• 25-ene-2020

Los primeros estudiosos de la iconografía prehispánica

Beatriz de la Fuente

Los trabajos de investigadores como Herbert Spinden, Alfonso Caso
y Miguel Covarrubias, no sólo produjeron notables avances en la interpretación de las manifestaciones iconográficas prehispánicas, sino que señalaron las premisas metodológicas en que hoy en día se basa su estudio.

 

La iconografía es un método de estudio propio de la historia del arte cuyo objetivo
es analizar y discernir sobre los temas representados en distintos objetos de arte. Para ello, éstos se estudian bajo variados enfoques, que van del elemental reconocimiento visual a la más compleja interpretación contextual y cultural. Esos objetos son el centro de las investigaciones de la historia del arte; sin embargo, en la práctica el interés y el ejercicio de la metodología iconográfica se han extendido a otros profesionales y aficionados. El método ortodoxo fue propuesto por Erwin Panofsky en su Studies in Iconology 0939), método que, apoyado en los textos, se basa en el reconocimiento de los temas representados en el arte de Occidente. No obstante, debe señalarse que gran parte de la historia prehispánica carece de textos, y que cuando éstos existen (por ejemplo, en el mundo maya y parcialmente en el mexica) no necesariamente están relacionados con lo representado.


Los primeros esbozos por hacer iconografía, no ortodoxa sino simplemente intuitiva, aparecen desde la conquista española, cuando la mayoría de los objetos que se conservaban eran lo que hoy llamamos "artísticos” y se procuraba entender su significado. Así, de acuerdo con las ideas dominantes, los “ídolos” fueron considerados objetos de Satán o demoniacos, en un primer intento por etiquetarlos con base en su contenido.

Tiempo después, en el siglo XIX, Alfredo Chavero en su Historia antigua y de la conquista - parte de la obra colectiva México a través de los Siglos, sostuvo la idea de que las cabezas colosales olmecas representaban a la raza etiópica o negra, identidad que se estableció a partir de la calificación de un atributo que, desde luego, era falso.

Desde principios del siglo XX ha habido intentos importantes por explicar el contenido de las representaciones del extenso universo de los mayas. Así, cabe recordar el trabajo de H.J. Spinden titulado A Study of Maya Art (1913), en el que se reconocen tres temas fundamentales: las imágenes antropomorfas, las zoomorfas y las de deidades, categorías en las cuales se han apoyado estudiosos subsecuentes. Dentro de los estudios mayas, este punto de partida condujo, mediante los trabajos de Tatiana Proskouriakoff (1950, 1960, 1963 y 1964) y de Heinrich Berlín (1950, 1953), a la identificación de nombres de personajes y sitios. En dos libros esenciales sobre metodología iconográfica en Mesoamérica: The Iconography of the Art of Teotihuacan (1967) y Studíes in Classic Maya Iconogmphy (1969), el historiador del arte George Kubler definió una nueva experiencia iconográfica en la cual no necesariamente se utilizan los textos, y en la que se obtienen conclusiones relevantes en cuanto al inventario temático de las imágenes. Así, se refiere a ceremonias dinásticas e imágenes rituales, y a signos precisos en la lectura e interpretación de la escena o icono en cuestión.

Debo mencionar brevemente a dos notables historiadores e iconógrafos mexicanos que incursionaron exitosamente en el campo de la comprensión temática y cultural de los iconos precolombinos. Me refiero a Alfonso Caso y Miguel Covarrubias, quienes demostraron su capacidad visual y su conocimiento para identificar el estilo y la significación panicular de muchísimos objetos de diversos pueblos del pasado mesoamericano. Alfonso Caso leyó e interpretó innumerables piezas aparecidas en manuscritos pintados (códices) o encontradas en espacios ceremoniales y funerarios: objetos de piedra, barro, hueso y materias preciosas corno el oro procedente de Oaxaca, inagotable región de tesoros prehispánicos. Asimismo, en otras antiguas regiones mexicanas también aplicó su conocimiento para reconocer las piezas que aún se conservan.

 

Beatriz de la Fuente. Doctora en historia por  UNAM. Investigadora emérita del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM y del SIN (CONACYT). Miembro del Colegio Nacional y académica de número de la Academia Mexicana de la Historia.

 

de la Fuente, Beatriz, “Los primeros estudiosos de la iconografía prehispánica”, Arqueología Mexicana núm. 55, pp. 36-39.

 

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