• 19-ago-2019

Las relaciones entre Tikal y Uaxactún. Investigaciones actuales

Oswaldo Gómez, Milan Kováč

Las antiguas ciudades mayas de Tikal y Uaxactún mantuvieron a lo largo de su historia buenas relaciones entre sí, posiblemente influidas por su relativa cercanía de tan sólo 19 km. Sin embargo, los avatares propios de cada asentamiento propiciaron, a lo largo del tiempo, diferencias considerables que determinaron una identidad propia.

 

En el origen, Uaxactún fue más importante que Tikal, como lo demuestran las obras arquitectónicas del Preclásico Tardío (400 a.C.-250 d.C.), entre las que sobresalen cuatro grupos triádicos, cuatro pirámides radiales, tres conjuntos astronómicos y un juego de pelota. Los palacios del llamado Grupo H, Norte y Sur, representan el auge artístico en la arquitectura y la escultura de las Tierras Bajas. Además, en el Grupo F se instaló un centro de poder denominado El Tiburón, con 32 m de altura y una base de 165 x 115 m, el edificio más grande del centro y noreste del Petén. La dinastía de Uaxactún fue fundada alrededor de 350 a.C., es decir 440 años antes que la de Tikal, fundada en 90 d.C. Sin embargo, en el Clásico (250-900 d.C.) Tikal predominó en toda la región y Uaxactún perdió su importancia política para siempre. Para 360 d.C. en Tikal hubo una sólida y próspera dinastía dirigida por el más venerado gobernante de la primera dinastía, Chak Tok Ich’aak I, promotor de las ciencias, la ideología y la construcción. Sin embargo, todo cambió dramáticamente en 378, cuando se registró “la entrada” de extranjeros procedentes del centro de México a la ciudad.  Ese mismo día murió Chak Tok Ich’aak I junto con su familia, y surgió un nuevo orden en Tikal, dirigido por un militar de Teotihuacan llamado Sihyaj K’ahk’. Por estrategia, los invasores no se instalaron directamente al frente del gobierno de las ciudades sino que nombraron aliados locales. En Tikal, un niño de padre teotihuacano y madre tikaleña fue nombrado gobernante, tutelado por Sihyaj K’ahk’. Esta situación duró hasta aproximadamente el año 600, cuando Teotihuacan decae y es abandonada. Después de un hiato, Tikal empezó su auge ya sin influencia externa y se convirtió en el centro de población más poderoso del mundo maya.

 

La Ciudad Antigua de Uaxactún

En 2016 se cumple un centenario del descubrimiento de Uaxactún y del inicio de las investigaciones. Desde entonces el sitio ha sido investigado por arqueólogos y mayistas de renombre, entre ellos Frans Blom, Sylvanus G. Morley, Oliver Ricketson, Lediard Smith y Juan Antonio Valdés. A pesar de ello, hay grandes sectores del sitio sin investigar, especialmente del Preclásico. Un nuevo proyecto, dirigido por Milan Kováč, de la Comenius University en Bratislava, Eslovaquia, se propuso completar los estudios. Así, por octavo año consecutivo se han excavado las partes desconocidas que están complementando nuestro conocimiento sobre esa importante ciudad maya. Lo que descubrimos ahora es que la ciudad tuvo dos núcleos distintos: uno en el Preclásico, que llamamos Ciudad Antigua (en su mayor parte ya nunca reocupado), y otro llamado Ciudad Nueva, donde se realizó la mayoría de las primeras investigaciones. Según el nuevo desciframiento de la Estela 3 de Uaxactún, que realizó el epigrafista Dmitri Beliaev, el rey que erigió la estela se presentó como el sucesor número 33 de la dinastía de Wak Kab’ Ajaw. La estela fue erigida en 507 d.C. Si tomamos en cuenta el promedio de duración del reinado de los señores mayas, la dinastía debió haber sido fundada alrededor del año 350 a.C. por “El Señor de Sexta Tierra”. En vista de que las investigaciones actuales en Uaxactún se dedican más al Preclásico, nos centraremos en Ciudad Antigua: el centro de los herederos tempranos del rey-fundador.

 

Cueva de los muertos

Es posible que la fundación de la Ciudad Nueva también se vinculara íntimamente con el pasado. En el centro del Grupo A se encontró una cueva denominada El Respiradero. En las recientes excavaciones, realizadas por la arqueoespeleóloga Fátima Tec Pool, se localizó en gran parte de la cueva únicamente cerámica del Preclásico Medio y del Preclásico Tardío. Varios tiestos fueron colocados intencionalmente en diferentes partes de la cueva, lo que podría indicar ciertos rituales funerarios. Las excavaciones confirmaron la presencia de huesos humanos de muchos individuos, la mayoría quemados o semiquemados. Los análisis de carbono 14 indican que los huesos más antiguos datan de hasta 700-600 años a.C., y los más recientes de 150 d.C. Esto podría explicar la ausencia de entierros en la Ciudad Antigua y confirmar la costumbre del Preclásico de enterrar muertos en las cuevas. Tal vez esa tierra sagrada donde descansaron los antepasados es la razón por la cual se construyó ahí el centro de la Ciudad Nueva.

