• 15-nov-2019

El pueblo ñu savi. Los mixtecos

Miguel Alberto Bartolomé, Alicia Mabel Barabas

En Oaxaca, el grupo etnolingüístico mixteco ocupa un extenso y variado territorio y se encuentra internamente diferenciado en muchos aspectos. En este texto mostramos la vigencia de una rica vida simbólica sincrética que se reproduce aún en contextos adversos, como los construidos por la migración y las nuevas alternativas religiosas.

 

La mixteca contemporánea

El territorio del grupo etnolingüístico mixteco ocupa en Oaxaca una superficie de 18 759 km2, pero si se incluyera a los mixtecos de las regiones fronterizas de los estados de Puebla y Guerrero, ocuparía mucho más de 20 000 km2. La región mixteca, al igual que otras de las ocho regiones en que se ha dividido al estado de Oaxaca, es pluriétnica. En ella conviven, junto con los mixtecos, los chochos, los ixcatecos, los triquis, los tacuates, los amuzgos y los “morenos” de la costa. La tradicional delimitación geográfica separa la Mixteca en Alta, Baja y de la Costa, que son espacios de gran diversidad ecológica y con un panorama económico y social heterogéneo. En este variado espacio geográfico habitan agricultores de clima frío, templado y cálido, pescadores, pastores de cabras, jornaleros migrantes, artesanos, comerciantes y un creciente sector de prestadores de servicios. En las últimas décadas un número significativo de mixtecos ha accedido a la condición de profesores de escuela y muchos incluso a profesiones universitarias. 

Existen numerosas variantes lingüísticas, cuya inteligibilidad depende principalmente de la frecuencia de contactos entre sus hablantes. [Para la escritura del mixteco recurrimos al alfabeto práctico desarrollado por ellos mismos, utilizando pocos signos fonéticos y sin consignar los tonos que pueden ser inferidos del contexto por el hablante. La vocal alta central (entre i y u) se grafica como + (i crucificada), correspondiente a la E invertida del alfabeto fonético internacional. La x se corresponde con la fricativa sh, ngcon la n velar, ty con la t palatalizada, y el signo ‘ para el stop glotal. Los términos se escriben de acuerdo con la variante de cada localidad.] Como todas las lenguas nativas de México, el mixteco sufrió con intensidad la compulsión castellanizadora posrevolucionaria. Por otra parte, la intensa dinámica migratoria de las últimas décadas ha influido de forma notable en el aprendizaje del castellano. El panorama actual de la lengua no es homogéneo, aunque cuenta con un elevado número global de hablantes. Hay también localidades que se autoidentifican como mixtecas a pesar de haber perdido la lengua. Es decir que el número de mixtecos identitarios, de gente que puede invocar una filiación mixteca y que eventualmente practica la cultura, es sensiblemente mayor que el de los mixtecos parlantes. El etnónimo que designa al conjunto de los hablantes de la lengua mixteca es el de y+v+ davi, que refiere al pueblo o la gente de la lluvia. Existe una clasificación geográfica basada en el clima predominante en cada área, aunque ello no se corresponde en forma estricta con subgrupos lingüísticos o culturales: y+vdavi ñuu i’ni = gente de los pueblos calientes, y+vdavi ñuu vidi = gente de los pueblos templados, y y+vdavi ñuu viji (o vixi) = gente de los pueblos fríos, que se relaciona de manera aproximada con la tradicional regionalización antes mencionada.

En casi todas las localidades de la Mixteca Alta existen lugares considerados sagrados o con algún especial significado mítico o histórico, que configuran una compleja geografía sagrada y con atributos históricos. Así, en la Mixteca Alta, en Apoala es muy visitado el río Yutsa to’on, “río de los linajes”, donde creció el árbol originario del cual se desprendieron los mitificados linajes gobernantes. En Santiago Tilantongo es venerada la zona arqueológica de Monte Negro, lugar donde tuvo su asiento el señorío de Oco Ñaña, Veinte Jaguares. En el límite sur de la Mixteca Alta se encuentra el cerro Yucu Casa, que es considerado el lugar donde está la entrada al inframundo por gran parte de los pueblos de esta región; sólo algunos y+vtatna (sacerdotes) son capaces de “abrir” el lugar por donde ingresan los espíritus de los muertos a la morada del inframundo.

 

Bartolomé, Miguel Alberto, y Alicia Mabel Barabas, “El pueblo ñu savi. Los mixtecos”, Arqueología Mexicana núm. 90, pp. 68-73.

 

 Miguel Alberto Bartolomé. Doctor en sociología por la unam e investigador del Centro INAH Oaxaca, donde se desempeña como antropólogo social y etnólogo. Miembro del Consejo Académico del Proyecto Nacional de Etnografía del INAH.

 Alicia Mabel Barabas. Doctora en sociología por la unam e investigadora del Centro INAH Oaxaca, donde se desempeña como antropóloga social y etnóloga. Miembro del Consejo Académico y coordinadora del Equipo Oaxaca, en el Proyecto Nacional de Etnografía del INAH.

 

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