• 27-may-2020

Vida cotidiana y actividad ocupacional a través de los huesos

Gerardo Valenzuela Jiménez

El estudio de las lesiones en el esqueleto permite a la antropología física no sólo reconocer las probables actividades ejercidas por los individuos en un contexto arqueológico, sino también identificar a personas en casos de investigación forense.

 

La cotidianidad es definida como la organización, día tras día, de la vida individual de los hombres y de las mujeres; la reiteración de sus acciones vitales se fija en la repetición de cada día, en la distribución diaria del tiempo; toda organización social tiene su propia vida cotidiana. Hombres y mujeres, sea cual sea su lugar en la escala social, participan de esa vida diaria, repetitiva, que produce a la sociedad en su conjunto.

De tal manera que el quehacer diario de las personas comunes en su vida personal, sea cual sea su actividad, determina una cotidianidad, a veces no percibida por las propias personas, de la cual derivan roles y estatus dentro de las sociedades. Normalmente lo que pasa desapercibido y a lo que se le otorga la menor importancia se le conoce como lo cotidiano, y se compone de repeticiones y acciones en el trabajo y fuera del él, movimientos mecánicos (de las manos y del cuerpo) durante horas, días, semanas, meses y años; repeticiones lineales y repeticiones cíclicas (Lau, 1993).

La actividad ocupacional sería sólo una parte de la vida cotidiana, y se refiere a la serie de procedimientos prácticos realizados por un individuo que requieren de habilidad física o destreza manual para obtener un bien para su subsistencia, ya sea para autoconsumo, intercambio, obsequio o ventas a terceros.

 

Antropología física

 

Entre los objetivos de la osteología antropológica se encuentra el estudio de las marcas de actividad ocupacional. Este tipo de investigaciones busca la reconstrucción de las poblaciones antiguas con la finalidad de interpretar el modo de vida y la organización social que condicionan a los individuos. El investigador pone énfasis en el análisis de las marcas músculo-esqueléticas presentes en los huesos y en el conocimiento del contexto arqueológico e histórico que muestre la probable actividad realizada en vida por los integrantes de esas poblaciones.

Con el paso de los años, esta línea de investigación ha adquirido mayor importancia dentro de la antropología física, y gracias a los trabajos de diversos autores se han elaborado nuevos conceptos y técnicas de análisis (Valenzuela, 2004).

Para realizar las diferentes actividades ocupacionales se necesita un tipo específico de habilidades y esfuerzos; en consecuencia, en el esqueleto humano se refleja, de distintas maneras y al cabo de muchos años, la práctica de esa actividad. Aunque el sistema esquelético haya alcanzado su madurez, el hueso continúa remodelándose a lo largo de la vida y adapta sus propiedades a las demandas mecánicas ejercidas sobre él. En respuesta al movimiento inducido por los grupos musculares, el esqueleto humano responde con una serie de transformaciones en su morfología. La biomecánica estudia la física del movimiento humano, en el que se integran las fuerzas producidas por el cuerpo y las fuerzas que actúan sobre él, así como las consecuentes modificaciones o deformaciones que éste sufre. Al encontrarse bajo constantes esfuerzos durante un largo tiempo, los músculos pueden provocar lesiones en los huesos. La permanencia en una misma postura por tiempo prolongado también puede provocar lesiones, ya que las articulaciones se encuentran bajo tensión. Las lesiones pueden reflejarse en sitios de inserción muscular muy marcada, en excrecencias óseas e incluso en perforaciones en los huesos. Esta respuesta del hueso ante tal esfuerzo produce lo que se conoce como marcas de ocupación (Hawkey y Merbs, 1995; Kennedy, 1989).

 

Valenzuela Jiménez, Gerardo, “Vida cotidiana y actividad ocupacional a través de los huesos”, Arqueología Mexicana núm. 92, pp. 78-81.

 

• Gerardo Valenzuela Jiménez. Antropólogo físico por la ENAH. Candidato a maestro en antropología por la UNAM. Investigador en la Dirección de Antropología Física del INAH. Se especializa en marcadores de actividad ocupacional en poblaciones desaparecidas.

 

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