• 13-sep-2019

Comalcalco. La antigua ciudad maya de ladrillos

Ricardo Armijo Torres

En Comalcalco -"lugar de la casa del comal"-, uno de los sitios mayas más relevantes de Tabasco, se desarrolló una importante tradición constructiva a base de ladrillos, en la que destacan tres grupos arquitectónicos: la Plaza Norte, la Gran Acrópolis y la Acrópolis Este.

 

El sitio se localiza en una parte de la planicie aluvial, antaño surcada por cauces fluviales y enmarcada por una densa vegetación de selva alta, manglares y popales. Los pobladores de Comalcalco fundaron la ciudad sobre un promontorio natural situado 950 m al este del cauce del río Mazapa-Dos Bocas (ahora conocido como Río  Seco), principal vía de comunicación con las tierras del sur y la Costa del Golfo de México. La ciudad tenía una extensión de 7 km2 y alrededor de 432 edificios; en el núcleo destacan tres grupos arquitectónicos: la Plaza Norte, la Gran y la Acrópolis Este. Su nombre original en idioma maya ch'olano fue Joy Chan, cuyo significado es "cielo rodeado". Su nombre actual, Comalcalco, está registrado 1564 en documentos del Archivo General de Indias y se traduce como "lugar de la casa del comal", del náhuatl comalli, "comal". calli, "casa", y co, "en" o "lugar".

El asentamiento tuvo un desarrollo continuo desde épocas tempranas; sin embargo, es en el periodo Clásico (250-900 d.C.) cuando comienzan las edificaciones ele tierra con recubrimientos de estuco en la Acrópolis Este. Alrededor de 500 d.C. se inicia la construcción con ladrillos y la edificación de los conjuntos monumentales de la Plaza Norte y la Gran Acrópolis, la cual está rematada por la Estructura 3. En uno de los ladrillos con glifos se consigna la fecha 10 de agosto de 561 d.C., dato que concuerda con la cronología asignada a este conjunto.

 

Arquitectura

Ésta es semejante a la de Palenque. Destacan los edificios con crujías paralelas levantados sobre basamentos de cuerpos escalonados y en talud. La arquitectura monumental fue usada en edificios de carácter religioso y administrativo, y en residencias para la elite.


Los trabajos del Proyecto Arqueológico Comalcalco han revelado la existencia de un desarrollo tecnológico importante, que ha permitido que las construcciones subsistan hasta nuestros días, gracias a un excelente mortero, mampostería de inmejorable manufactura, sistemas de drenaje formados con tubos de barro cocido embonados y una acertada planificación de los espacios entre otros aspectos.

En Comalcalco se desarrollaron diferentes sistemas constructivos como los edificios hechos con núcleos de tierra compactada y las construcciones de mampostería de ladrillos, en ambos casos con aplanados de cal. Asimismo, se utilizaron materiales perecederos como guano, bejuco y madera para edificar construcciones de culto y habitacionales. Con el mortero, obtenido de la cal de las conchas de ostión, se pegaron ladrillos; las construcciones se recubrieron y decoraron con esculturas modeladas en bulto que representaban personajes ataviados, animales, deidades y motivos simbólicos. En los alrededores del sitio hay numerosos montículos que fueron unidades habitacionales hechas con materiales perecederos.

Las excavaciones en estos lugares han evidenciado diferentes áreas productivas, que antaño dieron vida al asentamiento. En el centro de la Plaza Norte, espacio rectangular orientado de este a oeste y delimitado por varios montículos, se localizaron tres altares. Al oeste destaca por su altura de 25 m el Templo I. De la decoración que ornamentaba el edificio  sólo se conservan algunos modelados en estuco superpuestos en el primer talud. La representación más tardía es un sapo acompañado por tres personajes sentados sobre una banda, de los cuales sólo se conservan el torso y las piernas. Estudios recientes sugieren que el sapo está relacionado con la representación de "las ranas de la tormenta'', ceremonia de petición de lluvias; en este ritual, llamado Ch'a Chak y que aún se realiza en Yucatán, cuatro muchachos sentados en cada una de las esquinas de un altar cuadrado imitan el croar de las ranas. Sobre el mismo talud,  aunque en una escena más antigua que la anterior, se ve a un individuo  sujetado por otro personaje, en un acto de rendición. Al templo superior
se llega por una amplia escalinata con alfardas; unos metros arriba de esta escalera hay una gradería más angosta que muestra en su primer peldaño un   enorme cráneo callado en basalto. En
los extremos norte y sur de la plaza
se localizan otros basamentos escalonados con templos de ladrillo de
dos crujías: la primera es el vestíbulo y la segunda tiene en su interior  un santuario que simboliza el lugar del nacimiento de las deidades,  el llamado pib'ilnaah o “baño de vapor”.
En los edificios sin mampostería se
desplantaron construcciones elaboradas con madera, guano
y fibras vegetales de amarre, similares a las empleadas en la construcción de casas de corte tradicional que se continúan haciendo en la región. Un elemento distintivo de este conjunto que ahí se encontró un sistema de enterramiento en el que se utilizaron grandes contenedores de barro.

 

Ricardo Armijo Torres. Arqueólogo por la Investigador del Centro INAH Tabasco, Director del Proyecto Arqueológico Comalcalco desde 1993.

 

Armijo Torres, Ricardo, “Comalcalco. La antigua  ciudad maya de ladrillos”, Arqueología Mexicana núm. 61, pp. 30-37.

 

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