• miércoles, 19 de junio de 2019

Códice de Coyoacán

Xavier Noguez

 

Contenido

Se trata de una pictografía colonial de tradición nahua de corte jurídico administrativo, asociada a la “moderación y contación” del tributo que pagaban los habitantes del pueblo de Coyoacán  a las autoridades hispanas. La información ha sido presentada en 12 cuadretes divididos por líneas verticales y horizontales. En la columna del lado derecho se da noticia de la actuación de dos oidores, los doctores Gómez de Santillán y Rodríguez de Quesada, quienes realizaron visitas a Coyoacán y a Tacubaya. Además, en las glosas en español se informa de los tributos que se habían pagado desde hace 33 años al presente. Los textos los firma el escribano Pedro Suero. Los oidores se acompañan de tres personajes indígenas: Juan Ramírez, Miguel García y Lucas García, dos de ellos con la categoría de jueces, aquí ilustrados con topiles e icpallis, quienes sirvieron en el proceso de la moderación tributaria. Las dos secciones verticales restantes corresponden propiamente a la descripción gráfica de los artículos que eran tributados con su valor en monedas novohispanas (pesos de oro común y tomines).

 

Fecha De Elaboración

Mediados del siglo XVI, probablemente entre 1553 o 1554.

 

Lugar de origen

Coyoacán (ahora parte de la Ciudad de México).

 

Características físicas

Fue elaborado en papel europeo con una marca de agua en forma de mano o guante y una estrella. Mide 76.2 cm de altura por 31.5 cm de ancho. Parece que se usó tinta europea para las glosas en español y tinta indígena para las pictografías.

 

Formas y colores

Carece de cromática, excepto por la presencia de un color verde oscuro que se agregó a unos círculos con un punto negro en la parte central, quizá con el objeto de diferenciarlos de otros elementos plásticos parecidos en la misma pictografía. Aquí se asocian al glifo de xíhuitl (año), aunque hubiera sido más propio el color azul turquesa. Los círculos marcan el tiempo relativo, 33 años, que abarca la información tributaria.

 

Breve historia del códice

No se tienen datos de cuándo y cómo la pictografía fue trasladada al archivo español.

 

Principales estudios

Existen dos ediciones facsimilares, acompañadas de comentarios, dadas a conocer por los doctores Miguel León-Portilla (2014), en México, y Juan José Batalla Rosado (2002) en Madrid, España. Otros investigadores como Horn (1997) se han referido a su contenido.

 

Otros títulos

Códice de tributos de Coyoacán, Matrícula de tributos de Coyoacán o Pintura de tributos de Coyohuacan.

 

Lugar donde está depositado

El original se encuentra en el Archivo General de Simancas, cerca de la ciudad de Valladolid, España, en la sección de “Mapas y Planos”, número M.P. y D., XII-35 E, legajo 8334-21.

 

Sección superior

Se describen las dos secciones superiores. En las dos columnas verticales (central e izquierda) se muestran los productos tributados como granos de maíz, ¿trigo?, chía, cacao, mantas de algodón, atados de leña (ocote), sal, cal, esteras o petates, guajolotes, canastas hechas de tule, comales, objetos de cerámica y, de manera importante, los servicios personales. Se agrega también la novedad para los indígenas de un importante tributo: fardos de hierba para los caballos. La forma de representación de las cantidades tributadas corresponde todavía al sistema tradicional de círculos (unidades), banderas o pantlis (veinte) y tzontlis o cabellos para 400. En la tributación se introdujo la fanega, una medida de capacidad de origen español, para los granos mencionados. Llaman la atención dos asuntos: el primero es el uso de formas perceptuales (realistas) usadas en el registro de los personajes españoles y las formas tradicionales –más conceptuales– para los personajes indígenas. Quizá no se trate de una regla general, pero este ejemplo lo podemos comparar con el pentimento de una escena asociada a la Semana Santa del Códice Aubin (f. 59r; véase Arqueología Mexicana, núm. 99), donde el tlacuilo había iniciado un dibujo de La Pasión usando formas nativas, cambiándolas por las europeas, más realistas, como si el mundo hispano, de reciente arribo poseyera su propia expresión plástica, ajena a la nativa. El segundo asunto se refiere al fenómeno de las “manos señaladoras” que aparecen tanto en la representación de indígenas como de españoles ¿Acaso fueron añadidas como una forma de comunicar mensajes adicionales que complementan la glífica indígena. En general, y salvo excepciones como las registradas en el Códice Telleriano Remensis y el Fragmento Humboldt no. 6, por ejemplo, el uso de este mecanismo gráfico es más común en los códices mixtecos, prehispánicos y coloniales. No se trata de una gestualidad simple, sino de movimientos que –creemos– corresponden a códigos más elaborados. Finalmente, llama la atención que en el códice no encontramos glifos de lugar, onomásticos o calendáricos.

 

Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, dedicado al estudio y publicación de códices coloniales del centro de México.

 

Noguez, Xavier , “Códice de Coyoacán”, Arqueología Mexicana núm. 139, pp. 14-15.

 

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