• domingo, 24 de junio de 2018

Azcapotzalco, Tenochtitlan y Tlacopan. Tres siglos de encuentros y desencuentros

María Castañeda de la Paz

En el presente artículo veremos cómo Itzcóatl (1428) marcó un antes y un después en la Cuenca de México al llegar al poder de Tenochtitlan y proclamar a su pueblo descendiente de los culhuas-toltecas. No destruyó Azcapotzalco pero sí castigó duramente a la capital tepaneca, mientras Tlacopan y Tliliuhcan cerraban filas en torno a Tenochtitlan. Vistas las cosas de esta manera, se entiende el porqué del desesperado golpe de Estado encabezado por Maxtla.

 

Azcapotzalco, origen de la nobleza

Según varios documentos, la Cuenca de México estaba habitada por gente tolteca, cuando entre 1000 y 1250 d.C. se vio sorprendida por la llegada de varios grupos chichimecas procedentes del norte. A los toltecas se les describe como gente habituada a la vida sedentaria de las ciudades, que hablaba náhuatl y vestía tilmas de algodón. Los chichimecas, por su parte, se caracterizaban por ser un pueblo de cazadores nómadas o seminómadas y afamados guerreros, de ahí que se les pintara con tilmas de piel y cargando los instrumentos de la caza: el arco y la flecha (fig. 1). Entre los pueblos chichimecas se encontraban los tepanecas, liderados por Acolhua, quien al llegar a la Cuenca de México se encontró con que ya había dos importantes centros políticos que controlaban la región: Culhuacan, ciudad heredera del legado tolteca, y Tenayuca, fundada por los chichimecas de Xólotl (fig. 2). Lo primero que hizo Acolhua fue presentarse ante Xólotl para pedirle tierras para asentarse. Xólotl se las dio, aunque también lo casó con su hija Cuetlaxxóchitl, para que ambos fundaran una casa real en lo que vendría a ser Azcapotzalco, que a partir de ahora se convertía en la capital del pueblo tepaneca (fig. 3).

A principios del siglo XIV llegó a la Cuenca de México un último grupo: los mexicas (tenochcas), cuya identidad es un enigma porque en el Códice Xólotl no aparecen vestidos ni como chichimecas ni como toltecas, sino como sacerdotes a los que reconocemos por un tipo de capa corta (xicolli) (fig. 4). Según ese mismo códice, Acolhua fue quien les concedió tierras para que se asentaran: sería en un islote en medio del lago de Texcoco, donde los recién llegados compartieron espacio con los colonos de Azcapotzalco que allí se hallaban, dedicados a la pesca y a la extracción de sal.

Los problemas entre ambos grupos debieron aflorar muy pronto, y fue entonces cuando se vieron en la necesidad de poner ciertas lindes y fundar dos nuevos señoríos con sus respectivos tlatoque: Tenochtitlan, donde vivirían aquellos recién llegados, y Tlatelolco, conformado por los colonos azcapotzalcas. Según algunas versiones históricas, los señores que allí fueron instaurados eran hijos de Acolhua: Acamapichtli y Epcóatl, enviados a Tenochtitlan y Tlatelolco respectivamente, pues un tercer hijo, llamado Tezozómoc, sería el destinado a suceder a su padre en Azcapotzalco. Pero Acolhua tenía otros dos hijos: Acolnahuácatl, fundador de Tlacopan (hoy Tacuba), y Tzacuálcatl, que se casó con una mujer del antiguo señorío de Tliliuhcan (hoy Sanctorum). No cabe duda de que con esta práctica de fundar nuevos señoríos o casar a sus hijos con mujeres nobles de otros pueblos, el señor de Azcapotzalco fue ganando influencia en la orilla oeste del lago de Texcoco.

 

Itzcóatl cambia la historia

Ahora bien, cuando años más tarde los tenochcas escribieron su historia, borraron de ella a Acolhua, probablemente porque el personaje importante para ellos era Tezozómoc, que fue el creador del imperio tepaneca. Por alguna razón, también borraron a Epcóatl (al que ni siquiera se le menciona) para señalar que el primer señor de Tlatelolco había sido Cuacuauhpitzáhuac, que además no era hermano de Tezozómoc sino su hijo. En cuanto a Acamapichtli, seguía siendo el primer señor de Tenochtitlan, aunque se dijo que ya no venía de Azcapotzalco sino de Culhuacan, y que era fruto del matrimonio que tuvo lugar en tiempos de la peregrinación entre un migrante tenochca y la hija del señor de aquel lugar. La intención no era otra que borrar su identidad chichimeca en pos de la culhua-tolteca.

Son estas mismas fuentes las que también señalan que cuando los mexicas (tenochcas) venían en peregrinación, pasaron por Azcapotzalco y Tezozómoc les dio tierras donde algunos migrantes se quedaron. Después veremos por qué, aunque todo apunta a que todos estos cambios se dieron en tiempos del tlatoani Itzcóatl de Tenochtitlan (1428-1440), al que los documentos señalan como hijo de Acamapichtli. Y es que nada más al alcanzar el trono, parece que Itzcóatl renegó de la identidad chichimeca de su padre en favor de la culhua-tolteca (fig. 5).

