• lunes, 10 de diciembre de 2018

Investigaciones en el Perú-Waka’, Guatemala

Olivia C. Navarro-Farr, Griselda Pérez Robles, Juan Carlos Pérez Calderón, Damaris Menéndez Bolaños

Gracias a recientes descubrimientos en el sitio El Perú-Waka’, Guatemala (la Estructura M13-1, la estelas 43 y 44 y un entierro real que albergó los restos de Kaloompte K’abel, una princesa de Calakmul, Campeche), se conoce un poco más sobre el interesante papel desempeñado por las mujeres de la dinastía Kaan.

 

En 2012, los autores de este artículo descubrimos el principal templo cívico-ceremonial en la antigua ciudad maya de Waka’. Varios fragmentos de estelas adornaban la fachada de la plataforma adosada de la última etapa. Esos fragmentos incluían la hasta entonces desconocida Estela 43, en la que se menciona a la señora Ikoom, ascendiente del linaje real originario de Calakmul. En las excavaciones en el interior de la plataforma adosada se localizó la tumba de la señora K’abel, célebre reina de Waka’ en el Clásico Tardío. Esta tumba corresponde a una etapa previa y ahí se encontró enterrada la Estela 44, alineada al eje central del edificio, asociada con la tumba de la señora K’abel. Este monumento representa a un gobernante de pie y tiene textos en los que también se menciona a la señora Ikoom, en este caso en un contexto histórico más claro.

Juntos, esos monumentos, el conjunto funerario y la estructura en que esos elementos están sepultados, contienen una escena solemne que conmemora la importancia de aquellas mujeres de la realeza de Calakmul en el Clásico Temprano y el Tardío, quienes dejaron su huella en la dinastía de Waka’ al distinguirse como fieles vasallos de aquella gran superpotencia del norte.

Evidencias recientes en el sitio El Perú-Waka’ (en adelante mencionado sólo como Waka’) (fig. 2)  aportan más información sobre el papel de las mujeres de la dinastía Kaan en las relaciones con este reino. Esbozaremos en forma breve tres descubrimientos en el principal templo cívico-ceremonial de Waka’, la Estructura M13-1, que es uno de las dos santuarios del tipo adosado en Waka’. En las excavaciones en las temporadas de campo de 2012 y 2013 se hallaron dos estelas (43 y 44) del Clásico Tardío, reubicadas en dos diferentes emplazamientos sumamente ingeniosos; cada una se refiere a la señora Ikoom, mujer de la realeza de Calakmul en el Clásico Temprano. Además, en 2012 descubrimos un entierro real que creemos albergó los restos de la reina del Clásico Tardío, Kaloompte K’abel, una princesa de Calakmul. Describiremos cada hallazgo en el orden de su descubrimiento.

 

Estela 43

Con el propósito de definir la Estructura M13-1, en las excavaciones en 2012 en los extremos norte y sur de esta estructura se encontraron ocho fragmentos de monumentos reubicados en la terraza final en algún momento después de la caída de la corte real de Waka’, alrededor de 800 d.C., cuatro de los cuales eran de la Estela 43 (fig. 3). Los fragmentos incluían el torso de un gobernante, que lleva un bulto ceremonial en brazos y tiene las manos en posición de pinza de cangrejo, además de portar un cinturón con dos máscaras de jade (una tercera está perdida). Las fauces abiertas de una serpiente emergen del bulto ceremonial y sea lo que saliera de su boca se rompió en alguna época anterior. Las fauces abiertas se contraponen con la imagen del fragmento de estela. Este fragmento se colocó al revés, de manera que el lirio acuático que mordisquea el pez en el tocado pudiera verse emergiendo de la figura de la serpiente ancestral. Dos fragmentos adicionales de este monumento reubicado en el lado sur de la plataforma adosada muestran parte del tocado, el cuello y la orejera del gobernante. Un análisis preliminar indica que esta estela se remonta a 702 d.C. y retrata a un rey, casi seguramente K’inich Bahlam II; aunque este nombre no apareció en alguno de los fragmentos conocidos, era el rey que gobernaba en ese tiempo. La fecha de dedicación de la estela en el antiguo calendario maya era 7 ahau 3 cumkú (20 de enero de 702) y conmemora el día 7 ahau. Dos apariciones más tempranas de 7 ahau también se señalan en el texto de la Estela 43: los extremos del katún 7 ahau 3 xul (29 de agosto de 317 d.C.) y 7 ahau 3 kankín (3 de diciembre de 573 d.C.). La fecha 573 se asocia con una mujer que en la estela se designa como señora Ikoom, de la que hablaremos posteriormente. Estos fragmentos también muestran que la estela fue dedicada bajo la protección de Yuknoom Took K’awiil, el rey serpiente.

 

Entierro 61

Después, en la misma temporada, mientras se ponía al descubierto el frente de la subfase II de la plataforma adosada, se localizó una gran grieta llena de escombro proveniente de un piso que se había derrumbado. Luego de estabilizar el área, al despejar y examinar los escombros encontramos una serie de lajas que formaban una cista dentro de una cámara cuadrada de mampostería. En esa cámara estaban enterrados los restos de un adulto de edad avanzada, inhumado con una gran cantidad de jades tallados, conchas y numerosos artefactos perecederos, así como diversas ofrendas cerámicas, que el ceramista del proyecto, Keith Eppich, calcula que corresponden a la primera mitad del siglo VIII. Sería imposible describir en forma exhaustiva el contenido de la tumba, por lo que haremos un resumen de los componentes clave del conjunto, así como descripciones de la disposición y patrones mortuorios que pensamos definen su filiación al estilo Kaan de enterramientos reales.

