• 4-dic-2020

Xochimilco, Patrimonio de la Humanidad

Enrique Vela

Presentación

Xochimilco es un lugar extraordinario, paseo de lujo para los habitantes de esta gran ciudad, que ahí se encuentran como si se cruzara un umbral a una época muy antigua, cuando la zona que ocupa ahora la ciudad de México era una de lagos, ríos y verdor.

Xochimilco recibe su nombre por la tribu de los xochimilcas, que llegó a ocuparla en la época que otros grupos como los mexicas arribaron a la Cuenca de México. El vocablo significa “en el campo de las flores” o “en el terreno cultivado de flores”, como pocos adecuado para el lugar que nombra. Durante siglos y aún hoy, Xochimilco ha surtido de colores y verdor a la ciudad.

Sin duda Xochimilco es un lugar que se merece todas las flores que se le echan. Aun hoy en día, en medio de una feroz arremetida de ese monstruo de la época contemporánea que es el crecimiento urbano sin control ni orden alguno, conserva multitud de cualidades que le hacen un lugar único no sólo en el ámbito de la ciudad de México, sino como se decía hace algunos ayeres, en el concierto mundial.

Tiene méritos a tal grado, que se encuentra entre los primeros sitios mexicanos que fueron considerados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, categoría que lo distingue como un bien de valores excepcionales, y que a la vez impone la responsabilidad de procurar su conservación en beneficio de todos. La relevancia de Xochimilco es producto de una afortunada suma de valores únicos que lo mismo incluye atributos naturales que históricos y culturales.

La región de Xochimilco representa uno de los muy pocos reductos del antiguo sistema de lagos que caracterizaba a la Cuenca de México, en la cual perviven algunas especies vegetales y animales que la modernidad ha extinguido en otras zonas de la ciudad; Xochimilco ha sido, y aún lo es, un atingente proveedor de agua para la metrópoli.

A la vera del pueblo se localiza una amplia extensión cubierta por chinampas, un sistema agrícola que era altamente apreciado por sus vecinos en la época prehispánica y que no dejó de causar asombro entre los primero españoles venidos a estas tierras. Es de notar que en un contexto en el que múltiples prácticas fueron seriamente modificadas, si no es que borradas, tras la conquista, ese sistema permaneció a lo largo de la Colonia y aunque experimentó adaptaciones a los nuevos instrumentos y técnicas disponibles, en lo fundamental conservó su vocación y su papel como almácigo de la vida cotidiana de los habitantes de Xochimilco.

Los pueblos de la delegación de Xochimilco, en su gran mayoría establecidos en los mismos lugares que ocupaban en la época previa a la conquista, poseen también valores que contribuyen a la relevancia de la región, y en ellos se encuentran templos y algunas edificaciones civiles de los siglos coloniales.

Pero tal vez el rasgo que más llama la atención de los pueblos de Xochimilco está en el hecho de que, a pesar de los mencionados embates de la urbanización –con su consecuente debilitamiento del tejido social–, sus habitantes se las han sabido arreglar para conservar y aún podríamos decir enriquecer, tradiciones culturales que si bien se expresan en el marco de la religión católica encuentran sus raíces en prácticas propias de la época prehispánica, la más notable de las cuales es la del Niñopa. Entre los habitantes de Xochimilco uno se encuentra ante un grupo profundamente orgulloso de su pasado, dispuesto a preservarlo por la mejor de las vías posibles que es conociéndolo; a ellos está dedicada esta edición especial de Arqueología Mexicana.

En las páginas siguientes el lector se encontrará con un recorrido esencialmente gráfico sobre la historia de Xochimilco, que va de los acontecimientos de la época prehispánica –que, vale la pena señalarlo, se remontan más allá de las llegada de los xochimilcas– a la región en el Posclásico Temprano, pasando por época colonial y los siglos XIX y

XX. A lo largo de esas páginas hemos dispuesto una amplia variedad de imágenes que dan cuenta de la evolución histórica de la región, algunas de ellas publicadas por primera vez y otras tantas también de primera aparición en una obra de gran tiraje.

