• viernes, 15 de marzo de 2019

Códice Valeriano

Xavier Noguez

Contenido

Véase más adelante la descripción que se hace del contenido de la pictografía.

Fecha de elaboración

En la glosa en náhuatl se registró la fecha 15 de mayo de 1574.

Lugar de origen

Centro de México. Aunque no se dan datos escritos o iconográficos que identifiquen su procedencia, es probable que el documento tenga alguna relación con el antiguo reino de Chalco (sureste de la Ciudad de México), en vista de que un buen número de personajes muestran junto a sus nombres el glifo de chalchíhuitl (jade perforado, un círculo de color azul atravesado al centro con un objeto rectangular ¿de madera?). Sin embargo, se trata de una forma irregular en estas pictografías de representar su lugar de procedencia.

Características físicas

Se trata de una hoja única de papel europeo de 22 cm de alto por 31.8 cm de largo. En general se encuentra en buen estado, y falta solamente una sección en la parte inferior donde se ubican cinco personajes incompletos, a los que les falta la sección inferior. De acuerdo con Mateos Higuera, esta hoja fue parte de un documento más extenso del que, hasta ahora, sólo sobrevivió esta pintura. El papel no tiene marcas de agua.

Formas y colores

Llama la atención en esta pictografía la diversidad iconográfica con que fueron representados los diversos personajes involucrados. Además, se usaron colores tradicionales distintivos de poder como el azul, el rojo y una especie de morado tenue. Los terrenos, probablemente en disputa, también se pintaron de rojo y azul. Este último color también se usó en los glifos anuales (xíhuitl) que suman ocho. En general, el estilo, muy sui generis, mantiene ciertos cánones de representación nativa, aunados a las novedades gráficas europeas. El códice también está inscrito dentro del grupo que experimentó un nuevo sistema híbrido de representación, particularmente de los nombres de las personas. Se intentó combinar elementos de la escritura prehispánica con iconos de origen europeo, en un esfuerzo por imitar la escritura silábica hispana. El resultado fue un sistema que presenta serias dificultades de interpretación y que, eventualmente, fue abandonado en favor de una escritura en caracteres latinos o la vuelta a la glífica prehispánica.

Breve historia del códice

Se desconoce gran parte de la historia de la pictografía. La primera noticia se asocia con el historiador Luis González Obregón; cuando falleció, su viuda vendió el documento al entonces Museo Nacional.

Principales estudios

El primer reporte, con cierto detalle, que se conoce de la pictografía fue escrito por el profesor Salvador Mateo Higuera en 1949. Se acompaña de una reproducción de la pictografía en blanco y negro. Más tarde John B. Glass, en 1964, y este mismo autor junto con Donald Robertson en 1975, reportan sucintamente su contenido. Otro texto general fue redactado por Michel Robert Oudijk para el sitio de Wiki Filología. Ahí, el autor intitula esta pictografía Códice Valentino.

Otros títulos

Códice Valentino. No confundir esta pictografía con otra también conocida como Códice Valeriano, procedente de Teocaltitlan. Es un libro de tributos de San Pablo, Ciudad de México, y que actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Francia (Fonds Mexicains, núm. 376).

Lugar donde está depositado

Bóveda de Documentos Pictográficos de la Biblioteca Nacional de Antropología, Ciudad de México, bajo el número 35-121.

Códice Valeriano

A pesar de que la pictografía no muestra una dirección de lectura visible y tampoco es claro su lugar de procedencia, se puede identificar, a grandes rasgos, su contenido. Según parece, se trata de una pintura que se anexó a un escrito en caracteres latinos relacionado con un pleito de tierras, asunto que ocupa la sección central superior. Su temporalidad está registrada en tiempo relativo mediante ocho círculos azules (xíhuitl) que se colocaron al lado derecho de la glosa, correspondiendo al mismo número de años. El catálogo de la vestimenta es particularmente variado. Aparecen tilmas con decoraciones tradicionales, sombreros europeos y una xiuhuitzolli (diadema de turquesa) como parte del nombre de uno de los personajes (primero en la fila de la derecha). Las dos mujeres que participan en el litigio de tierras son de linaje noble (cihuapipiltin). Se muestran tanto asientos indígenas de respaldo (tepotzoicpalli) como sillas europeas de tijera. Los dos personajes que parecen desempeñar un papel preponderante se encuentran casi en el centro de la lámina.

Llama la atención el pintado al lado izquierdo, que aparece con un tocado de temíllotl, especie de columna de cabello que se sujeta por medio de un quetzalpiloni, según Mateos Higuera. El individuo colocado al lado derecho es el único cuya vestimenta, de corte hispano, se pintó de color azul; usa un sombrero; va calzado y se coloca en una silla de tijera. Además, señala con su dedo índice hacia la parte superior. Es probable que se trate de una autoridad española, aunque en su glifo onomástico encontramos el chalchíhuitl.

Las medidas del terreno en disputa se han registrado a través de los signos nativos de unidades (círculos), manos (cémmatl) y banderas (pantli o pámitl). También se adicionó a este conjunto un glifo de calli o tecpan, al lado izquierdo del terreno. La breve glosa colocada en la sección superior izquierda nos proporciona información adicional que, según Oudijk, parece referirse al conflicto entre dos parejas sobre posesión de tierras. Según este autor, el cabildo del pueblo, los diez individuos sentados en la fila al lado derecho y que continúa en la parte inferior, no pudieron resolver el caso y, por lo tanto, un juez de residencia, su asistente y su escribano han sido convocados para dirimir el asunto. Los nombres de estos personajes fueron don Pedro Valeriano, Miguel Paulino y Antonio Barcelona. Finalmente, el único punto de referencia geográfico fue registrado en la parte superior: un camino con pisadas humanas y herraduras, y que se limita a través de una línea negra. Quedan todavía asuntos importantes por resolver en esta interesante pintura, como es el caso de las líneas de color morado que vinculan a algunos de los personajes. Asimismo, dar a conocer este ejemplo nos ayudará a entender mejor los mecanismos que se desarrollaron para el registro, particularmente de nombres propios, mediante una iconografía indo-hispana.

Xavier Noguez. Profesor-investigador de El Colegio Mexiquense, dedicado al estudio y publicación de códices coloniales del centro de México

 

Noguez, Xavier, “Códice Valeriano”, Arqueología Mexicana, núm. 156, pp. 14-15.

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