edificar la necrópolis de los servidores más importantes de los reyes, incluido Puimra, debido a que la zona está protegida por una montaña de forma piramidal, la Montaña de Tebas.

El complejo funerario de Puimra cuenta con una explanada y con un pórtico de acceso a la tumba, además del edificio funerario. En el interior se encuentran un corredor que da acceso a tres cámaras: la cámara norte, donde fue enterrado el cuerpo de Puimra; la cámara central, que fungió como templo funerario, y la cámara sur, donde fue enterrada Senseneb y que fue el lugar para las ofrendas. Las paredes, decoradas con esculturas en alto y bajo relieve, policromadas y con numerosos textos en escritura jeroglífica, han permitido desarrollar nuevas teorías sobre las festividades tebanas y la vida cotidiana de esa época.

Durante siete temporadas de campo hemos realizado la investigación, salvamento y restauración de la Tumba Tebana 39. El trabajo llevado a cabo por el equipo de investigadores mexicanos, dirigidos por la Lic. Gabriela Arrache (SME), está conformado por la doctora en antropología Angelina Macías Goytia (INAH); los arquitectos especializados en monumentos antiguos, Mtro. Manuel Villarruel, Mtro. David Jiménez y Mtro. Enrique Sánchez (UVM); los restauradores, Mtra. Dulce María Grimaldi, Mtra. Patricia Meehan y Lic. Luis Amaro (INAH); el epigrafista, Dr. Michael Berger (Instituto de Estudios Orientales de Chicago); los fotógrafos Félix Valdés Corral (SME) y Dr. Jesús Trello (Universidad Complutense, España); la encargada de logística y documentación, Lic. María Alicia Valdés Corral (SME). La participación del INAH ha sido de vital importancia, ya que los dos pilares de los trabajos, la arqueología y la restauración, están cubiertos por investigadores y técnicos de esa institución.

La Tumba Tebana 39, que se encontraba en pésimas condiciones, estuvo en riesgo de perderse por completo y para rescatarla y restaurarla se consolidó de inmediato toda la estructura. La importancia de este edificio queda patente por su tamaño y belleza, y al paso de estos siete años ha recuperado su antiguo esplendor.

El objetivo es salvar para la humanidad ese tesoro histórico y artístico, así como dar a conocer al público en general el resultado de las investigaciones.

Gabriela Arrache, directora del Proyecto TT39.

 

Angelina Macías Goytia. Maestra en arqueología por la ENAH. Doctora en antropología por la UNAM. Directora de arqueología del Proyecto TT 39, en Egipto.

 

Macías Goytia, Angelina, “La primera misión arqueológica mexicana en Egipto”, Arqueología Mexicana núm. 130, pp. 16-21.

 

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