• jueves, 24 de mayo de 2018

Proyecto Río Verde. Costa de Oaxaca

Arthur A. Joyce, Sarah B. Barber

Las primeras aldeas agrícolas de Oaxaca se asentaron en el valle del bajo río Verde desde 1900 a.C. El ambiente costero contribuyó al surgimiento de una cultura regional bien definida con poderosas ciudades tales como Río Viejo y Tututepec, donde reinó el famoso señor  mixteco 8 Venado, Garra de Jaguar.

 

El valle del bajo río Verde se localiza al suroeste de Oaxaca, en la región de la costa. Desde 1986 el Proyecto Arqueológico Río Verde ha llevado a cabo investigaciones sobre la ecología humana y la historia prehispánica de la región. Evidencia de presencia humana data desde hace más de 4000 años, cuando la región del bajo río Verde fue habitada por campesinos recolectores itinerantes. Varios siglos después se fundó una de las primeras aldeas agrícolas sedentarias de México. A lo largo de los siguientes tres milenios se incrementó la población, así como la complejidad social, lo que dio como resultado el desarrollo de poderosos centros urbanos, primero en Río Viejo y después en Tututepec. Esta última llegó a ser una de las ciudades con mayor influencia en el sur de México, hasta antes de la llegada de los españoles. A lo largo de la extensa historia de la región, el ambiente costero proveyó de ventajas económicas tanto en recursos alimenticios como en bienes exóticos. Sin embargo, la ecología de la región no era estable y nuestra investigación ha encontrado pruebas de grandes cambios ambientales. En este artículo resumimos la investigación arqueológica y paleoecológica existente para demostrar cómo el medio ambiente costero del valle del bajo  río Verde fue tanto ventajoso como adverso para las comunidades antiguas.

 

Paleoecología y primeros asentamientos

El río Verde corre desde un estrecho valle en la Sierra Madre del Sur hacia una amplia planicie de desagüe costero, a casi 20 km del océano Pacífico. Una de las razones por las cuales la región fue atractiva para los antiguos pobladores es que el medio ambiente costero les brindó recursos ricos y diversos. La planicie costera del desagüe del río Verde es extremadamente fértil, y hoy en día se encuentra entre las regiones más productivas del estado de Oaxaca. Huesos de animal y conchas que fueron recuperados en los sitios arqueológicos muestran que el río, las lagunas, el mar y, sobre todo, los estuarios, fueron ampliamente utilizados. Peces, mariscos y aves fueron explotados por los pueblos antiguos. Excavaciones de áreas para extraer sal, así como documentos de la época colonial temprana, demuestran que la sal también era un recurso importante para la gente de la costa. El ambiente del bajo río Verde no solo proveía las necesidades esenciales para vivir sino también bienes tan preciados como la concha, usada para hacer ornamentos como collares y orejeras, así como el algodón, la tinta púrpura, y el cacao. Estos productos fueron intercambiados frecuentemente con otros lugares de México, incluyendo el valle de Oaxaca y la Cuenca de México.

Sin embargo, investigaciones paleoecológicas hechas en colaboración con el geólogo Ray Mueller y el paleoecologista Michelle Goman muestran que el medio ambiente de la región era diferente antes de 100 a.C. Estudios geológicos indican que hace 5 000 años el río Verde era menos caudaloso y su planicie aluvial era más pequeña. Esta última, al igual que hoy en día, era la parte más fértil del valle para la agricultura. Además, muestras de sedimento extraídas de la Laguna Pastoría muestran que las barreras naturales que separan los estuarios y el mar aún no se habían formado. La costa cercana al río Verde debió haber sido una bahía abierta, distinta a la que vemos hoy. Tales descubrimientos permiten suponer que en aquellos tiempos la producción agrícola y el acceso a recursos de los estuarios eran significativamente menores.

Alrededor de 1500 a.C. el medio ambiente de la región empezó a cambiar, aproximándose más a las condiciones modernas. Estos cambios se originaron probablemente a más de 150 km al norte, en el valle de Nochixtlán, donde se encuentran los límites superiores del río Verde. Las investigaciones geoarqueológicas emprendidas en colaboración con Mueller y Aleksander Borejsza muestran un aumento de la erosión cuando se incrementó la población del lugar y se expandió la agricultura, alrededor del año 2000 a.C. El aumento de agua y sedimentos que llegaron al río en el valle de Nochixtlán fue acarreado por el caudal y depositado a lo largo de la desembocadura en la costa. Esto provocó una ampliación del área fértil para la agricultura en el bajo río Verde y contribuyó a la formación de barreras que, a la larga, formarían los estuarios costeros. Nuestra evidencia geológica muestra que entre 400 y 100 a.C. los estuarios ya estaban formados, y que el río y su área de inundación eran muy parecidos a los actuales. Si bien los cambios ambientales fueron ventajosos para los habitantes de la región, también acarrearon inundaciones estacionales que tal vez explican la construcción de las grandes plataformas residenciales en los sitios de la planicie aluvial durante esos siglos.

La evidencia más temprana de pobladores de la región del bajo río Verde data del fin del periodo Arcaico, después de 2800 a.C., aproximadamente, antes de que los cambios ecológicos fueran definitivos. Evidencia paleobotánica de las muestras de sedimentos de Laguna Pastoría indican que en ese periodo los pobladores hacían cultivos de roza y quema en partes de selva. La Consentida es el sitio arqueológico más antiguo descubierto en la región y data de principios del Preclásico Temprano, y probablemente se remonte hasta 1900 a.C. Excavado por Guy Hepp, el sitio se localiza cinco kilómetros hacia el norte del océano Pacífico y se trata de un montículo que fue incrementando su tamaño en el curso de varios siglos. El sitio incluye algunas de las evidencias más antiguas sobre la cerámica en Mesoamérica, los pueblos sedentarios y la dependencia del cultivo del maíz. Las decoraciones incisas en algunas vasijas de cerámica son similares a las que se hicieron en la cultura de Occidente en la costa del Pacífico, lo cual nos hace suponer el posible intercambio o alguna relación a lo largo de la costa desde tiempos tempranos, que tal vez implica el uso de canoas.

 

• Arthur A. Joyce. Doctor en antropología por la Universidad de Rutgers. Profesor en antropología de la Universidad de Colorado, en Boulder. Sus estudios incluyen investigaciones arqueológicas y paleoambientales multidisciplinarias en Oaxaca, particularmente en las antiguas sociedades complejas del bajo río Verde.

 •Sarah B. Barber. Doctora en antropología por la Universidad de Colorado, en Boulder. Profesora asociada de antropología a la Universidad de Florida Central, en Orlando. Especialista en arqueología de Oaxaca. Sus intereses incluyen el origen de los estados antiguos y el papel del medio ambiente costeño en el intercambio.

 

Joyce, Arthur A. , Sarah B. Barber, “Proyecto Río Verde. Costa de Oaxaca”, Arqueología Mexicana núm. 147, pp. 46-51.

 

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