• 8-dic-2019

Cihuatéotl, El Cocuite, Veracruz

Los ojos cerrados reflejan la última imagen del mundo terreno y por la boca entreabierta escapa el espíritu. La mujer se torna divina y asciende a otro plano en el universo. Las mujeres muertas en su primer parto, cihuateteo, iban al Cincalco, “casa del maíz”, o al Cihuatlampa, “región de las mujeres”, junto con las que morían en la guerra o sacrificadas a las divinidades de la vegetación; su función en esa región del inframundo era semejante a la de los guerreros que sucumbían en la batalla o en la piedra de sacrificio. Si éstos acompañaban al Sol en su trayecto desde el amanecer hasta el cenit, las cihuateteo tomaban el relevo para escoltarlo en su descenso desde el medio día hasta el ocaso.

Esta cihuateteo, localizada en El Cocuite, destaca por el grado de conservación de su superficie policroma. Su atuendo consiste en un enredo blanco que muestra un círculo rojo que quizá represente al Sol. El enredo está sostenido por un cinturón de caracoles, y por encima se ve anudada una cuerda azul.

En el adoratorio a Mictlantecuhtli de El Zapotal se encontraron 13 figuras de este tipo, lo cual permite pensar que el sitio de El Cocuite, como otros, pudiera ocultar ofrendas similares, con numerosas esculturas, lo que aportaría información sobre el sistema religioso de las culturas del centro de Veracruz y su relación o correspondencia con otras.

Tomado de Maliyel Beverido Duhalt, “Cihuatéotl”, Arqueología Mexicana, edición especial 22, Museo de Antropología de Xalapa, p. 58 - 59.

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