• 16-oct-2019

El iztaccuauhtli y el águila mexicana ¿Cuauhtli o águila real?

Miguel González Block

Aunque el ave de los símbolos patrios es el águila real, ésta no es una especie común en México, ni es a la que se refiere la cosmogonía mesoamericana. Mediante el análisis de sus características naturales y su simbolismo,  se plantea una identificación de la especie que corresponde al águila sagrada de los antiguos mexicanos

 

En 1960, el célebre ornitólogo mexicano Martín del Campo puso en tela de juicio la identidad del águila mexicana representada en los símbolos patrios. ¿Cómo era posible que se representara al ave nacional como un águila real (Aquila chrisaetos) cuando dicha especie había sido siempre rara avis en suelo mexicano? Sagaz observador de la arqueología, Martín del Campo notó también que los rasgos de plumaje y la dicta con la que se asociaban las representaciones prehispánicas del cuauhtli (águila) sagrado no correspondían con aquellos del águila real. El ornitólogo, en muy breves notas recopiladas por otros (Beltrán), propuso entonces como mejor candidato a un ave ampliamente difundida en el territorio nacional, la quebrantahuesos (Caracara cheriwey).

Estas tempranas observaciones sobre la identidad del cuauhtli sagrado no fueron investigadas seriamente. Más aún, arqueólogos y etnohistoriadores siguieron suponiendo, sin mayores pruebas, la correspondencia entre el cuauhtl y el águila real (Gilone, 1997; Hernández Pons, 1997). Es interesante que la ley de los símbolos patrios establece que el ave en el escudo nacional debe corresponder con el “Águila mexicana” (Diario Oficial, 1973) Si bien la ley no menciona la identificación científica de la especie, sanciona el plumaje dorado y ametalado, así como las largas plumas en los tarsos y el pico negro propios y distintivos del águila real (A quila chrisaetos). ¿Acaso estamos propagando un mito sobre el mito de origen nacional? Más importante es preguntarnos si esta posible confusión no está obstaculizando la interpretación de la cosmología prehispánica. Como lo planteara el antropólogo Alfred Reginald Radcliffe-Brown en su estudio seminal sobre los aborígenes australianos, los símbolos animales están íntimamente asociados a géneros o especies en particular. Los hábitos y características anatómicas de las especies son así la Piedra Rosetta para descifrar su significado simbólico.

 

El cuauhtli en la naturaleza

Martín del Campo propuso que la especie del cuauhtli sagrado asociada a los símbolos patrios debe ser aquella de un ave rapaz con una cresta bien marcada y con las plumas de las patas ajustadas al muslo. El cuauhtli debe también contar entre su dieta con serpientes y aves entre otros animales. Siendo un ave relacionada con el Sol, yo propongo como otro rasgo distintivo el vuelo a cielo abierto, a diferencia de ciertas aves que pasan la mayor parte de su existencia dentro de selvas tropicales y que difícilmente se les aprecia en vuelo alto contra el Sol. Gracias al trabajo de los ornitólogos Morales y Urbina (1997) contamos hoy en día con un catálogo exhaustivo de las aves de rapiña en el territorio nacional. Tres especies corresponden con los rasgos críticos aquí propuestos: el aguililla solitaria (Harpyhalietus solitarius), el Juan de pie barrado (Spizaetus ornatus) y la quebrantahuesos (Caracara cheriwey). Cabe notar que ninguna de estas aves es propiamente un águila, esto es, ninguna tiene el tamaño y los rasgos del género Aquila. Por su parte, el águila real no tiene cresta y las plumas de las patas cubren los muslos y arrastran hasta las pies. La imponente águila harpía (Harpiaetus harpyja), si bien tiene una marcada cresta, limita su existencia a perchar y volar debajo de los árboles y se le observa rara y difícilmente a cielo abierto.

Debe señalar además que Caracara cheriwey es un ave muy particular: no sólo es rapaz y caza serpientes y aves entre muchas otras presas; también es carroñera y se asemeja en ello a buitres y zopilotes. Pero Caracara cheriwey es también un ave pirata, esto es, gusta de robarle sus presas a otras aves de rapiña, combinando así sus hábitos rapaces y carroñeros en una estrategia de alto valor adaptativo (Bent, 1961) Caracora cheriwey no sólo es única en el mundo por estos rasgos; tiene otros dos que también le son característicos: se le observa emitir su llamado asumiendo ya sea una postura que puede describirse como de sumisión al inclinar su pico al suelo, o bien al erguirse y apuntar el pico al cielo. Además, los pollos de Caracara cheriwey son únicos por la cantidad extraordinaria del plumón blancuzco que producen. El plumón y las plumas de Caracara cheriwey también diferencian a esta ave de otras rapaces por su marcada forma de concha, ya sea circular o alargadas.

 

Miguel A. González Block. Estudió ciencias naturales y antropología social en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Doctor en ciencias sociales por El Colegio de México. Dedicado a la investigación de políticas públicas, tiene un interés en la ornitología y ha realizado estudios sobre el papel de los símbolos en la vida cotidiana y su importancia práctica en varios grupos.

 

González Block, Miguel A., “El iztaccuauhtli  y el águila mexicana ¿Cuauhtli o águila real?”, Arqueología Mexicana núm. 70, pp. 60-65.

 

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