Una nueva edición del Códice Mexicanus

Xavier Noguez

Gracias al trabajo combinado de los doctores Michel R. Oudijk (Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM) y María Castañeda de la Paz (Instituto de Investigaciones Antropológicas, UNAM), así como al apoyo de varias instituciones públicas y privadas, ahora está a disposición de especialistas, estudiantes y público interesado una nueva edición, en dos volúmenes, del Códice Mexicanus (UNAM-El Colegio Mexiquense, 2019), pictografía indígena de tradición náhuatl, elaborada entre 1551 y 1558. Anteriormente, su origen, descripción, presentación y contenido habían sido estudiados en publicaciones que sólo trataban aspectos particulares. La excepción fue el trabajo de Ernest Mengin, dado a conocer en 1952, en francés, y que era de difícil consulta, por haber sido parte de una publicación periódica. Los extensos comentarios del autor fueron acompañados de una reproducción de la pictografía, que no incluyó una buena parte de la cromática del original. Sin embargo, su texto nos sirvió, por un buen tiempo, para introducirnos a su contenido y problemática. Ahora esta nueva edición pone a nuestro alcance un conocimiento más amplio de sus diferentes secciones. Además, la reproducción del códice que acompaña a la edición es impecable. Aquí podemos constatar la riqueza de color y entender mejor las imágenes que no se percibían claramente en reproducciones anteriores.

Se trata de un manuscrito pictográfico de tamaño menor (10 por 20 cm), pintado en papel amate, cubierto por una delgada capa de estuco (chimaltízatl) de 51 fojas, o sea 102 páginas o láminas. Su contenido es complejo. Consiste en: a) un extraordinario “Almanaque médico”; b) una genealogía de la casa real de Tenochtitlan; c) unos anales prehispánicos; d) unos anales coloniales, y e) dos pasajes del libro de San Lucas del Nuevo Testamento. En estudios previos se habían estudiado principalmente las “ondas” genealógicas y los anales. Ahora, gracias al texto del doctor Oudijk, se ha podido determinar y estudiar, con mayor precisión, las diversas secciones que componen “El Almanaque médico”: a) el santoral

o calendario perpetuo; b) el cempohuallapohualli del santoral; c) dos ruedas calendáricas; d) las tablas para la sangría; e) relaciones calendáricas y f) una tabla calendárica. Causa asombro el extraordinario conocimiento, en una etapa temprana, que los creadores de esta parte del documento pictórico poseyeron de los tratamientos médicos españoles de la época y de los calendarios que en ese tiempo se usaban en Europa. Se nota también el esfuerzo de asimilarlos en un complejo proceso de sincretismo. Parece que la razón de elaborar e incluir esta información era enriquecer el lore curativo tradicional que poseían los nahuas de Tenochtitlan y Tlatelolco en la segunda mitad del siglo XVI. Podríamos afirmar que, en la otra dirección opuesta, las autoridades hispanas solicitaron un documento como el Códice Badiano o Martín de la Cruz, un herbolario elaborado en Tlatelolco, con el objeto de conocer la riqueza del uso medicinal de la botánica tradicional nahua, que realmente era rica y variada.

 

Xavier Noguez. Licenciado y maestro en historia por la UNAM. Doctor en estudios latinoamericanos por la Universidad de Tulane. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense. Sus áreas de investigación son los códices del Centro de México y los orígenes de la tradición guadalupana. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores.

Esta publicación puede ser citada completa o en partes, siempre y cuando se consigne la fuente de la forma siguiente:

Noguez, Xavier, “Una nueva edición del Códice Mexicanus”, Arqueología Mexicana, núm. 167, pp. 12-13.