• 20-sep-2019

La zona de la boca costa en el Preclásico. Intercambio, interacciones y la antigua ciudad de Tak’alik Ab’aj

Christa Schieber de Lavarreda

La boca costa del Pacífico en Centroamérica es un corredor natural de comunicación propicio para el intercambio comercial y cultural, lo cual dio lugar al desarrollo de una de las zonas culturales más tempranas y con mayor diversidad de Mesoamérica. La antigua ciudad de Tak’alik Ab’aj es un ejemplo del rico espectro cultural de la región.

 

La estrecha franja que une a las partes de América del Norte y del Sur, denominada Centroamérica, está marcada por la cordillera centroamericana que corre como columna vertebral a lo largo del litoral del Pacífico. Paralelo a ella se desplaza el característico paisaje de la boca costa, fértiles laderas de esta cadena volcánica que descienden hacia la planicie del mar. El paisaje, a media altura  de estas laderas (aproximadamente 600 msnm), donde los ríos no son tan anchos ni las montañas y barrancos tan pronunciados que impidan cruzarlos, representa la ruta de paso más fácil para el desplazamiento humano desde el inicio de la historia mesoamericana hasta la actualidad. Hace 2 700 años pasaban los mercaderes en viajes de semanas, custodiados siempre a su paso por las ceibas, y por el espectáculo del horizonte zigzagueante de la cadena volcánica –detrás del cual aparece el sol en las mañanas–, y por la planicie costera, en cuya línea se hunde al anochecer en el mar. Esta ruta del Preclásico es como un collar de cuentas, con las ciudades situadas aproximadamente a cada 45 km (trayecto que se puede recorrer a pie en un día), formando parte de un elaborado sistema de intercambio a larga distancia, el cual pasaba por diversos pueblos y fronteras culturales, desde El Salvador hasta Chiapas, cruzaba el istmo de Tehuantepec, hasta llegar al Golfo de México. Esta ubicación estratégica de las ciudades coincidía con los núcleos donde se cruzaban los grandes ríos que bajan de la sierra montañosa y permiten el fácil acceso hacia el Altiplano. Los sitios arqueológicos de estas ciudades de la ruta son: El Jobo, Tak’alik Ab’aj, Chocolá, El Baúl (Guatemala) y Santa Leticia (El Salvador). Complementan la red las ciudades que representan la puerta de entrada a las serranías del Altiplano, situadas en los valles de la cordillera: Kaminaljuyú en el Altiplano Central, Chalchuapa en el Salvador y Chiapa de Corzo en México (fig. 2a). Este sistema de ciudades comerciales se identificaba con códigos culturales hegemónicos de cada época. Durante el Preclásico Medio (800-400 a.C.) predominaron las esculturas de estilo olmeca con expresión local, y en el Preclásico Tardío (400 a.C.-150 d.C.) las del estilo característico del sur del área maya. La antigua Tak’alik Ab’aj era un centro regional clave de este sistema de intercambio, cuyos variados y magníficos vestigios culturales reflejan la enorme prosperidad y alto grado de desarrollo alcanzado en el Preclásico en la boca costa del litoral del Pacífico.

 

La ruta comercial de Tak’alik Ab’aj

Los registros arqueológicos indican que Tak’alik Ab’aj no fue una pequeña villa que se desarrolló lentamente con el tiempo, sino que desde su fundación el asentamiento fue un centro comercial y ritual importante. Esto refuerza la concepción de que desde sus inicios formó parte del sistema de ruta comercial a larga distancia.

Con los mercaderes, además de los materiales preciados, como jadeíta, pirita de hierro, hematita, cinabrio, pigmentos de minerales, resinas para inciensos, pegamentos, hule, obsidiana, instrumentos de molienda, cacao, pieles, plumas de quetzal y de guacamaya, viajaban también las ideas, las que otorgaban a los productos fabricados con estos materiales un significado especial, sagrado. Cuanto más audacia y esfuerzo requería conseguir estos materiales y más laborioso y costoso resultaba elaborar los productos, más prestigio representaban y cimentaban el poder de quien los ostentaba.

A lo largo de la ruta se manifestaba la vibrante prosperidad económica y política del mundo del Preclásico: múltiples manifestaciones artísticas, adelantos tecnológicos y filosóficos, conocimientos de vanguardia. Florecieron los primeros reinos, poseedores de gran riqueza, estatus y poder.

 

El paisaje compartido

El patrón arquitectónico y el diseño urbano característico de la región de la boca costa del Pacífico incluían ciudades diseñadas para “anidar” en las terrazas naturales de las laderas volcánicas, imponentes escenarios para los centros ceremoniales orientados de norte a sur, para que el sol en su trayecto los cruce de este a oeste (fig. 2b). Los edificios, de gran tamaño aunque de poca altura, fueron construidos con núcleo de barro y revestidos con cantos rodados (fig. 2c). A esto se sumaba un elaborado patrón para el manejo del agua, que permitía su suministro y la evacuación de los excedentes. Todo esto es indicador del alto grado de desarrollo alcanzado en el Preclásico en esta zona, cuyos ejemplos más significativos fueron Tak’alik Ab’aj (fig. 4) y Chocolá.

 

Christa Ilse Schieber Göhring de Lavarreda. Arqueóloga, encargada del programa de investigación del Parque Arqueológico Nacional Tak’alik Ab’aj. Especialista en arqueología de la zona de la boca costa del litoral del Pacífico, y en el estudio y la conservación de la arquitectura de barro, la escultura y el arte lapidario del Preclásico.

 

Schieber de Lavarreda, Christa, “La zona de la boca costa en el Preclásico. Intercambio, interacciones y la antigua ciudad de Tak’alik Ab’aj”, Arqueología Mexicana núm. 134, pp. 57-61.

 

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