• 21-nov-2019

Xiuhtépetl, Xalliquéhuac, Popocatépetl

Manlio Barbosa Cano

Según la taxonomía náhuatl, el Popocatépetl ha pasado por diversas fases: Xiuhtépetl (erupción de lava), Xalliquéhuac (arena que vuela) y Popocatépetl (montaña humeante). Para conocer, predecir y prevenir la actividad del volcán, debe aprovecharse el aporte de la ciencia moderna, así como el de la ciencia indígena.

 

El 21 de diciembre de 1994 el volcán Popocatépetl entró en un nuevo ciclo de actividad eruptiva, lo que dio origen a una gran variedad de reacciones entre la población que habita en las áreas cercanas. Los habitantes de las faldas fueron los más tranquilos, a diferencia de los moradores de la ciudad de Puebla, quienes se hallaron de pronto frente a una grave amenaza. A partir de esa fecha el volcán ha pasado por varios ciclos de menor o mayor actividad, como la de finales de abril de 1997, cuando arrojó algo de lava fuera del cráter. Los especialistas que han estado estudiando el volcán no han asegurado que vaya a darse una erupción de fuego de gran magnitud, pero tampoco la han descartado. Desde 1990, Alejandro Rivera señaló el riesgo, con una extraordinaria capacidad predictiva:

Estudios basados en modelos matemáticos cuyos parámetros se han tomado de exploración directa del Popocatépetl e intercambio con otros científicos, revelan la preocupante situación de que el Popocatépetl podría entrar en una fase de gran actividad a mediados del próximo decenio... [lo que] permite alertar y sugerir la pronta intervención de las autoridades académicas, civiles y especialistas para desarrollar un plan... y no esperar improvisaciones que suelen desembocar en lamentables errores (1991, pp. 341 y 399).

Rivera publicó una cronología, que se muestra en este artículo, de las erupciones del volcán, y algunas dependencias, a raíz de la erupción, dieron a conocer otras en los medios de difusión locales. Al compararlas encontré que en ninguna de ellas están citados los fenómenos telúricos registrados en los códices prehispánicos, por lo que es necesario darlos a conocer para tener una mejor comprensión de la actividad del volcán.

En tres de esos códices encontramos información al respecto: en el Códice Huamantla  –en donde aparecen los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, el primero con grandes fumarolas– y en los códices Telleriano-Remensis y Vaticano A , en los que se consigna información sobre sismos, escala de intensidad de éstos, caída de meteoritos, así como actividad volcánica ya sea con erupción de fuego o erupción de humo. En algunos casos, quien anotó la traducción de los datos al español cometió errores numéricos.

 

Registro de actividad sísmica

 La incidencia de sismos fue representada mediante el ideograma ollin , que significa “movimiento” y que está constituido por dos tiras que se unen en el centro, en donde se halla un círculo. Este ideograma se encuentra también en el centro de la Piedra del Sol o Calendario Azteca. En los códices mencionados el ollin  fue dibujado dentro de un cuadrete punteado, que simboliza la tierra. Algunos folios tienen anotaciones en español del siglo XVI .

Según José Corona Núñez, comentarista de los códices, la representación de los sismos incluye también una escala de intensidad. El registro se realizó mediante el dibujo de líneas dentro del cuadrete donde se halla el ideograma ollin.  Cuando no se dibujó ninguna, el sismo correspondería a la escala menor, es decir, uno; el dibujo de una establece dos bandas dentro del cuadrete, lo que da una escala de dos, y así sucesivamente, hasta seis, que fue el de mayor intensidad registrada. Esta escala, puesta en práctica al menos mil años antes que la de Richter, actualmente en uso, coincide sorprendentemente con ésta en forma casi total en la gradación. Cuando la incidencia fue mayor a uno, se anotó cuántos sismos ocurrieron.

El dibujo de una piedra de la cual sale humo es incuestionablemente la representación de la caída de un meteorito, fenómeno que tampoco podría confundirse con la erupción volcánica, cuyo registro fue realizado con toda claridad y precisión.

En la lengua náhuatl los cometas fueron llamados xihuitli  y se registraban sus apariciones, como la que ocurrió en el año matlactli calli , 10 casa, correspondiente a 1489, que aparece en el f. 39v del Códice Telleriano-Remensis.

 Los eclipses de Sol fueron representados mediante un sol radiante en medio de un círculo, o con el mismo sol radiante junto a un cuadrete con estrellas.

 

Manlio Barbosa C. Candidato a doctor en antropología por la ENAH. Investigador del Centro INAH Puebla. Profesor en el Colegio de Antropología Social en la BUAP.

Barbosa C., Manlio, “Xiuhtépetl, Xalliquéhuac, Popocatépetl”, Arqueología Mexicana núm. 41, pp. 62-67.

 

Texto completo en la edición impresa. Si desea adquirir un ejemplar:

http://raices.com.mx/tienda/revistas-calendarios-prehispanicos-AM041