El primero es un gran plato policromo de base plana “matado” con una enorme perforación (fig. 4), cuya forma y diseño son del Clásico Tardío. Esta vasija se colocó con el lado pintado hacia abajo y su posición sugiere que el individuo enterrado empuñaba un escudo. La vasija incluye una banda decorativa de cormoranes. Otras vasijas de la colección Kerr también tienen imágenes de esas aves y se elaboraron entre los siglos VII y VIII, probablemente en talleres del sitio relacionados con Calakmul. Rescatamos una figurilla pequeña colocada boca abajo en la pelvis y cubierta de cinabrio (fig. 5), desgastada por el uso continuo; probablemente represente un fetiche empleado en ritos adivinatorios. Diversos adornos de concha y jade fueron hallados cerca del pecho, entre ellos una pequeña cabeza de jade unida a la base de una larga cuenta tubular del mismo material, tallada con una imagen del árbol del mundo (fig. 6). Estas joyas fueron la pieza central de un rico y complejo pectoral.

También localizamos una serie de mosaicos incrustados en el tocado. Una pequeña jarra de alabastro tallada en forma de una concha de caracol, de la que emerge la cabeza y el brazo de una figura, fue esencial para identificar al individuo del entierro 61 (fig. 7). La jarra tenía una serie de cuatro glifos. El epigrafista del proyecto, Stanley Guenter, interpretó el primer glifo como yotoot, “la casa de”. El segundo glifo hace referencia a los contenidos de la vasija original. El nombre del dueño de la vasija aparece en los dos glifos finales: el primero se traduce como “Señora Mano de Lirio Acuático”. El último es una versión femenina del glifo emblema de Calakmul, que se lee como Ix Kan Ajaw, “Gran Señora Serpiente”; así, se refiere a la Señora Mano de Lirio Acuático como princesa de Calakmul. Ésta es un forma alternativa de escribir señora K’abel, pues ambos nombres constan de lirios acuáticos sostenidos en la mano y ambos son nombres de princesas de Calakmul. El carácter privado de esta vasija sugiere que los restos en el entierro 61 son de la misma señora K’abel. Más aún, la presencia de una gran Spondylus bivalvo cerca de la pelvis es similar a la concha Xoc que se ve en la cintura de la señora K’abel en el retrato de la Estela de Cleveland (Estela 34). Desafortunadamente, el deterioro de la pelvis impidió a Erin Patterson, la bioarqueóloga del proyecto, definir el sexo. Sin embargo, determinó que el individuo era de edad avanzada, tomando como base el desgaste dental, el cierre de suturas craneales y algunas lesiones artríticas.

El hecho de que la cámara se construyera justo antes del entierro, como lo muestra el cementado de las vasijas sobre la superficie de la banqueta funeraria, fue casual y ayudó a la preservación de los objetos, de los que de otra manera no habríamos tenido rastro alguno, como una estera tejida, ropas alrededor del individuo y rollos de tela que cubrían la recién cementada pared del estrado. Otros aspectos, como la textura de la tierra, el color y la decoloración de los huesos, indicaban que el individuo fue envuelto en un lienzo rojizo y tendido encima de una tarima de madera. Estos detalles muestran un gran parecido con el arreglo funerario del rey Yuknoom Yich’aak K’ahk’, cuyo enterramiento se exhibe en el Museo Arqueológico de Campeche, Fuerte de San Miguel. El conjunto cerámico, que incluye vasijas de color azul maya, cuencos con franjas negras del Clásico Tardío y el gran plato que contiene la iconografía de cormoranes típica de Calakmul, también son elementos distintivos de una persona que, se cree, estuvo relacionada con Kaan.

Deben mencionarse otros elementos de esta escena mortuoria de un gobernante, descubiertos en investigaciones de laboratorio. Una vasija colocada en el extremo oeste de la cámara, cerca de los pies del gobernante, reveló iconografía extraordinariamente bien preservada, que muestra una serpiente guerrera –motivo asociado a Teotihuacan– e incorpora elementos de jaguar y mariposa (fig. 1). Los complejos mortuorios reales relacionados con Kaan también son notables por la frecuente inclusión de máscaras funerarias de mosaico de jadeíta. El nuevo ensamblaje, realizado por Damaris Menéndez, de un mosaico de jadeíta incrustado en el tocado del gobernante reveló que se trataba justamente de una máscara (fig. 8). Su ubicación en el tocado es notable porque es similar a una figurilla del entierro 39 de Waka’, que creemos retrata a la señora K’abel; en esa figurilla se ve a la reina llevando un tocado con una pequeña máscara de jadeíta. La similitud es sorprendente.

 

Olivia C. Navarro-Farr. Doctora en antropología por la Southern Methodist University. Miembro del “Proyecto arqueológico El Perú-Waka’ ” (2001-2003). Profesora en el Departamento de Sociología y Antropología y en el College of Wooster en Wooster, Ohio.

Griselda Pérez Robles. Arqueóloga y maestra en restauración de monumentos con especialidad en bienes inmuebles y centros históricos, ambas por la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Juan Carlos Pérez Calderón. Arqueólogo por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Ha participado en investigaciones en Holmul, Tikal, El Perú-Waka’, Copán y La Antigua Guatemala.

Damaris Menéndez Bolaños. Arqueóloga por la Universidad de San Carlos de Guatemala y maestra en arqueología prehistórica del Instituto Politécnico de Tomar e Universidade de Trás os Montes do Alto Douro en Portugal.

 

Navarro-Farr, Olivia C., Griselda Pérez Robles, Juan Carlos Pérez Calderón, Damaris Menéndez Bolaños, “Investigaciones en el Perú-Waka’, Guatemala”, Arqueología Mexicana núm. 137, pp. 32-37.

 

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