• 20-sep-2019

Tízoc, “El que hace sacrificio” (1481-1486)

Su nombre significa “el que hace sacrificio”, aunque otras alternativas serían “el que hace penitencia”, “el que sangra”. Comúnmente se le representa con una pierna que muestra cicatrices, aunque también se le encuentra como una piedra atravesada por una púa de maguey o un hueso. No se tiene noticia cierta de su fecha de nacimiento. Fue nieto de Moctezuma Ilhuicamina –su madre era hija de este tlatoani– y su padre, Tezozómoc, era hijo de Itzcóatl, el cuarto gobernante mexica. Era hermano de Axayácatl, su antecesor, y de Ahuítzotl, quien lo remplazó en el trono.

 

A pesar de recibir de su antecesor un imperio pujante y en plena expansión, Tízoc es considerado el menos eficaz de los tlatoque mexicas en cuanto a éxitos militares se refiere. No sólo realizó pocas y limitadas campañas, sino que sufrió derrotas inconcebibles en épocas previas. Fue tal el descontento con la pobreza de sus resultados, que su reinado resultó el más corto de los señores anteriores a la llegada de Cortés, con una duración de tan sólo cinco años.

Según algunas versiones, a la muerte de Axayácatl el trono de Tenochtitlan fue ofrecido a Tlacaélel, pero éste lo rechazó. Que esto haya sido así es poco probable pues su influencia había decaído un tanto desde el reinado de Axayácatl y era bastante viejo para el momento de la elección del nuevo tlatoani . Tízoc, que, como algunos de sus antecesores, había ostentado el cargo de tlacochcálcatl  bajo el mando del rey fallecido, parecía una mejor opción por su ascendencia –era hermano de Axayácatl– y por su experiencia en asuntos militares.

Como lo hicieron algunos de los tlatoque  previos, Tízoc emprendió una campaña inaugural en la región de Itzmiquilpan y Metztitlan, cuyo propósito principal era la captura de enemigos que se sacrificarían durante la ceremonia de investidura. La elección del objetivo no fue la más adecuada; esos pueblos gozaban de una posición que no obstante su inferioridad les permitía resistir adecuadamente, y al final de cuentas aunque los mexicas proclamaron su victoria perdieron 300 guerreros y regresaron a Tenochtitlan con 40 prisioneros.

Dos años después de su coronación, Tízoc emprendió una campaña hacia la costa del Golfo para someter a pueblos que se habían rebelado, una situación que se repetiría pues los tributarios buscaban sacar ventaja de la aparentemente escasa capacidad militar de Tízoc.

En contraparte a sus escasos blasones militares, Tízoc introdujo algunas reglas respecto a la obtención de méritos; por ejemplo, en adelante sólo recibirían la máxima insignia guerrera quien capturara a un soldado de Huexotzingo, famosos por su destreza. En realidad era una manera de controlar el creciente aumento de guerreros que ascendían en la escala social merced a sus méritos en batalla.

Claramente, la política de Tízoc, dirigida más a someter rebeliones que a acrecentar el poderío mexica, causó el descontento de la nobleza de Tenochtitlan. El gobernante murió antes de sobrepasar los cinco años de su reinado, con mucha probabilidad a manos de su propia corte, cuyos miembros lo habrían envenenado.

Tomado de Enrique Vela, Arqueología Mexicana, Especial 40,  Los tlatoanis mexicas. La construcción de un imperio.

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