 

El Grupo H Norte

Creemos que el Grupo H Sur fue ocupado por varias dinastías reales entre 300-50 a.C., y que luego el centro de poder se trasladó al Grupo H Norte hasta 150 d.C. Este grupo, que había sido excavado y que se encuentra justo en el centro de la Ciudad Antigua, llamó nuestra atención para realizar nuevas excavaciones. En la fachada del Grupo H Norte se encontraron dos mascarones de dimensiones considerables. Cada uno tuvo originalmente alrededor de 100 m2 y más de la mitad de los frisos se conserva hasta el día de hoy. Los mascarones conservados tienen rasgos felinos y miran al oeste, lo que podría simbolizar su relación con el inframundo. En la Plataforma Alta del mismo grupo, recientemente se excavó el Grupo Triádico y algunas partes de edificios laterales. Allí se descubrió un fragmento de estela con una inscripción del Preclásico. Probablemente se trata de la inscripción en monumento más antigua del mundo maya. De manera inesperada, los edificios de atrás tenían, originalmente, forma de tortuga, de la cual se conservaron varias partes, frisos y colores.

Frente al acceso del Grupo H Norte se encuentra la pirámide radial H-XV, la cual funcionó como observatorio, alineada con la pirámide principal, H-I, del Grupo Triádico. La alineación de estos edificios, los más significativos de todo el conjunto, se relaciona con salidas y caídas heliacas de la constelación de Orión, la cual en el pensamiento maya se presentó como un triángulo (o sea el fogón de la creación, representado en su imagen terrestre por los llamados grupos triádicos) o tortuga –imagen del ser primordial identificado en Orión, posteriormente representada por el dios Itzamk’anahk. Es impresionante ver el profundo conocimiento maya sobre astronomía, vinculado con la cosmología y la mitología. Esto se confirmó en la representación arquitectónica del Grupo Triádico y en las imágenes de una tortuga en un solo conjunto arquitectónico del Preclásico.

 

Un ritual de entronización

Hallazgos aún más sorprendentes fueron realizados muy cerca. El edificio H-XVI se encuentra un poco afuera del conjunto y a primera vista no parece interesante. Sin embargo, después de las excavaciones descubrimos en su fachada frontal un nicho lleno de ofrendas. Encima del nicho localizamos una estela, hoy ya bastante erosionada. Después de varios años de excavaciones en este lugar tan especial, se encontró una subestructura, de aproximadamente entre 100 a.C. y 100 d.C. En ella muy recientemente se descubrió un espacio rodeado por piedras grandes y en su centro un pozo sin relleno. En el fondo del pozo se encontró una ofrenda extraordinaria formada por artefactos de piedra verde y cubiertos con cinabrio. Había un hacha ceremonial, una cuenta de piedra, un animal fantástico y un cetro real en forma de perforador. Creemos que el hacha significa el poder político; la cuenta, el alma; el animal, el way o nagual del rey, y que el perforador desafilado en forma de cetro no pudo funcionar para una sangría ritual sino que simbolizaba el poder espiritual basado en ofrendas del sangre. Este cetro excepcional está grabado con 20 glifos muy tempranos, de los más antiguos del mundo maya. Tal inscripción nos habla de un rey del Preclásico y de su primer ritual de sangría, por medio del cual se entronizó como gobernante sagrado de Uaxactún. La olla en donde fue depositado el cetro dentro del pozo se menciona en el mismo cetro probablemente como “el recipiente de la sangre”. Con el descubrimiento anterior, podríamos complementar los rituales de entronización de los primeros reyes mayas representados en las paredes del cercano sitio de San Bartolo. Además, por su contexto y única fase constructiva del Grupo H Norte, es posible que el anterior mensaje lo dejara el mismo rey que construyó y habitó todo este conjunto arquitectónico monumental.

Se comprobó que después de 150 d.C., todo el núcleo del Preclásico de Uaxactún, es decir la Ciudad Antigua, fue despoblado durante guerras asociadas con la caída de El Mirador. En el Clásico Temprano el sitio se pobló de nuevo pero ya claramente bajo la sombra de su vecino Tikal. En un mascarón del Preclásico Tardío del Grupo H Sur se puede leer “Yax Ehb Xook”. Éste es el nombre del fundador de la dinastía tikaleña, y aunque existen otras posibilidades, la más emocionante nos indicaría que el fundador de la dinastía de Tikal provino de la antigua dinastía de Uaxactún. Eso explicaría la estrecha relación de ambas ciudades en toda la historia futura, lo cual es más creíble que la idea de una hegemonía permanente de Tikal respecto a Uaxactún.

 

Oswaldo Gómez. Arqueólogo por la Universidad de San Carlos de Guatemala. Investigador del Proyecto Atlas Arqueológico de Guatemala. Jefe de los Proyectos Templo I, Templo V y Plaza Siete Templos de Tikal. Coordinador de la Unidad Técnica del Parque Nacional Tikal. Administrador del Parque Arqueológico Quiriguá.

Milan Kováč. Doctor en historia de las religiones por la Universidad Comenio en Bratislava (UCB), Eslovaquia. Director de Departamento de Religiones Comparativas, UCB. Director del proyecto arqueológico regional Uaxactún, Instituto Eslovaco de Arqueología e Historia. Director del Centro de Estudios Mesoamericanos, UCB.

 

Gómez, Oswaldo, Milan Kováč, “Las relaciones entre Tikal y Uaxactún. Investigaciones actuales”, Arqueología Mexicana núm. 137, pp. 38-45.

 

Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:

http://raices.com.mx/tienda/revistas-los-mayas-del-peten-AM137