 

Los miedos de Maxtla y lasartimañas de Itzcóatl (1426-1428)

La situación en la Cuenca de México cambió tras la muerte de Tezozómoc, en 1426. Fue durante los funerales de su padre cuando Maxtla, uno de los tantos hijos de Tezozómoc, usurpó el trono de Azcapotzalco que correspondía a su hermano Tayatzin. Todo parece indicar que Maxtla actuó de esta manera porque veía en los tenochcas una seria amenaza para Azcapotzalco, pues preveía que Tayatzin iba a continuar con la política de su padre, como ya lo hacían sus parientes de Tlacopan. En este sentido, no parece que Maxtla estuviera equivocado. Por un lado, tenía a varios colonos de mexicanos (tenochcas) viviendo en Azcapotzalco, en aquellas tierras que Tezozómoc les había dado durante la peregrinación. Por el otro, veía cómo la casa real de Tlacopan estrechaba lazos con la tenochca, como también lo hacía con la de Tliliuhcan, pues con mujeres de estas casas reales se casaron Huitzilíhuitl e Itzcóatl, ambos tlatoque de Tenochtitlan (fig. 6).

La cuestión es que cuando Maxtla usurpó el poder, gobernaba en Tenochtitlan Chimalpopoca (hijo de Huitzilíhuitl). Como éste apoyaba a Tayatzin, Maxtla lo mandó matar y se desató la guerra. Lo sorprendente es que a Chimalpopoca lo mataran los propios tlacopanecas, por los estrechos lazos que tenía con esta casa real, de ahí que como explica Carlos Santamarina en otro artículo de esta revista, serían Itzcóatl y Moctezuma I quienes estuvieran detrás de su muerte.

La verdad es que la única manera en la que ambos podían alcanzar el trono en Tenochtitlan era con la eliminación de Chimalpopoca, pues de otra manera el poder se hubiera mantenido entre sus descendientes. No obstante, la ilegitimidad de Itzcóatl se puso de manifiesto en algunas fuentes que señalaban la baja condición social de su madre, a la que tachaban de esclava o verdulera de Azcapotzalco, pues no todos las esposas de un tlatoani reunían los requisitos necesarios para que sus hijos heredaran el cargo del padre. Es además probable que ella fuera de la colonia de mexicanos (tenochcas) que había en Azcapotzalco desde tiempos de la peregrinación, por el estatus que esa colonia adquirió durante el gobierno de Itzcóatl. En cualquier caso, su madre no era una mujer tepaneca, como tampoco lo era la madre de Moctezuma I, hija del señor de Cuernavaca. Cobra entonces sentido el doble pacto que ambos tlatoque establecieron, de tal manera que primero gobernaría Itzcóatl y tras su muerte lo haría Moctezuma I. Acordarían, asimismo, casar a sus respectivos hijos para que los que heredaran el trono no fueran ellos sino sus nietos, como demuestran algunos documentos (fig. 7). Lo que es un hecho es que a partir de 1428, y con Itzcóatl en el trono, las relaciones de poder cambiaron drásticamente en el centro de México.

 

Azcapotzalco y Tlacopan en manos de Tenochtitlan

Sellado el pacto anterior, se materializaron los temores de Maxtla, pues nada más al alcanzar el trono de Tenochtitlan, Itzcóatl entró en guerra con Azcapotzalco y lo derrotó. Inmediatamente después le arrebató una buena parte de tierras para fundar un señorío en aquel barrio de colonos tenochcas, del que probablemente era originaria su madre. De esta manera, Azcapotzalco quedaba dividida en Mexicapan y Tepanecapan, cada una con un tlatoani al frente. No es casual que un hijo de Itzcóatl, llamado Tezozómoc, el cual tuvo con una mujer de Tliliuhcan, se convirtiera en señor de esa parcialidad (fig. 6). Pero el castigo más duro estaba por llegar y ocurrió cuando Itzcóatl relegó a Azcapotzalco de su estatus de capital tepaneca a favor de Tlacopan, con cuya casa real se tenían estrechos contactos. En la de Tliliuhcan parece que puso a otro de sus hijos a gobernar. Vemos así cómo Tenochtitlan iba extendiendo sus tentáculos en tierra firme, donde consolidaba su influencia, como antes lo había hecho Azcapotzalco.

Fue entonces cuando Itzcóatl le dio la espalda a su identidad chichimeca y elaboró una historia oficial para señalar que los tenochcas eran originarios de Aztlan-Teoculhuacan, lugar asociado a la identidad culhua-tolteca. Asimismo, le hizo un lavado de cara a Acamapichtli y borró su identidad chichimeca en pos de la culhua-tolteca, al indicar que era originario de Culhuacan. Esto explica que cuando Hernán Cortés llegara a la costa de Veracruz y le hablaran del pueblo de Moctezuma, se refirieran a los tenochcas como “los culúas que son los de Moctezuma”. Tlatelolco, por el contrario, siempre hizo gala de su identidad chichimeca-tepaneca, lo que implica que su lugar de origen estaba en Chicomóztoc (las Siete Cuevas), de donde todos los chichimecas decían proceder.

 

María Castañeda de la Paz. Doctora en historia por la Universidad de Sevilla, España. Investigadora del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la unam. Estudia la historia indígena prehispánica y colonial del Centro de México, y se especializa en la nobleza, la heráldica, la cartografía y los códices históricos indígenas.

 

Castañeda de la Paz, María, “Azcapotzalco, Tenochtitlan y Tlacopan. Tres siglos de encuentros y desencuentros”, Arqueología Mexicana núm. 136, pp. 65-71.

 

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