Además de una relación de las fiestas que se llevan a cabo en distintos puntos de la delegación –y una breve descripción de dos de las más conocidas: la del Niñopa y la de “La flor más bella del ejido”–, incluimos en la parte final una breve guía de viajeros a Xochimilco, que permitirá al interesado conocer no sólo los canales que son surcados por las muy populares y pintorescas trajineras, sino además una buena cantidad de templos, museos, una zona arqueológica, bosques y parques.

Xochimilco en la época prehispánica

25000-2500 a.C. Desde épocas anteriores a esta fecha, en la región de Xochimilco habitan animales como el mamut, el mastodonte y el bisonte. Como otros lugares de la Cuenca de México, el área de Xochimilco presenta condiciones ambientales adecuadas para la presencia de grupos nómadas de cazadores- recolectores.

2500 a.C.-200 d.C. (Preclásico). El área es ocupada por grupos de agricultores que se asientan en aldeas. Paulatinamente, algunas van adquiriendo mayor tamaño que otras y se benefician del comercio tanto al interior de la región como con otras zonas. El volcán Xitle hace erupción con graves consecuencias para el sur de la Cuenca de México. Al parecer, la ribera del lago de Xochimilco queda despoblada.

200-650 d.C. (Clásico). Como el resto de la Cuenca de México, la zona de Xochimilco queda bajo el influjo de Teotihuacan, ciudad que concentra a la mayoría de la población de la época. Es posible que para ese entonces los asentamientos de la región de Xochimilco fueran parte del sistema de aprovisionamiento de alimentos y otros bienes de la gran metrópoli.

650-900 d.C. A la caída de Teotihuacan las otras regiones de la Cuenca, como Xochimilco, experimentan un proceso de crecimiento poblacional y se da un reacomodo en las relaciones políticas y comerciales. En las orillas del lago de Xochimilco comienza –de acuerdo con datos arqueológicos recuperados en San Gregorio, Xochimilco y Tepepan– la construcción y utilización intensiva de chinampas.

900-1200 d.C. (Posclásico Temprano). Según las fuentes históricas, los xochimilcas fueron parte de las tribus nahuas que migraron al Centro de México desde el norte, y eran guiados por un señor llamado Huetzalin, según algunas fuentes, o por Quilaztli, según otras. Al llegar a la Cuenca de México, los xochimilcas se asentaron sucesivamente en Tlacotenco, Santa Ana y Milpa Alta, para finalmente ocupar el Cerro Cuailama (Santa Cruz Acalpixca). A partir de esta época y durante el resto del Posclásico se da la mayor expansión en el sistema de chinampas en el lago de Xochimilco.

1200-1521 d.C. (Posclásico Tardío). Xochimilco se convierte en un asentamiento de grandes dimensiones y de importancia, en buena parte gracias a la alta productividad que permitía el cultivo en su extenso sistema chinampero. Xochimilco es el centro rector del sur de la Cuenca de México, región que registra un notable incremento poblacional. El área cubierta por chinampas alcanza una extensión de 12 000 ha. Xochimilco controla una amplia región que se extiende al actual estado de Morelos y hasta Tochimilco, en Puebla.

1352 ca. Los xochimilcas se mudan al islote de Tlilan, en lo que ahora es el centro de Xochimilco.

375-1395. Gobierno del tlatoani mexica Acamapichtli. Xochimilco es conquistado por los mexicas por encargo de los tepanecas de Azacapotzalco.

1427-1440. Gobierno de Itzcóatl en Tenochtitlan. Xochimilco es conquistado y sus tierras repartidas entre la nobleza mexica.

1460-1477. Reinado de Xihuitltémoc en Xochimilco.

1477-1490. Reinado de Ilhuicaminatzin en Xochimilco.

1490-1506. Reinado de Tlicoyahualtzin en Xochimilco.

1506-1521. Reinado de Xichuitltémoc en Xochimilco.

Basado en Peralta, 2011

 

Enrique Vela. Arqueólogo por la ENAH, editor, desde hace 30 años trabaja en el ramo editorial.

Vela, Enrique, “Xochimilco, Patrimonio de la Humanidad, Presentación”, Arqueología Mexicana, edición especial, núm. 43, pp. 8-13.

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