Miradas distintas para estudiar el paisaje acuático

Eduardo Corona M. y Luisa Villani

El mundo acuático es fundamental para la vida en la Tierra al cumplir diversas funciones: es un regulador climático, productor de oxígeno y alimento, y un sustento para la economía y la sociedad desde la antigüedad hasta el presente. México es un país rico en diversidad biológica y cultural, de hecho, aunque se nos olvida, está considerado entre una decena de países del planeta que se denominan megadiversos.

En el mundo acuático tenemos registrada parte de esa diversidad y no hemos alcanzado a contarla toda. En el pasado remoto, el agua permitió la evolución de diversas formas de vida, desde microorganismos hasta grandes plantas y animales; ahora los estudios paleontológicos nos muestran que el territorio del actual México fue una región donde se dio una gran diversificación de peces y animales marinos.

Las interacciones de los pueblos antiguos del actual México fueron diversas, muchas de ellas develadas a partir de los estudios de arqueozoología, mediante la identificación anatómica, y luego mediante una serie de análisis derivados, basados en el conocimiento del nicho alimentario, del comportamiento de los organismos, del estudio detallado de la deposición de los restos en los sedimentos excavados, o bien de evidencias indirectas como son las representaciones pictográficas, a los que se suman el uso de tecnologías cada vez más sofisticadas, como la datación, los análisis geoquímicos y el análisis de moléculas orgánicas, como las proteínas y los ácidos nucleicos.

Estas interacciones siguen y se preservan en el presente, como se revela con la evidencia etnográfica. El mundo acuático y sus organismos se mantienen como algo esencial para la vida y la subsistencia cotidiana de los pueblos, así como en los imaginarios y las prácticas sociales, donde diversas entidades habitan en esa cosmovisión, como representación de la vida.

Actualmente, el mundo acuático se valora por sus efectos en la regulación del clima, la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la generación de energía y el sustento de millones de personas a través de la pesca y el turismo, pero también es altamente vulnerable al enfrentar serias amenazas por el cambio climático y la contaminación. Ese mundo complejo, diverso en lo natural y lo cultural, fue lo que nos motivó a convocar a una serie de especialistas para que nos mostraran una visión caleidoscópica del mundo acuático.

Eduardo Corona M. Doctor por la Universidad Autónoma de Madrid e investigador del Centro INAH Morelos. Miembro del SNI-SECIHTI. Investiga la biodiversidad del pasado y su relación con la bioculturalidad, con estudios paleontológicos y etnobiológicos en el Cuaternario.
Luisa Villani. Doctora en estudios mesoamericanos, UNAM. Becaria posdoctoral del Conacyt en el Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM.

Tomado de Eduardo Corona M., Luisa Villani, “Miradas distintas para estudiar el paisaje acuático”, Arqueología Mexicana, núm. 196, pp. 34-35.