En la danza ritual de los Voladores de la Sierra de Papantla existía un personaje enigmático y poco documentado en las investigaciones sobre el Totonacapan: el Pescador, llamado Chakganá en la variante de la lengua totonaca costasierra. Él, con su atarraya, lanzaba desde lo alto del palo o desde la tierra una red con la cual simulaba atrapar peces, que simbólicamente se refieren a las almas de los muertos ahogados. Su historia empezó hace más de 40 años en la región de la Sierra de Papantla, precisamente en algunas comunidades totonacas de los municipios de Coxquihui y Zozocolco. ¿Quién era el Chakganá?
La historia del Chakganá me fue contada por primera vez en 2017 por el señor Bardomiano Pérez Cruz de la comunidad de Adolfo Ruiz Cortines, municipio de Coxquihui, y después, por el señor Zeferino Gaona de la misma comunidad: “En el tiempo mítico, el pescador era un muchacho que vivía con su madre y que iba cada día a un lago o a un pozo en donde agarraba peces, que, a veces, vienen llamadas ‘gallinas’ ”, como subraya Leopoldo Trejo (2023). Estos animales eran hijos de la Sirena. Ésta es una figura emblemática en muchas comunidades otomí y nahua, pero no tanto entre los totonacos, donde su presencia aparece atestiguada sólo en estas comunidades de la Sierra de Papantla. La Sirena colabora con el pescador para dar vida a la Danza de los Voladores.
Sigue el señor Bardomiano, apoyado por Zeferino Gaona (1990): “Hace tiempo vivía una señora viuda que tenía dos hijos varones, uno ya era joven y el otro todavía era pequeño. El mayor mantenía a la familia; él era pescador, siempre iba a pescar en el río y cada vez que iba traía bastante pescado. En una ocasión se encontró con una joven (dueña del agua); ella advirtió: ‘ahora ya no te vas a ir a tu casa, porque aquí te vas a quedar conmigo’”. El muchacho preguntó por qué y ella respondió que porque ya se había llevado bastante de sus amiguitos (los peces). El muchacho aceptó, pero dijo que antes tenía que avisar en su casa. El joven le dijo a la mamá, pero no le dijo por qué se iba. Empezó a arreglar su flauta y tamborcito, y empezó tocando los dos instrumentos. La señora le suplicó a su hijo pequeño para que siguiera a su hermano y así saber a dónde iba. El niño obedeció y resulta que de donde iba a pescar el hermano, “salió del agua una muchacha bonita que abrazó al muchacho y se hundió con él en el agua sin que el joven dejara de tocar los instrumentos citados” (en Villani, 2018).
Como se puede leer en esta versión, la cocreadora de la danza y contraparte del Pescador es la Sirena. Ella, dueña del agua de ríos y lagunas en la región serrana, necesita de su contraparte, el Pescador, para mover el agua desde el nivel inframundano al nivel celestial y hacer que el ciclo acuático empiece nuevamente cada año. El Pescador conecta los mundos y su relación con el Caporal es dialógica, en el sentido de que mientras el uno gobierna sobre el mundo de las aguas subterráneas, el otro, el Caporal, gobierna sobre las aguas celestiales. Es sólo este diálogo el que permite el equilibrio cósmico, su renovación y el control del agua y del viento que llegan, gracias a la danza, de manera controlada.
Se dice también que la Danza de los Voladores está relacionada con el viento, tal vez para evitar que se asiente el ciclón. Los danzantes en el suelo, alrededor del pie del palo del Volador, giran de derecha a izquierda, mientras que sobre el carrete el giro es de izquierda a derecha, o sea en sentido levógiro, el sentido del viento huracánico en este trópico (Gaona, 1990, pp. 19-20).
Según se cuenta, todo esto significa el recorrido a la orilla del mundo durante la pelea de Jesucristo o San Miguel contra el Diablo. Los diferentes colores de las calzoneras y de las cruzadas (los pañuelos) que se utilizan en la danza probablemente representan los diferentes colores de los vestidos de Cristo y de sus amigos. La corona o penacho también representa al pez volador (Bertels, 1993), tal vez porque Cristo cenó carne de pez, como lo interpreta Zeferino Gaona (1990, pp. 19-20). Se dice que el pez volador, qosni, proviene del agua, por eso la corona o el sombrero que se utiliza tiene la característica de ese pez que vuela en el aire, principalmente, cuando hay sequía; esto da a entender que pronto lloverá, por lo que se puede suponer que la Danza del Volador es para pedir agua (Gaona, 1990, pp. 19-20). Esta historia danzada se representa en la Semana Santa, antes de que lleguen las lluvias y es significativa la fecha dado que es también el periodo en el cual revive Cristo: “En algunos lugares como Coxquihui, aquellos que tienen tiempo libre y les gusta la pesca, el día miércoles de la Semana Santa forman grupos y van a pescar. El jueves Santo no se come carne roja sino carne blanca que significa ayudar a salvar a Cristo” (Gaona, 1990).
En lo que atañe al término Chakganá, Chaqaná en algunas variantes, se puede referir a tres ámbitos de acción: pescar (pescador); recoger (en una cozolera, una especie de atarraya que sirve para pescar); lavar (lavandera, sólo puede ser mujer). Si hacemos derivar Chakganá del verbo akgchakgay, los significados de esta palabra remiten a “el que atrapa/cubre con la atarraya, capturando el pez”; en cambio, si se considera como derivación de makgchakganá, indicaría una “mujer que lava pañales a los recién nacidos”, entonces significaría “la que lava/limpia”, en el sentido de agente que limpia. Por eso este término, que merece de muchas más investigaciones, está relacionado con el agua seguramente, pero en el sentido de líquido que cumple funciones diferentes en la Tierra y en el mundo.
Para leer más...
Bertels, Ursula, “Das Fliegerspiel in Mexiko. Historische Entwicklung und gegenwärtige Erscheinungsformen”, en Ethnologische Studien, Munster, Hamburgo, 1993.
Gaona Vega, Zeferino, Danza de los Voladores de la Sierra. Qostanlhin Xala Pakxtu. Música y danza tradicional, Conaculta/Dirección General de Culturas Populares/Unidad Regional del Norte de Veracruz, Papantla, Veracruz, 1990.
Trejo Barrientos, Leopoldo, “Paisaje de tormenta: Etnografía del huracán en el Totonacapan”, tesis doctoral en estudios mesoamericanos, UNAM, 2023.
Villani, Luisa, “La voz del huracán toma cuerpo en El Tajín”, tesis doctoral en estudios mesoamericanos, UNAM, 2018.
_____, “El palo volador: eje cósmico y marcador del espacio-tiempo mítico en la sierra totonaca de Papantla”, Anales de Antropología, 58-1, 2024, pp. 117-126.
Luisa Villani. Doctora en Estudios Mesoamericanos, UNAM. Becaria posdoctoral del SECIHTI en el Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM.
Tomado de Luisa Villani, “Chakganá, el Pescador. Un personaje perdido en la Danza de los Voladores de la Sierra de Papantla”, Arqueología Mexicana, núm. 196, pp. 62-65.

